Editorial

La productividad del automóvil

La industria automovilística española tiene un gran peso en la economía, cercano al 10% del PIB, y ha desmentido los augurios de quienes desde hace años alertaban del riesgo de deslocalización hacia el Este de Europa. Lo cierto es que España sigue siendo uno de los grandes fabricantes -segundo de Europa y octavo del mundo- con 2,7 millones de vehículos ensamblados el pasado año. Las compañías tienen en este país fábricas eficientes y un personal dispuesto a negociar contrapartidas para mantener o incluso subir esa producción. Esto no significa que esa posición esté asegurada para siempre. Las plantas españolas compiten con todas las demás de sus multinacionales cada vez que se adjudica un modelo.

Hace unos días, Renault anunciaba un acuerdo que abarca mejoras de salarios y del empleo, así como más flexibilidad, lo que permitirá a la filial española optar al tercer plan industrial del grupo francés. Pero la presión no cede:esta vez es PSA, el grupo que engloba Peugeot, Citroën y DS, el que avisa de que hacen falta más esfuerzos. La compañía, con plantas en Vigo y Madrid, exige mejoras de productividad del 20% para futuras adjudicaciones de vehículos. Lo responsable será encontrar el camino para seguir ganando eficiencia y afianzar así una posición alcanzada con gran tesón.