Las entidades bloquean el préstamo de urgencia de 100 millones

Abengoa aplaza al próximo martes la entrega del plan financiero a la banca

Una torre perteneciente a la plata Solucar, en Sanlucar la Mayor de Abengoa.
Una torre perteneciente a la plata Solucar, en Sanlucar la Mayor de Abengoa. REUTERS

Abengoa presentó ayer el plan industrial a sus acreedores, pero ni bancos ni bonistas tuvieron acceso a la hoja de ruta financiera, que les ha prometido presentar el próximo martes o miércoles. El grupo sigue negociando la inyección de 100 millones de emergencia con los bonistas, pero los bancos no han soltado aún, como exigen los nuevos rescatadores, parte de las garantías que tienen en Yield.

La gran cita de Abengoa con sus acreedores se saldó solo con la presentación del plan industrial. Los bancos del G7 –Santander, CaixaBank, Bankia, Popular, Sabadell, HSBC y Crédit Agricole– y también los bonistas esperaban el detalle de la estructura financiera que el grupo quiere adoptar para poder sobrevivir. Pero esa puesta de largo no se produjo.

La empresa que preside José Domínguez Abascal ha estado dilatando la presentación del plan de viabilidad, diseñado por Álvarez & Marsal, desde el pasado 18 de enero. Lo pospuso al 25, y ayer debía haberlo presentado a sus negociadores. Pero no fue así, y ahora han dado una nueva fecha para dárselo a conocer: el martes 9 de febrero.

Lo que ocurre es que la propia empresa ha reconocido que no existe una hoja de ruta en cuanto a la estructura de la deuda. “El plan de viabilidad no contiene una propuesta de reestructuración financiera, que deberá ser negociada con los acreedores, sino que se trata de un plan puramente operativo”, señala. Fuentes cercanas a la compañía sí han hecho saber que el objetivo es reducir su deuda corporativa desde el entorno actual de los 9.000 millones hasta un rango de entre 3.000 y 4.000. Lo haría con amortizaciones, con quitas –a las que las entidades financieras cierran por completo la puerta– y con una capitalización de una parte del pasivo.

Mientras tanto, la liquidez para que pueda sobrevivir hasta el 28 de marzo sigue a debate. Los bancos tienen pignorado a su favor el 25,5% de Atlantica Yield, porcentaje que sirve de garantía a préstamos por 231 millones de euros. Los bonistas liderados por Houlihan Lokey, banco que representa a dueños de bonos por unos 1.500 millones del total de 3.600, han pedido a las entidades que les cedan una parte para poder inyectar un crédito de emergencia por hasta 165 millones de euros.

Los dueños de la deuda cotizada quieren cobrar un interés del 15% anual más un 10% a vencimiento, fijado en principio para un año. Es decir, el precio total sería de un 25%. Esta tasa quintuplica el 5% al que los bancos han inyectado la liquidez, aunque en este caso a un mes.
Así, fuentes conocedoras de las negociaciones señalan que todavía no se ha cerrado esa cesión de garantías. La clave de todo está en la falta de información de Abengoa en cuanto a la reestructuración de su deuda.

Las entidades del G7 no están dispuestas a ceder uno de los activos más preciados para asegurarse que su dinero no quedará enterrado en un concurso sin tener papeles encima del tapete.

El grupo de ingeniería, mientras, ofrece otros activos como garantías de los créditos de emergencia, entre ellos plantas de bionergía, la división que ha puesto a la venta y por la que espera ingresar unos 1.000 millones de euros.

El colateral es crucial en el dinero nuevo, puesto que los créditos con prenda tienen prioridad en el orden de prelación en caso de que se produzca una liquidación. De ahí la disputa por las mejores garantías, que de lejos son las acciones de Atlantica Yield, pues cotizan en el Nasdaq y son totalmente líquidas.

El plan que Abengoa sí presentó ayer a los acreedores –bancos, con un 35% de la deuda corporativa y bonistas, con alrededor de un 40%– y también a KPMG y Lazard fue el industrial. Este incluye estimaciones de ventas y beneficios y tiene como rasgo principal una reducción de las ventas de Abengoa del 33%, hasta dejarla en 5.000 millones anuales.

La multinacional andaluza se propone realizar desinversiones para obtener 1.500 millones de euros limpios. Su misión es reconducir su negocio hacia las construcciones para terceros y hacia los denominados “proyectos integrados”, que incluyen el pago a lo largo del tiempo mediante concesiones. Estos últimos son los más rentables para Abengoa, con un margen sobre el beneficio bruto de explotación de más del 70%, frente al 2% de la división de bionergía. Las zonas clave serán Estados Unidos, Latinoamérica, Oriente Medio, el norte de África, Sudáfrica y Europa occidental. Las áreas en las que se centrará son la generación de electricidad, incluida la energía solar, desalación, transporte de energía y mantenimiento de instalaciones.

Un acreedor pide la liquidación de una filial de EE UU

Un proveedor de maíz de la filial estadounidense Abengoa Bioenergy de Nebraska, que opera una planta de etanol, solicitado al juez la liquidación de la empresa. El proveedor, Gavilon Grain LLC, ha instado al juez acogerse al capítulo 7 de la ley concursal de EE UU. La empresa afirma que se le adeuda 4,07 millones de dólares en grano, que corresponde a la materia prima entregada a la planta desde julio.

El capítulo 7 de la ley concursal de Estados Unidos permite a la venta de unos activos para retribuir a los acreedores con el dinero recaudado. La filial de Abengoa está incluida en la división de bioenergía, uno de los negocios en los que planea desinvertir el grupo sevillano para centrarse en ingeniería.

El área de biocombustibles tiene un valor en libros por unos 2.500 millones y se podría traducir en una entrada de caja de unos 1.000 millones para la empresa en preconcurso de acreedores desde el pasado 25 de noviembre.