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La obra social del fútbol

Los equipos, además de los fichajes millonarios, tienen una misión solidaria que agrupa a fundaciones de clubes de primera y segunda división.

Jugadores del Fútbol Club Barcelona, que ceden el 2,5% de su salario para acciones sociales.
Jugadores del Fútbol Club Barcelona, que ceden el 2,5% de su salario para acciones sociales. Getty Images

Los equipos de fútbol también tienen su corazoncito. Junto a los fichajes desorbitados, los casos de corrupción y de fraude fiscal de algunos de sus astros y la opacidad de algunos clubes, el fútbol español lleva años haciendo obra social. Ya el origen del grito de júbilo, el alirón (todo hierro, traducido del inglés all iron), da idea de la función social que ha cumplido como instrumento de ocio, pero también de integración de los trabajadores de los grandes núcleos industriales. Hoy, además, lo hace con los niños y los colectivos más desfavorecidos.

La diferencia es que hasta 1993 no se articulaba a través de las fundaciones, dice Olga de la Fuente, gerente de la Fundación de la Liga de Fútbol Profesional, pero con el despegue de la responsabilidad social corporativa (RSC), empezaron a vehicular su actividad mediante estas instituciones, que se nutren de fondos de los equipos, donativos de particulares y donaciones de otras empresas.

Actualmente existen en España 30 fundaciones detrás de los clubes de un total de 42 equipos entre Primera y Segunda División. Una cantidad que, según De la Fuente, nos sitúa entre las más altas de las Ligas europeas: “La Liga española es muy solidaria. Ante cualquier emergencia, la respuesta de los equipos es inmediata. Es algo cultural”.

Las entidades destinan entre 70.000 y 10 millones de euros anuales a iniciativas sociales

El Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona fueron pioneros en la creación de fundaciones y hoy son los que más gastan en compromiso social, aunque hay otros más pequeños que aportan su granito de arena, como el Deportivo de La Coruña, el Atlético de Madrid o el Rayo Vallecano. “Somos solo la cola del ratón, pero también trabajamos por la sociedad”, resalta Luis Yáñez, director de la Fundación del Rayo Vallecano, que tiene 10 años de vida y un presupuesto modesto, de unos 70.000 euros.

“Empezó como filantropía”, explica Gelines Romero, responsable del área social del Deportivo de La Coruña, “pero se hacía con menos sentido, ahora la RSC es un deber. Además, antes se buscaba el valor para la empresa, ahora el valor es para la sociedad”, añade.

No existen datos completos sobre lo que gastan los clubes españoles en conjunto en la sociedad. “Es variable porque depende de los ingresos anuales, si están en Primera o Segunda División”, aclaran en la Liga Profesional. Lo único que podría cuestionarse es si es suficiente teniendo en cuenta que solo en fichajes se gastan más de 500 millones de euros al año.

Los más activos

Modesto, pero el Deportivo de La Coruña es uno de los equipos más solidarios. Gasta el 4% de su presupuesto, que asciende a unos 30 millones de euros anuales, en devolver a la sociedad lo que obtiene de su actividad. No tiene fundación, pero ni falta que le hace porque tiene el área de RSC muy bien estructurada. Además de ser el cuarto club más transparente de España, tras el Éibar, Real Madrid y Sevilla, según el indicador Infut, y de contar con un código ético y de buenas prácticas para todos sus profesionales, el Dépor dirige su actividad social (en la que gasta casi un millón de euros) a la infancia, educación, salud, seguridad y solidaridad.

Campamento de verano del Dépor
Campamento de verano del Dépor.

Campus de verano, convenios con equipos de categorías inferiores o colegios son algunas de sus iniciativas. Además, ha creado una residencia y centro educativo para la integración de la vida personal de los jugadores de categorías inferiores, colabora con la Asociación Española contra el Cáncer, Afectados por la Hepatitis C, Daño Cerebral de La Coruña, Down Coruña y el Banco de Alimentos, e intenta reducir el impacto de la huella de carbono de los partidos financiando el transporte de los aficionados (proyecto Riazor).

Junto al Real Madrid, que destina a obra social unos nueve millones de euros anuales, el Barça es el equipo que dedica más recursos al compromiso social. Constituida en 1994, la fundación de este club tiene un presupuesto superior a 10 millones de euros, donde el 30% lo pone el club y el resto son donaciones de particulares y las fundaciones de Mapfre, La Caixa o Shell (38%). Desde 2006, cuando el equipo se sumó a los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, cede el 0,7% de sus ingresos ordinarios a la fundación. Los jugadores también aportan su grano de arena cediendo el 2,5% de sus salarios. El club colabora con Unicef, donando 1,5 millones de euros al año para proyectos sociales y de educación a través del deporte, en Sudáfrica, Ghana, China, Brasil y, por supuesto, Cataluña.

Niños y discapacidad

Pequeño pero matón. Pese a que cuenta con uno de los presupuestos más bajos de la Liga, el Rayo Vallecano está muy volcado en la formación de los niños más desfavorecidos de Madrid. “Es muy caro jugar al fútbol”, dice Luis Yáñez. Por eso, el Rayo organiza campus de verano para unos 500 niños que tienen acceso gratis a la equipación, entrenadores e instalaciones. Una de sus iniciativas más destacadas son las camisetas solidarias, cuyos fondos recaudados los destina a siete causas (asociaciones de enfermos de VIH, de niños con cáncer, maltrato de género y colectivos gais).

La Fundación del Valencia FC dedica alrededor de 1,2 millones de euros anuales a RSC. Desde 2015 se centra en apoyar a los menos privilegiados y fomentar el sentimiento de arraigo a Valencia. Entre sus acciones más destacadas: Escoles Cor Blanquinegre, proyecto educativo, social y deportivo para que los alumnos de cuatro centros escolares de Valencia usen el deporte como instrumento motivador de superación. Y el programa de fútbol DI, para personas con discapacidad, en el que también participan el club, la Fundación Map­fre y el Ayuntamiento de Paterna. Como el resto de equipos, colabora con otras entidades como la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer de Valencia, Cruz Roja, Casa Caridad de Valencia, Unicef, Instituto Valenciano de Oncología y Asindown Valencia.

La Fundación del Atlético de Madrid lo hace con Cruz Roja, Down Madrid, Down España, Mensajeros de la Paz, Federación Española de Enfermedades Raras y la Fundación del Corazón, entre otras. Aunque no ha querido desvelar el esfuerzo que hace en RSC, la entidad nació en 1996 y está presidida por la leyenda rojiblanca Adelardo Rodríguez. El calendario solidario es una de sus iniciativas más destacadas, en los últimos dos años los fondos recaudados se han destinado a la investigación de enfermedades raras, junto a la Fundación Isabel Gemio y la Federación de Enfermedades Raras, y a los refugiados. Este año, los recursos serán para personas con discapacidad intelectual.

El Sevilla FC tampoco desvela su gasto social. En la última temporada su compromiso se ha centrado en el desarrollo de 500 actividades deportivas, sociales, formativas y culturales en las que han participado 12.000 niños. Creada en 2006, la fundación también ha repartido 12.000 kilos de comida.

El granito de arena de la Liga Profesional

Como no podía ser de otra forma, la Liga de Fútbol Profesional también tiene una fundación detrás. El presupuesto de esta entidad cuyo objetivo es la internacionalización de la Liga y las actividades institucionales, culturales, formativas y sociales es de casi un millón de euros actualmente, frente a los 250.000 euros que ha tenido durante muchas temporadas.

Una cifra que ilustra el impulso que Javier Tebas, su presidente desde 2013, pretende dar a las actividades formativas, resalta Olga de la Fuente, gerente de la institución. El partido solidario Champions for Life, organizado junto a Unicef y en el que participan jugadores de los 42 equipos españoles de Primera y Segunda División, es solo una de las iniciativas de esta entidad. La recaudación de este encuentro deportivo, destinado a emergencias humanitarias y proyectos relacionados con las necesidades básicas de la infancia, ha superado el millón de euros en los últimos dos años.