El valor es un 65% inferior a su máximo en Bolsa

Los acreedores tasan la nueva Abengoa en 1.300 millones

Las pérdidas que registrarían los bancos si vendieran sus acciones rondarían el 80%

Antonio Fornieles, presidente de Abengoa.
Antonio Fornieles, presidente de Abengoa.

Los acreedores de Abengoa disponen ya de una tasación inicial del grupo una vez aplicada la cirugía. Está elaborada bajo el escenario central de KPMG y asciende a 1.300 millones de euros, frente a los 3.800 que llegó a valer en Bolsa en su máximo histórico. Las pérdidas que registrarían los bancos si vendieran sus acciones rondarían el 80%.

Los salvadores del equipo que se propone evitar la quiebra de Abengoa se han puesto los trajes de analistas para calcular cuánto valdrán sus acciones una vez se hayan ejecutado todos los cambios en la estructura financiera del grupo. Con el escenario básico elaborado por KPMG, la valoración de la compañía debería situarse en el entorno de los 1.300 millones.

Los alrededor de 6.000 millones de deuda que se canjearán por acciones que valdrían un 80% menos. Esta sería la pérdida que tendrían que asumir las entidades financieras que quieran deshacerse de los títulos sin dar margen a que estos puedan recuperarse en Bolsa. Si esperan, en todo caso deberán apuntarse las minusvalías latentes correspondientes.

Para calcular cómo les saldrá la operación a los propietarios de los bonos, habría que ir uno a uno y hacer las cuentas respecto a la cotización a la que adquirieron la deuda. El precio medio de compra está entre el 15% y el 25% del nominal, así que en los peores casos el quebranto sería mínimo y en los mejores incluso ganarían dinero.

La capitalización calculada –estrictamente teórica, pues la real la marcará la Bolsa– es un 65% inferior a la máxima marcada en Bolsa por la compañía en septiembre de 2014, de unos 3.800 millones de euros. En ese momento, las acciones B, las que tienen un solo derecho de voto cotizaban a 4,5 euros, y las A, con 100, a 4,8. Ayer, las primeras cerraron a 0,262 euros y las segundas, a 0,74.

La estructura del capital de Abengoa quedará unificada en un solo tipo de títulos con los mismos derechos, informó ayer el grupo a la CNMV, como publicó CincoDías el martes.

El escenario de la consultora contratada por los bancos del G7 –desde ayer, G6, tras la salida de Sabadell– establece que el 35% de los antiguos acreedores quedaría valorado en unos 450 millones de euros, que se repartiría entre los bonistas y las más de 200 entidades financieras que han concedido créditos a Abengoa y que no aporten liquidez.Los que den los avales tendrán títulos con un precio total de menos de 70 millones.

Los dueños de los acreedores que inyecten liquidez nueva se quedarán con la mayor parte de la tarta y tendrían unas acciones valoradas en más de 700 millones. La participación del 2,5% que correspondería 50.000 pequeños inversores está tasada en menos de 33 millones. Este es el importe que le correspondería a Inversión Corporativa, que se quedaría con el mismo porcentaje que los particulares. Eso sí, los accionistas actuales, tanto el socio de control como los minoritarios, doblarán su participación si Abengoa paga en tiempo y forma los más de 4.000 millones de deuda que arrastrará tras su metamorfosis.

La valoración de partida está trazada con el escenario central de KPMG, pero es muy inferior a la de Alvarez & Marsal. Esta última firma, contratada por Abengoa para pilotar su reestructuración, eleva sus cálculos a los 5.400 millones si se cumple el plan de negocio, que estima que entre 2017 y 2020 genere una liquidez de 1.000 millones y que a partir de ese último ejercicio logre un flujo de caja libre de unos 700 millones anuales.

La valoración de Alvarez & Marsal es a largo plazo y se halla tras comparar las ratios previstas para la nueva compañía con sus principales competidores. Mientras, la tasación que manejan los actuales acreedores se ha elaborado para el día después de la reestructuración. El importe de 1.300 millones es de 500 millones más respecto a la valoración de Abengoa en el supuesto de liquidación realizada por Alvarez & Marsal. Podrían recuperar menos de 800 millones.

El objetivo de la nueva compañía, una vez aplicada toda la cirugía necesaria, es centrarse en sus segmentos estratégicos de ingeniería para terceros y de proyectos llave en mano con ingresos a largo plazo derivados de la explotación de concesiones, como plantas de suministro de agua o instalaciones de tendido eléctrico. Con esta hoja de ruta, Abengoa aspira a poder transformar en beneficio bruto de explotación (ebitda) entre 9 y 14 euros por cada 100 que ingrese.