Editorial

La ingobernabilidad se paga en confianza

Aunque afirmar que la incertidumbre es la peor enemiga de las inversiones raye en la tautología, conviene reiterarlo para que no se olvide nunca. Si, además, su principal origen está en un problema de gobernabilidad política cuando la recuperación económica está prendida con alfileres y a falta de importantes reformas, las cosas pueden ir fácilmente a peor. Ese es el marco en el que nos movemos hoy en España. Y, por si a alguien le quedaba duda sobre estas evidencias, los datos de confianza conocidos ayer vienen a ratificarlas. La confianza del consumidor cayó 8,3 puntos en enero, hasta 99,1 puntos, según el CIS. Una percepción cosechada en el primer mes completo tras el 20D, que muestra de forma inequívoca el impacto de la indefinición para formar Gobierno de las fuerzas políticas salidas de las urnas. Si el indicador de situación actual bajó 2,8 puntos frente a diciembre, hasta 92,4 puntos, más preocupante es el fuerte retroceso del de expectativas, que retrocedió 13,9 puntos, hasta 105,7. Son valores por debajo de los registrados prácticamente todo el año pasado. Es cierto que esta y otras encuestas todavía confirman que son más los que confían en que el estado de la economía será mejor dentro de seis meses que quienes opinan lo contrario, pero no es consuelo si se paralizan las decisiones de compra. Y esa es una muy mala noticia que pesa sobre la responsabilidad de los partidos políticos.