Elecciones en Icomem

Los médicos de Madrid se juegan su futuro en las urnas

Los médicos de Madrid se juegan su futuro en las urnas

Las elecciones que se celebran hoy en el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (Icomem) podrían poner fin a una airada lucha interna entre los distintos grupos que, en la última legislatura, han intentado tomar las riendas de esta antigua corporación. Este es el deseo declarado por los cuatro candidatos que se presentan para animar a un colectivo del que forman parte 41.000 profesionales, tradicionalmente muy alejado de su propio Colegio: en 2012 votó poco más del 13% del censo.

Por esta razón, Juan Abarca –director general de HM Hospitales y uno de los candidatos– se muestra convencido de que una alta participación podría favorecer a su candidatura, por ser el único que se presenta por primera vez. En su lista, sin embargo, la candidata a la vicepresidencia es Sonia López Arribas, actual presidenta del Icomem, quien fue una de las protagonistas de la bronca que la llegó a enfrentar con una parte de su propia Junta directiva, y que se materializó en dos intervenciones policiales, incontables recursos internos, querellas y denuncias en los tribunales. “Arribas intentó bloquear la renovación de contratos que algunas empresas tienen con el Colegio”, asegura Abarca, pero la Junta directiva se lo impidió.

“Históricamente, la Junta directiva la pone una correduría de seguros, Uniteco”, afirma otro de los candidatos, Miguel Ángel Sánchez Chillón, ya veterano de los comicios en Icomem. Este médico familiar que fue vocal de atención primaria bajo el mandato de Juliana Fariña de 2008 a 2012, divulgó la información que recogió alrededor del “entramado de negocios vinculado con empresas de seguros” en Icomem, cuyo presupuesto anual es de nueve millones de euros. Arribas tuvo el mérito, en sus palabras, de enfrentarse a estos intereses y evitar males peores. “También se dice que Chillón es el brazo armado de Podemos, pero yo no me creo los rumores”, contesta Guillermo Sierra a la pregunta sobre la supuesta vinculación de su candidatura con Uniteco. “Si soy elegido, todas las empresas saldrán del Colegio. Y digo todas”, asegura este traumatólogo. La contratación de aquellos proveedores de los que no se pueda prescindir, continúa, “se hará mediante concurso público con todos los filtros necesarios y en total transparencia”.

La vicepresidenta Ana Sánchez Atrio, que presenta su propia candidatura, recuerda que, cuando unos contratos con Uniteco estaban a punto de caducar, buscó mejorar sus condiciones. Se dio entonces cuenta, relata, de que la presidenta quería cambiar de correduría. Su candidatura aboga por hacer estos seguros “totalmente voluntarios”. A los ataques de Arribas, quien la acusó de destruir documentos de la Junta directiva antes de los comicios, esta reumatóloga contesta: “¿Cómo vamos a destruir lo que constituye nuestra única defensa?”.

LAS CLAVES DEL DEBATE ENTRE LOS CANDIDATOS

Juan Abarca: “Lo más importante es que funcione”

Los médicos de Madrid se juegan su futuro en las urnas

¿Cómo debería ser el Icomem que se imagina? El primer paso es que el Colegio funcione, que dé servicios a los colegiados. Cuando fluya la comunicación con ellos, se irán enganchando.

¿Cuál es el valor añadido de su programa? Menos presidencialismo y más peso de las vocalías. La Comisión permanente solo se va a encargar de la representación institucional y de la gestión del Colegio. Pero los líderes del Icomem tienen que ser los vocales, que desarrollarán sus proyectos con autonomía, responsabilidad y competencia. Además, proponemos la creación de una nueva vocalía para médicos de urgencias y emergencias hospitalarias.

¿Qué tipo de gestión propone o ya ha aplicado? Somos gestores profesionales, nuestro prestigio se ha forjado en la gestión de instituciones que dan servicios a los clientes. En el fondo, se trata de aplicar el método de gestión de una empresa convencional al Colegio. Mis contrincantes no son gestores y todos ellos han estado metidos en el Icomem de una forma u otra, y el Colegio está como está. Solo nosotros aportamos un cambio de aires.

¿Se puede bajar la cuota o incluso reducirla a cero? Hay margen presupuestario para bajar la cuota, como mínimo el 30% que propuso la presidenta, Sonia López Arribas. El Colegio tiene que dar los servicios que sean obligatorios por su naturaleza pública. A partir de ahí, haremos plataformas de adhesión voluntaria a otros servicios.

Ana Sánchez Atrio: “Deontología, formación y calidad asistencial”

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¿Cómo debería ser el Icomem que se imagina? El Colegio está para formar y protegernos de malas actuaciones de compañeros y de ataques infundados. Más allá de la cortina de humo que oculta las actuaciones del Icomem, a partir de 2012 el Colegio ha empezado a cambiar, estando en todas las plataformas, acudiendo en defensa de los médicos ante la Administración, liderando la Comisión de Sanidad de la Unión Interprofesional en defensa de la sanidad pública.

¿Cuál es el valor añadido de su programa? El Instituto de Calidad de la Comunidad de Madrid. Pondrá un sello de calidad a los centros médicos basándose en contratos, condiciones laborales, formación, e información a la ciudadanía. Lo propusimos hace ya unos meses, ahora veo que las demás candidaturas nos han copiado.

¿Qué tipo de gestión propone o ya ha aplicado? Es preciso hacer hincapié en el papel de la Comisión deontológica, la formación continuada y la calidad asistencial. La Fundación ha mejorado económicamente mucho bajo nuestra gestión. Debe implantarse una comisión que dirija verdaderamente la Fundación, formada por sociedades científicas, expertos en formación y médicos de la industria farmacéutica.

¿Se puede bajar la cuota o incluso reducirla a cero? Proponemos la creación de una comisión para el seguimiento del gasto y una reducción de las cuotas para colegiados que se encuentren en una situación de precariedad.

Miguel Ángel Sánchez Chillón: “Sueño con la casa de la Medicina”

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¿Cómo debería ser el Icomem que se imagina? El Colegio debe cubrir todas sus facetas profesionales y sociales, y representar a más de 40.000 sensibilidades no puede ser apabullar a unos porque son mayoría los otros. Estamos por la sanidad pública, porque nos hemos significado en muchas luchas, entre ellas, ésta. Nuestros adversarios que hoy dicen apoyarla, cuando se trató de defenderla, estaban en el otro bando.

¿Cuál es el valor añadido de su programa? Tengo un sueño. Que el Icomem sea la casa de la Medicina. Es muy importante que las sociedades científicas estén en el Colegio para formar un Consejo asesor, un foro que ponga orden y tutorice los debates científicos. La Junta directiva no debe organizar la vida a los colegiados, sino que deben ser ellos quienes se acerquen al Colegio.

¿Qué tipo de gestión propone o ya ha aplicado? Los tres pilares son participación, transparencia y profesionalidad. Todos venimos del ámbito asociativo y gestionar nueve millones de presupuesto no nos viene grande. Aumentaremos la relación entre servicios y gastos de administración.

¿Se puede bajar la cuota o incluso reducirla a cero? No tenemos unos servicios ajustados a lo que estamos pagando, es decir, 80 euros trimestrales. Y hay demasiado movimiento de negocios alrededor del Colegio, llevados por empresas cercanas a las compañías de seguros.

Guillermo Sierra: “Reducir la cuota y servicios voluntarios”

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¿Cómo debería ser el Icomem que se imagina? Un colegio que sirva para algo y con prestigio, lo que depende de las personas que lo lideran. Fue la plataforma independiente y plural de la que formo parte quien decidió que yo estuviera al frente, lo cual me honra.

¿Cuál es el valor añadido de su programa? Ya en elecciones anteriores, llevaba en mi programa la creación del Observatorio de la Calidad, algo que después todas las candidaturas han copiado. Su sello de calidad se basará en cuatro pilares: eficacia, eficiencia, efectividad y satisfacción profesional. Es difícil defender la calidad asistencial, si los facultativos no están reconocidos profesional y retributivamente.

¿Qué tipo de gestión propone o ya ha aplicado? Madrid tiene la suficiente enjundia como para que profesionales de reconocida valía y presidentes de sociedades científicas formen un Consejo científico que juegue un papel importante en la redacción de informes, en los proyectos formativos, y en todos los temas profesionales.

¿Se puede bajar la cuota o incluso reducirla a cero? Mi propuesta de cuota cero se ha malinterpretado. A menudo escuchamos a médicos decir: “¿Por qué me cobra el Colegio si no sirve para nada?”. Así que, si el Icomem sigue tal y como está, la cuota cero tendría sentido, aunque siempre quedaría la parte destinada al Consejo General. Sin embargo, espero hacer que el Colegio sea tan atractivo que el médico pague gustoso los servicios que dará.