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Tecnológicas chinas a la carrera

El deporte se está convirtiendo en la próxima competición costosa para el sector tecnológico de China. La compañía LeSports ha cerrado una ronda de financiación por valor de 1.200 millones para enfrentarse a rivales como Alibaba y Tencent. El sector tecnológico tiene dinero y el deporte el favor político; se avecina otra costosa batalla por el dominio del mercado.

LeSports, una unidad que salió del grupo de medios online LeEco, de 17.000 millones de dólares (unos 15.000 millones de euros), tiene ahora un valor de 3.300 millones. Su anterior ronda de financiación el año pasado valoró el grupo en solo una octava parte de eso. En sus dos años de funcionamiento, la compañía, apoyada por gigantes como el grupo turístico HNA, ha ido comprando derechos mediáticos deportivos. El mes pasado, pagó 2.700 millones de yuanes (unos 362 millones de euros) por los derechos mundiales exclusivos para transmitir la liga de más alto nivel del fútbol chino durante dos años durante dos años.

La considerable recaudación de fondos refleja dos grandes tendencias. En primer lugar, hay enormes cantidades de capital tras las oportunidades tecnológicas chinas. Un ejemplo son los miles de millones de dólares que llegan a Uber China y a su rival Didi Kuaidi, en plena lucha por el control del mercado de los taxis en el gigante asiático. En segundo, el deporte tiene el favor de Pekín. Xi Jinping es aficionado al fútbol. Y el gabinete chino se ha fijado un ambicioso objetivo de incrementar el tamaño de su industria del deporte hasta los cinco billones de yuanes en 2025.

LeSports tiene serios competidores. El año pasado, Alibaba creó una plataforma de deportes online que tiene por objetivo medios de comunicación, derechos, eventos y venta de entradas. Y Tencent, el gigante del juego y las redes sociales, se ha asociado recientemente con ESPN de Disney para retransmitir partidos en directo, así como contenido exclusivo de ligas como la NBA.

Lo que falta es un modelo de negocio probado. Los grupos online apuestan a que los espectadores chinos comenzarán a pagar por el contenido, pero eso no está garantizado. Esta podría ser una ardua competición.