Editorial

Gran oportunidad para Canarias

El Gobierno canario ha vuelto a la carga con una antigua, y justa, reivindicación: la obtención de la denominada quinta libertad aérea. Con ella, se propone convertir el aeropuerto de Gran Canaria en un gran hub que se nutra del triángulo de tráfico que enlaza Europa, África y América. En concreto, la intención del Ejecutivo isleño es centrarse en el transporte de mercancías y desarrollar en paralelo un amplio entramado logístico, aspectos ambos que parecen haber tenido una gran acogida empresarial. Este planteamiento –cuya resolución dependerá del futuro Gobierno central– da una especial relevancia a un continente, el africano, con inmensas posibilidades de desarrollo. De hecho, la parte más cercana de África a Canarias acumula una población de casi 300 millones de habitantes, con un producto interior bruto (PIB) agregado de algo más de 275.000 millones de dólares y con un crecimiento proyectado del 9%, de acuerdo con los cálculos del Fondo Monetario Internacional. A ello cabe unir el incremento del interés que la Administración estadounidense ha mostrado por esta zona del mundo, así como el hecho de que la mayoría del tráfico desde Norteamérica a África pasa por los nudos existentes en Europa –como París, Londres, Fráncfort– o Dubái –en Oriente Medio–, algo que encarece y alarga todos los viajes.