Fallece un referente del deporte

Johan Cruyff, el Steve Jobs del fútbol

Johan Cruyff disputa el balón a Franz Bekcenbauer, durante la final de la Copa del Mundo de 1974, entre Alemania y Holanda, en Múnich (Alemania).
Johan Cruyff disputa el balón a Franz Bekcenbauer, durante la final de la Copa del Mundo de 1974, entre Alemania y Holanda, en Múnich (Alemania). Reuters

Al fútbol se juega con cerebro, decía Johan Cruyff. El mítico jugador del Barcelona y de la selección holandesa falleció ayer a los 68 años, tras una dura lucha contra un cáncer de pulmón, diagnosticado apenas hace seis meses. “Era un genio que revolucionó el fútbol de los últimos 30 años. En este deporte lo normal es la normalidad y cuando aparece alguien como él acaba convirtiéndose en leyenda”. Quién así lo recuerda, en conversación telefónica con Cinco Días, es Ángel Vilda, que durante siete años trabajó como preparador físico al lado de Cruyff en el FC Barcelona. “Era un líder, que sabía anticiparse a lo que estaba por venir”.

En este sentido, evoca una anécdota vivida en el Camp Nou. El Barcelona jugaba a la misma hora que el Deportivo de La Coruña. Si los gallegos ganaban el partido, que estaba disputando con el Valencia, se alzaba con la Liga. Si lo perdía, el campeonato iría a parar al equipo culé. En el último minuto el árbitro pitó un penalti a favor de los de Riazor. “En ese momento, le dije que todo estaba acabado; y él me respondió: ¿sabes si lo van a fallar? Y falló”. Nunca se daba por vencido. “Siempre le decía que jamás jugaría con él al ajedrez porque era capaz de anticipar siete jugadas, iba por delante de todos”, prosigue el preparador físico.

Era un visionario al que le preocupaba tanto la condición física como la formación de los profesionales que se dedican al deporte. De hecho, fundó un centro de formación, Johan Cruyff Institute, con campus repartidos entre su ciudad natal, Ámsterdam, Barcelona, Ciudad de México, Lima (Perú) y Estocolmo (Suecia). El instituto está pensado para deportistas, ejecutivos del deporte y otros profesionales que deseen convertirse en líderes en la gestión deportiva. Porque en opinión del jugador, formado en la escuela del Ajax, “los deportistas tienen grandes cualidades, son personas comprometidas, con afán de superación y orientadas a objetivos”. Son cualidades suficientes, creía, que sumadas a una formación académica adecuada, pueden convertir a una persona en un líder de éxito. “

¿Quién mejor para servir a los intereses del deporte que alguien que tenga el corazón de un deportista?”. Su obsesión con la formación es tal que en Holanda fundó una universidad privada con campus en distintas ciudades, donde se imparte una licenciatura en holandés, que permite a los deportistas de élite de los Países Bajos la oportunidad de compaginar su carrera deportiva con la carrera, de cuatro años de duración, en Administración de Empresas en Marketing Deportivo.

Su visión, aseguraba, sobre la gestión deportiva era bastante simple y deseaba por encima de todo, contribuir a formar a la siguiente generación de líderes. “Creo que la gente que siente pasión por el deporte es la que debería liderar las organizaciones deportivas”.

Y la forma en que ponía esta visión en práctica era muy sencilla: “se basa en el sentido común, el pragmatismo, la intuición y el optimismo”, afirmaba. Porque creía, así lo manifestaba, que “los retos se enfrentan mejor juntos, con espíritu de equipo, con el objetivo de estar bien informados e inspirar a otros en pro del beneficio de todos”. Quiénes le conocían resaltan de él dos pasiones, por este orden: su familia, se casó en 1968 con Danny Coster y es padre de tres hijos; y el deporte.

Su legado es importante:además de ser considerado uno de los mejores jugadores y entrenadores del mundo, inventó el fútbol moderno, cambió la forma de moverse en el campo, sentó las bases de lo que hoy es el FC Barcelona, deja una legión de discípulos y admiradores en todo el mundo y muchas frases para el recuerdo. Aquí, cerramos con una: “Soy exjugador, exdirector deportivo, exentrenador, exmanager, expresidente de honor... Una bonita lista que también demuestra que todo tiene un final”.

El mejor homenaje

La muerte de Johan Cruyff conmocionó ayer el mundo deportivo, y también el empresarial. El presidente de La Caixa, Isidro Fainé, recordó los vínculos, que mantuvo el grupo bancario que dirige con el técnico holandés, a través de la Fundación Cruyff, fundada con el fin de promover el deporte entre niños y colectivos con dificultades. Precisamente, fue la página web de esta organización social el canal utilizado por la familia Cruyff para comunicar el fallecimiento del deportista.

Fainé expresó su “inmensa admiración por su talento como futbolista” y elogió el “magisterio y liderazgo que como futbolista, como entrenador y como filántropo, ejerció a lo largo de su vida”. El presidente de la entidad financiera destacó la labor de quien marcó un antes y un después en la historia del fútbol. Yseñaló que su “mejor homenaje” será continuar con el programa que habían comenzado para extender, a través del deporte, “valores como el trabajo en equipo, la creatividad, el respeto, la responsabilidad o la estrategia, que ejemplificó con tanto acierto”.