Relevo en el gigante de las telecos

Telefónica ofrece un dividendo del 8%: ¿qué va a pasar con Álvarez-Pallete?

La operadora, exmonopolio público, ha experimentado varias fases en la política de dividendos. Juan Villalonga los sustituyó por ampliaciones de capital gratuitas, pero César Alierta volvió al dinero contante y sonante. La rentabilidad por dividendo estimada para este año para el valor ronda el 7,7%, situándose por debajo de ABB (8%), Air Liquide (7,8%) y por encima de Allianz (7,6%) y Anheuser-Busch Inbev (7,2%). En todo caso, es la líder clara del sector en Europa. 

Juan Villalonga desembarcó en Telefónica en 1996 de la mano de la mano del expresidente del Gobierno José María Aznar y al poco tiempo decidió suprimir el dividendo y sustituirlo por ampliaciones de capital liberadas. Desde diciembre de 1998 a julio de 2003, la operadora no se gastó ni un euro de caja en retribuir a sus socios. Les daba acciones nuevas; en concreto, una nueva por cada 50 antiguas.

César Alierta modificó completamente la fórmula de retribución. Su primera medida en este ámbito fue enmendar la inflación de papel que había propulsado su antecesor. En junio de 2003 redujo capital y al mes siguiente entregó su primer dividendo en efectivo desde hacía cinco años. Fue el comienzo de una carrera que llevó a Telefónica a ser una de las operadoras europeas que más mimaba a sus accionistas.

No solo les pagaba con efectivo, sino que además continuó con su política de recompras de acciones y amortizaciones, En su mandato, compró 651 millones de títulos propios a través de siete adquisiciones (en los meses de junio de 2003, 2005, 2007, julio de 2008, diciembre de 2009, majo de 2012 y en julio del año pasado) que en la práctica tenían el efecto de elevar el beneficio por acción. Ese número de acciones supone el 13% de su número de acciones actual.  

TELEFÓNICA 7,44 -0,60%

La escalada de los pagos fue inexorable. Es más, uno de los mantras de César Alierta era que los socios de Telefónica siempre recibirían dividendos estables y crecientes.

Así lo hizo por casi 10 años, tras alcanzar un dividendo récord de 1,52 euros por acción en 2011. Justo al año siguiente, y pese a haber prometido 1,75 euros por título para ese ejercicio, Alierta dio un giro de 180 grados en la retribución, dando prioridad a la reducción de deuda y a la protección de caja. Si hubiera cumplido con su promesa, se hubiera dado la paradoja de que Telefónica hubiera entregado más dinero a sus accionistas que el importe que ganaba por acción. 

Así, Alierta suspendió el dividendo de noviembre de 2012, después de haber comenzado con una estrategia intermedia en el verano de ese mismo año, al haber inaugurado los scrip dividends (ampliaciones de capital liberadas en las que la empresa se compromete a comprar los derechos a un precio concreto con un efecto similar al del pago del dividendo).

Santander fue el pionero en usar el scrip en 2009 y le siguieron la mayoría de los bancos –salvo Bankinter y Sabadell, que lo ha comenzado a emplearlo hace poco–  y muchas otras empresas, como ACS, Iberdrola, Acerinox, Ferrovial, Repsol, Corporación Financiera Alba, Faes o Almirall, entre otras. Una parte de ellas ya han vuelto al dividendo clásico, otras mantienen el scrip y en otras ocasiones amortizan capital con el objetivo de anular el efecto de la ampliación de capital liberada. 

Telefónica canceló la retribución de finales de ese ejercicio y también la de mayo de 2013. Ya a finales de ese ejercicio César Alierta cumplió su promesa y volvió al dividendo, con una mezcla entre dinero en metálico y scrip dividend. En total, abonó ese año 0,35 euros por acción, y prometió que los pagos anuales serían de 0,75 euros en 2014 y 2015. Como epílogo, Telefónica prometió que este ejercicio amortizaría autocartera por un total del 1,5% del capital y que distribuiría un dividendo de 0,75 euros por acción en efectivo, siempre que se cierre la venta de O2 en Reino Unido.

La rentabilidad por dividendo actual de Telefónica sitúa a la empresa como una de las cinco empresas más generosas del Dow Stoxx 600 con una rentabilidad del 7,7%. Los expertos consideran que, al menos de momento, José María Álvarez-Pallete mantendrá una política de continuidad en el dividendo.