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Rousseff se acerca a la puerta de salida

Cada vez parece más probable que Dilma Rousseff deje el cargo antes de que expire su segundo mandato en 2018. Pase lo que pase, los desafíos a los que se enfrenta la mayor economía de América Latina durarán más que ella.

Luiz Inácio Lula da Silva, fundador del Partido de los Trabajadores y predecesor de Dilma como presidente, fue acusado el miércoles en una investigación de blanqueo de dinero. Unos días antes, era interrogado sobre la corrupción en la petrolera estatal. Asegura que los movimientos de los fiscales en su contra no tienen fundamento y que tienen una motivación política.

El relevo de la presidenta de Brasil se enfrentaría al reto de arreglar la maltrecha economía del país

Sin embargo, el foco de los investigadores en Lula pone a la que fuera su protegida en un aprieto: respaldarle y arriesgarse a perder el apoyo centrista, o abandonarlo y enemistarse con su propio partido. Cualquier ruta la hace más vulnerable a los procesos en su contra que están en curso en el Congreso por supuestamente violar las leyes de presupuestos.

La prensa local asegura que, con el pretexto de posibles acuerdos de declaración de culpabilidad por parte de personas acusadas en el escándalo de Petrobras, podrían tener lugar revelaciones que perjudicarían a Lula, Rousseff y el Partido de los Trabajadores. Rousseff presidió el consejo de Petrobras cuando se produjeron gran parte de las supuestas incorrecciones, aunque ella no está siendo investigada y niega las irregularidades. Podría haber una tercera vía de salida si la investigación de Petrobras lleva a las autoridades electorales a determinar que la campaña de su victoria en 2014 se financió de forma ilegal y se piden nuevas elecciones.

Sea quien sea el relevo de Rousseff –el vicepresidente Michel Temer o el ganador de unas nuevas elecciones– se enfrentaría a un largo plazo para arreglar la economía del país, que se contrajo un 3,8% el año pasado y parece que se comportará igual o peor en 2016. La inflación supera el 10% y las ventas minoristas en enero cayeron al ritmo anual más rápido en más de una década.

Rousseff es una obstinada ex guerrillera, pero cada vez se hace más difícil verla en el poder durante todo el mandato.