Por la necesidad de lanzar nuevas terapias

Oportunidades para los inversores al calor de las fusiones entre farmacéuticas

Quedan pendientes transacciones anunciadas por valor de 350.000 millones de dólares

Los índices bursátiles de la industria superaron al comportamiento de los selectivos generales

Oportunidades para los inversores al calor de las fusiones entre farmacéuticas

Si hay un sector que habitualmente se considera como refugio ante las tormentas bursátiles y la economía, es el de la salud, capitaneado fundamentalmente por las grandes empresas farmacéuticas. Además, el ritmo récord de fusiones en los últimos meses, y que también se prevén para el futuro próximo, hace que los inversores puedan pescar ganancias debido a estas operaciones corporativas.

El pasado año se batió el récord en la cifra de fusiones y adquisiciones en el sector farmacéutico, alcanzando los 298.000 millones de dólares, lo que representa un incremento superior al 80% respecto a 2014, según un informe de KPMG. Además, quedan pendientes otras transacciones anunciadas por valor de 350.000 millones, lo que sumaría un total de 650.000 millones, en 616 operaciones. Entre todas ellas, destaca la adquisición de la irlandesa Allergan por parte del gigante estadounidense Pfizer, motivada en gran parte por razones fiscales y que ha generado polémica en EEUU. Solo esta transacción va a suponer un montante de 141.130 millones, la mayor operación de la historia del sector. Estos movimientos empresariales favorecen al inversor en la medida que el comprador pague una prima por la compra sobre el valor de la acción.

  • Más operaciones este año

“De cara al futuro inmediato, el sector farmacéutico y de biotecnología seguirá siendo uno de los más activos en operaciones de fusiones y adquisiciones en 2016, principalmente por la necesidad de acceder a investigaciones clínicas, así como por la caducidad de las patentes de muchos medicamentos superventas”, destaca José Ignacio Rodríguez Prado, socio responsable del sector ciencias de la salud de KPMG.

De hecho, el informe de KPMG recoge que el sector de salud (que incluye la tecnología sanitaria, las farmacéuticas y las biotecnológicas) será el más activo en 2016 en fusiones y adquisiciones. El gran motivo es la necesidad de desarrollar nuevos fármacos en investigación clínica y la obligación de lanzar medicamentos que suplan a los que pierden las patentes.

Alianzas

Para los inversores, las empresas con más potencial son las biotecnológicas que desarrollan innovaciones, aunque supongan también un mayor riesgo por las altas probabilidades de que una investigación se quede por el camino. De hecho, este sector, muy activo en el área de Boston y de California, sigue creciendo como la espuma. “En un año normal, hasta 60 biotecnológicas salen a Bolsa en el Nasdaq”, comenta Buesa.

Por eso, las multinacionales se fijan en estas empresas, aunque también en las firmas de genéricos. “Las grandes farmacéuticas están adquiriendo rápidamente carteras [de productos en I+D] de las biotecnológicas para enfermedades raras”, se destaca en el estudio de KPMG, que les permitan llegar a mercados nicho de patologías que todavía quedan por curar.

Como recuerda Del Barrio, también se verán cada vez más a menudo “alianzas entre las grandes empresas” para abordar financieramente futuros retos, por ejemplo en alzhéimer o párkinson.

Jaime del Barrio, asesor sénior de sanidad en la consultora EY, coincide en que va a seguir habiendo grandes fusiones, en la medida de que estas empresas necesitan lanzar al mercado nuevos fármacos innovadores. “Vamos a seguir viendo fusiones, incluso entre grandes compañías, por la necesidad de presentar innovaciones”, apunta. Laboratorios como Gilead –que desarrolla las innovadoras terapias contra la hepatitis C–, Abbvie, Amgen, Celgene..., empresas medianas que representan al pujante sector biofarmacéutico, se ven como golosinas para otras grandes empresas que necesitan renovar su cartera de I+D.

“Claramente seguiremos viendo muchos movimientos corporativos a nivel internacional, por la necesidad de sobrevivir incorporando nuevos productos así como por la necesidad de diversificar sus ingresos”, apunta Roger Villarino, responsable del área de sanidad en Deloitte.

Este año se tendrá que completar la adquisición de Allergan, que a su vez había sido adquirida por Actavis en 2015 por 62.275 millones. Si alguien representa bien el papel de voraz comprador es Pfizer, el fabricante de Viagra y Botox (en la cartera de Allergan), que ha ido creciendo a base de gigantescas compras: Warner-Lambert, Pharmacia Corp. y Wyeth.

  • Refugio para inversores

“En los últimos meses el sector no se ha comportado como un refugio claro, pero creo que va ser una situación coyuntural”, explica Carlos Buesa, presidente de la cotizada española Oryzon Genomics. Para este directivo, las razones de la caída provienen de que la agitación en el mercado por el descenso del precio de las materias primas y las dudas sobre los países emergentes han contaminado el parqué. “Los fondos generalistas han salido de empresas de biotecnología y eso se ha notado”, añade. Aun así, considera que es una inversión anticíclica, porque lo que ciudadanos y Gobiernos destinan a salud va a seguir creciendo.

De hecho, el estudio de KPMG destaca que los índices bursátiles del sector farmacéutico superaron al comportamiento de los selectivos generales: un 11% más en Europa, un 23,8% en Asia y un 3,3% en EE UU.

“El mercado de los laboratorios farmacéuticos tiene crecimientos sostenidos, siempre y cuando no haya cambios regulatorios o normativos por parte de los Gobiernos nacionales, y con una exit strategy clara, muy valorada por los inversores. Suelen ser compañías con buenos crecimientos y con una visibilidad alta en la obtención o no de sus ingresos”, recuerda Villarino, de Deloitte.

  • Hillary Clinton

El mercado estadounidense, donde se concentran tanto los grandes laboratorios como otros más pequeños especializados en la investigación más puntera, puede precisamente sufrir algún revés como consecuencia de las elecciones en el país. Ya a finales de 2015, las declaraciones de la candidata demócrata Hillary Clinton denunciando los precios abusivos de algunos nuevos medicamentos hundió el valor sobre todo de las farmacéuticas con costosas terapias biológicas (los nuevos medicamentos para enfermedades oncológicas o autoinmunes, por ejemplo). “La incertidumbre entre los inversores impactó negativamente sobre el precio de las acciones”, se señala en el informe de KPMG.

“EE UU no va a cambiar la regulación a medio plazo, por mucho que diga Clinton, porque es difícil sacar adelante un plan de ese tipo, ya que el Congreso tiene herramientas para pararlo, como pasó con el Obamacare” opina Buesa, de Oryzon.

  • Retos

Además de posibles cambios normativos y de la dificultad de los sistemas sanitarios para hacer frente a estas innovaciones sin dañar su sostenibilidad, los laboratorios deben superar otros retos. “Básicamente, deben enfrentarse a la caída de patentes de productos de los grandes laboratorios farmacéuticos y, en consecuencia, al descenso en ventas y a la dificultad en lanzar nuevos productos al mercado con éxito”, asevera Villarino. “En España, el tamaño de los laboratorios, en comparación con las multinacionales, es muy pequeño. Su estrategia corporativa debería pasar o bien por la especialización o bien por ganar volumen, sobre todo a nivel internacional”, agrega.

Para Del Barrio, de EY, los laboratorios se enfrentan a un cambio de modelo por el papel más participativo del paciente gracias a las nuevas tecnologías. Además, opina que los sistemas sanitarios piden nuevos mecanismos de colaboración con la industria, más allá de la tradicional fijación de precios y los reembolsos. Eso puede suponer, por ejemplo, pagos por eficacia del medicamento. Si el fármaco no funciona tal como se ha pactado previamente, las autoridades no pagan la terapia, trasladando el riesgo al laboratorio. O también surgen fórmulas como el pago por volumen de pacientes tratados. “La Administración busca ir más allá, quiere ver la evidencia real en el ciclo de vida del medicamento”, indica el experto de EY, “y siempre ligado a resultados”.