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La deuda de China seguirá creciendo

El endeudamiento total de China ha crecido rápidamente hasta alcanzar cerca del 250% del PIB el año pasado, aumentando las preocupaciones sobre un crédito fuera de control. Pero la presión para cumplir con los poco realistas objetivos de crecimiento económico retrasará cualquier esfuerzo sostenido para reducir la deuda.

El último plan quinquenal del gobierno pone de relieve el dilema. El primer ministro Li Keqiang se comprometió a que la segunda mayor economía del mundo se expandiera al menos un 6,5% al año, en términos reales, hasta el año 2020.

El gobernador del banco central, Zhou Xiaochuan, ha expresado su preocupación por el aumento del nivel de deuda corporativa pero hay pocas señales de que China vaya a frenar el crédito. Los bancos extendieron nuevos préstamos por valor de 3,5 billones de yuanes (unos 480.000 millones de euros) en los dos primeros meses de 2016, un tercio más que en el mismo período del año pasado. Además, las empresas chinas están utilizando la deuda interna para ayudar a financiar un atracón de fusiones y adquisiciones en el extranjero que asciende a casi 100.000 millones de dólares (89.000 millones de euros) este año, según ThomsonOne.

El gobierno quizá podría asumir una mayor carga: el endeudamiento oficial fue de alrededor del 44% del PIB el año pasado, según cálculos de Breakingviews basados en los datos del Banco de Pagos Internacionales. Eso está muy por debajo del nivel de los países desarrollados. Sin embargo, esto excluye el endeudamiento de las entidades estatales y los gobiernos locales. Moody’s sitúa estos pasivos entre el 50% y el 70% del PIB.

Los préstamos de los consumidores suponen solo el 39% del PIB, así que los hogares tienen un amplio margen para hacerse con hipotecas y tarjetas de crédito. Da igual quién se financie, los niveles de deuda seguirán subiendo. Como en el resto del mundo, el desapalancamiento tendrá que esperar.