Editorial

Unas alimentarias más potentes

Contar con buena materia prima, disponer del know how adecuado para transformarla de manera rentable, y hacerlo con talento es el sueño de cualquier fabricante. El sector alimentario español disfruta de algunos de los productos más reconocidos en el mundo, tiene una de las gastronomías más ricas y variadas del planeta y goza de muchos de los cocineros más afamados de la historia de la alimentación. Este tan indiscutible como virtuoso escenario aparece como el caldo de cultivo ideal para el desarrollo de una industria alimentaria de primer orden y altamente competitiva a nivel internacional. Y no es así. Una de las razones para que esto ocurra, cierta y citada con frecuencia, está en las carencias a la hora de añadir valor a los productos y a sus marcas, y comercializarlos con eficacia. Y esto tiene mucho que ver con la estructura de la actividad. En España existen 29.000 empresas englobadas en el sector de alimentación, casi el triple que en Italia y cinco veces más que en Francia o Alemania. Pese a su relevancia, la inversión en innovación aún se ve demasiadas veces como un gasto y no como una inversión, y no basta para potenciar las compañías. Y estas, pymes en un 96%, carecen de músculo para competir en el mercado internacional, lo que sugiere la necesidad de uniones empresariales para sacar toda la potencialidad de la que es capaz esta industria.