Editorial

Un esfuerzo que debe continuar

Los datos sobre el endeudamiento de los hogares y empresas españolas en 2015 que publicó ayer el Banco de España constituyen un indicador significativo del proceso de recuperación en que está inmersa la economía española. Las cifras revelan que el crédito nuevo a las familias acumula ya tres años consecutivos de crecimiento –dos en el caso de las empresas–, al tiempo que muestra el proceso de reducción del crédito vivo tanto en los hogares como en el tejido empresarial.

Solo en préstamos a las familias para la compra de vivienda, 2015 se cerró con un saldo de 35.761 millones de euros, un 33,3% más que un año antes. Ha repuntado también el crédito al consumo, hasta un 20,1% más que en 2014. Pese a ello, el crédito nuevo a los hogares todavía representa uno de cada diez euros de su deuda. En cuanto a las empresas, la financiación hasta un millón de euros, destinada principalmente a las pymes, ha crecido casi el 13%, mientras que la de mayor cuantía lo ha hecho a un ritmo menor, de un 7,6%.

Empresarios y particulares siguen inmersos en la dura tarea de reducir su deuda. Los hogares cerraron 2015 con un endeudamiento de más de 723.000 millones de euros, un 3,3% menos que el año anterior. La cifra, la más baja desde junio de 2006, revela cómo las familias han ido disminuyendo su abultado apalancamiento hasta niveles anteriores al estallido de la crisis. Esa caída se explica principalmente por el descenso de los préstamos para vivienda, aunque el importe que los españoles destinan a este capítulo sigue acaparando la mayor parte de su endeudamiento: casi un 78% del mismo. También la deuda de las empresas ha caído en 2015, un 2,4% menos, hasta situarse en algo más de 900.000 millones. Aún así, los niveles precrisis de endeudamiento de familias y compañías españolas eran ya elevados, puesto que habían crecido un 75% y un 72% respectivamente en solo tres años. Una carrera desenfrenada a la que solo puso fin la tormenta financiera.

La radiografía que arrojan todos estos datos muestra un sector privado que ha realizado un importante esfuerzo para reducir su dependencia crediticia, pero al que todavía le resta un camino importante para llevar su deuda a un nivel más fácilmente financiable. De forma paralela a ese objetivo, es necesario que el crédito nuevo siga aumentando e irrigando especialmente al tejido empresarial y que lo haga con unas condiciones de solvencia y calidad mucho más exigentes que en el pasado. La economía española precisa de mayores recursos para alimentar la inversión productiva y contribuir así a la creación de empleo. Se trata de un objetivo en el que deben colaborar todos los eslabones de la actividad, empresarios y entidades financieras, y que resulta imprescindible para seguir alimentando el crecimiento.