Teresa Helbig, diseñadora de moda

Teresa Helbig: “Los Goya son un escaparate, pero vivimos de las clientas”

"Para preparar un desfile trabajamos entre cinco y seis meses. Cuando acaba uno, tienes que empezar a prepararte el próximo"

Teresa Helbig: “Los Goya son un escaparate, pero vivimos de las clientas”

La crítica la señaló como la gran triunfadora de la alfombra roja de los premios Goya. Hasta tres actrices, Macarena Gómez, Úrsula Corberó, e Inma Cuesta, llevaron sus vestidos, y su desfile en la última Fashion Week Madrid fue de los más esperados y aclamados. Un éxito que le ha llegado a la diseñadora barcelonesa de 51 años Teresa Helbig dos décadas después de comenzar su andadura en el mundo de la moda, tras una etapa como reconocida escaparatista. Pero su éxito no le nubla el horizonte. Su día a día está con sus clientas, en su taller de Barcelona donde trabajan 14 personas.

¿Qué balance realiza de sus 20 años en la moda? ¿Cómo ha evolucionado en este tiempo?

A veces no podemos creer cómo hemos podido ir avanzando. También ha sido un proceso muy lento, en ese sentido somos los rezagados del grupo. Pero lo estamos viviendo todo como un premio y una fiesta. Seguimos siendo igual de inocentes y mantenemos las mismas ganas. La evolución se ve, por ejemplo, en las técnicas de tejido, en el trabajo artesanal y en buscar el más allá. Siempre estamos experimentando en nuestro laboratorio y ya hemos llegado a crear nuestros propios tejidos. Esta última vez hemos bordado con un hilo metálico. En ese sentido, no paramos.

¿Le afecta que cada vez existan más focos alrededor de sus creaciones?

Con lo exigentes que somos, y la presión que nos metemos, si nos detenemos mucho a pensar en ello nos presionaríamos todavía más. Sí notamos que a la gente le apetece ver nuestros desfiles, y es algo muy emocionante. Tenemos que mantener esa libertad para hacer las cosas que nos gustan y cumplir las metas que perseguimos. Aunque todavía me causa sensación pensar en que hay gente que no conozco de nada y que viene a ver nuestros desfiles.

¿Cómo es la preparación para un desfile como el de Madrid?

No nos queda otra que dejarnos la piel. Las noches no tienen barrera y no hay fines de semana. Pero es algo a lo que estamos acostumbrados, y como nos gusta tanto lo que hacemos, no lo vemos como una faena. Todo lo contrario. Un desfile puede llevar entre cinco o seis meses de trabajo. Desde que terminas el último ya empiezas a preparar el siguiente, y además tienes que atender la tienda, porque lo importante al final es vender. Hay que lograr la máxima repercusión, pero después hay que vender. Lo que presentas no puede ser humo, tiene que haber algo detrás.

El éxito de los Goya, ¿tiene más eco que un desfile?

Quizá es más mediática una alfombra roja que un desfile. La repercusión que tienen los Goya, las actrices, es mayor. Sí que es verdad que, a raíz de eso, más gente llama interesándose por los vestidos. Hace ruido, es un escaparate muy interesante, pero es que hace no mucho ni podíamos pensar que íbamos a tener tres actrices.

¿Y ese eco se traduce en más negocio? ¿De qué vive un taller como el suyo?

Todo suma, son pequeños impactos, granitos de arena. Pero al final vivimos de nuestras clientas, de la fieles, de las nuevas que se van sumando, las que vienen de distintas partes del mundo… Que venga gente de distintas partes a hacerse un Helbig a nuestra casa es una experiencia brutal. Para nosotros, el crecimiento siempre ha venido del boca a boca, eso ha sido lo que toda la vida nos ha acompañado.

¿Y qué vías de negocio contempla para seguir creciendo?

Las más inmediatas son, el lanzamiento de un perfume [en el que trabaja con el fabricante Carner], y un cortometraje. Y en la internacionalización estamos trabajando constantemente. En la semana de la moda de Paris vamos a organizar una exposición en la embajada española. Sí tenemos que ser conscientes de que somos pequeños y que todo supone un esfuerzo brutal. Somos 14 personas, y todos tenemos que hacer de todo. Pero nos va bien. Al final, es todo un proceso que creo que es natural.

“La ‘mujer Helbig’ es seductora y canalla”

La actriz Úrsula Corberó, con un vestido de Teresa Helbig en la última ceremonia de los premios Goya
La actriz Úrsula Corberó, con un vestido de Teresa Helbig en la última ceremonia de los premios Goya

¿Cuáles son sus principios inamovibles para vestir a una mujer?

Creo que la mujer Helbig, y lo digo porque lo creo así, nunca pasa desapercibida. Tiene que ser seductora, provocadora, un punto canalla y gamberra. No nos conformamos con poco. Hay sensibilidad, un aprecio por la artesanía, por los detalles, el tipo de confección…

¿Se plantea llevar ese estilo a la moda masculina de forma inmediata?

He hecho algunos pinitos a particulares. Tiene su rollo. Pero tendría que disparar con algo que tuviera coherencia. Presentar ahora una colección sería incoherente, no tendría sentido. Hay que hacer las cosas no por figurar, sino para que funcionen.

¿Cómo valora el momento actual del sector?

Creo que hay gente con talento, con ganas, y es una lucha continua. Las grandes empresas que mueven todo y que tienen todo el poder del mundo, facturan mucho pero también hay que ver las consecuencias que hay detrás. Creo que hay mucha gente que se está apuntando al carro de comprar cosas no por cantidad, sino comprar prendas que te acompañen toda la vida. Soy una romántica. Hay gente que sí valora el trabajo artesano, que cosamos en nuestro laboratorio puntada a puntada, creando el tejido… Sí se valora.

El suyo es un negocio familiar, y su actividad y el ser una de las diseñadoras más reconocidas del momento, ¿le permite tener tiempo para otras cosas?

La verdad es que funcionamos casi como máquinas. Es gracioso porque todos en mi casa trabajamos en el taller, y además, vivimos en el mismo edificio. Nos vamos turnando y compaginando. Le metemos muchas horas y mucho cariño para que todo vaya saliendo. Y de momento, estamos bien.