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Yellen impulsó a los mercados

El Ibex se queda a las puertas de los 8.900 pese a las fuertes compras

Operadores de la Bolsa de Nueva York
Operadores de la Bolsa de Nueva York

Una sesión de fuertes compras no fue suficiente para que el Ibex lograse recuperar el soporte de los 8.900 del que se despidió con las caídas derivadas de los atentados de Bruselas del pasado 22 de marzo. En la sesión de ayer, el selectivo español se anotó un 0,7%, hasta los 8.870,20 puntos, en una jornada de euforia común en toda Europa propiciada por la comparecencia del martes de la presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen. La máxima responsable de la autoridad monetaria estadounidense trasmitió en su mensaje que la subida de tipos de interés será más lenta que lo que se esperaba, sorprendiendo al mercado y prendiendo la mecha de las compras.

Los valores más destacados del índice de referencia de la Bolsa española fueron DIA, que se anotó un 4,39%, ACS que subió un 3,91%, y Acerinox, que avanzó un 3,54%. Además, el Ibex se benefició, por segunda sesión consecutiva, del tirón de las acciones de Telefónica que, desde que anunciara el relevo de su presidente, han subido un 3,57% hasta los 10,07 euros por acción.

En el otro lado de la moneda se situaron Endesa (-1,03%), Iberdrola (-0,72%) y Red Eléctrica (-0,4%), unos valores que destacan por su escasa volatilidad y que se han convertido en imprescindibles para las carteras más conservadoras. “El diagnóstico es claro. Los inversores creen que habrá más subidas a corto plazo y sacan su dinero de compañías más útiles para capear mercados bajistas para situarlo en otras con más riesgo, pero de mayor recorrido alcista”, explica Carlos Fernández, analista de XTB.

Todos los grandes parqués del Viejo Continente cerraron en positivo la sesión. El Dax alemán se anotó un 1,6%; el Cac francés, un 1,78%, el Mib italiano subió un 1,12% y el Euro Stox 50 avanzó un 1,31%. Por su parte, el Footsie británico registró una subida del 1,59%, lo que le sitúa a tan solo un 0,6% de convertirse en el primer gran selectivo europeo en cotizar en positivo en lo que va de año.

No solo los índices cotizaron por entero en positivo. Atendiendo al Stoxx 600, todos los sectores se anotaron ganancias de, como mínimo, un 0,45%. Pero el ganador de la jornada tuvo nombre y apellidos. Las materias primas fueron las grandes dominadoras de la jornada, liderando Europa con una subida del 4,6% tras varias sesiones de pérdidas. Anglo American, que venía de perder un 13,38% en tres días, fue el máximo representante de este segmento al avanzar un 11%.

La euforia cruzó también el Atlántico para infundir un ánimo alcista entre los inversores de Wall Street. Los principales selectivos estadounidenses abrieron al alza y, al cierre de los mercados europeos, el Dow Jones subía un 0,54%, el S&P se anotaba un 0,51% y el Nasdaq hacía lo propio con un 0,53%.

Los mercados han demostrado en los últimos tiempos su fuerte dependencia a los estímulos de la política monetaria y la Fed, con su mensaje tranquilizador, les proporcionó una nueva dosis de su medicina preferida para alejar las caídas experimentadas en las jornadas previas. Los mercados estadounidenses son los principales beneficiarios del efecto directo de las palabras de Yellen: la depreciación del dólar. En el mercado de divisas, el euro no acaba de encontrar el camino a la paridad con los billetes verdes, obstaculizado por una política de subidas de tipos de interés por parte de la Fed que está resultando mucho más laxa de lo esperado.

La contrapartida de todo discurso monetario se refleja en el mercado de la deuda. Ayer, el interés del bono español a 10 años cerró con una ligerísima caída de un punto básico, hasta el 1,431%. Por su parte, su homólogo alemán se encareció hasta alcanzar el 0,163%, lo que permitió a la prima de riesgo, diferencial entre el bono alemán y el español, reducirse su nivel hasta los 126 puntos básicos. La prima de riesgo española mantiene su camino a la baja y se encuentra ya muy lejos de los máximos del año (160 puntos básicos) que alcanzó en febrero.

Son muchos los expertos que, ante el bajísimo interés de la deuda alemana, recelan acerca de la burbuja que la política de los bancos centrales ha inflado en la renta fija. “Se trata de un mercado totalmente distorsionado y, cómo no sabemos cuando se va a pinchar la burbuja, lo más sensato es permanecer al margen”, señala Félix González, director general de la Eafi Capitalia Familiar.

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