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Las perspectivas del oro carecen de brillo

El oro no se está comportando como debería hacerlo un refugio seguro. Aunque los inversores han soportado tiempos difíciles con caídas en los mercados bursátiles mundiales, puede que hagan falta problemas aún mayores para que el metal precioso recupere su brillo pasado como refugio seguro.

Su precio se ha reducido más de un 3% desde noviembre, aun cuando el S&P 500 ha caído un 8%. El 20 de enero, cuando un descenso en los mercados de valores de todo el mundo hizo caer al índice MSCI World más de un 3%, el repunte del oro cayó casi 3 dólares por debajo de los máximos de principios de mes.

El pánico de los inversores no se está traduciendo en un repunte mayor del metal precioso

Hay buenas razones para que el pánico de los inversores no se esté traduciendo en un repunte mayor del oro. En primer lugar está el alza del dólar. El oro cotiza en dólares y por lo general se debilita cuando el billete verde se fortalece. Por ejemplo, el metal ha subido casi un 5% en términos de libras esterlinas desde noviembre.

También se espera que la demanda asiática del metal disminuya. Los inversores chinos, que tienden a comprar oro de forma especulativa, se han visto afectados por los giros de sus mercados de valores domésticos y puede que sean más prudentes por la desaceleración en el crecimiento del gigante asiático.

Otro problema es que el metal se ha convertido en un refugio que genera algo menos de confianza. Durante la última década hubo un aumento de los fondos cotizados que hacen un seguimiento del oro. Este tipo de demanda de los inversores más especulativos casi se triplicó hasta representar prácticamente una cuarta parte del mercado tras la crisis financiera, según los analistas de Natixis. Tales compradores abandonan el barco más rápido que aquellos que quieren tener el metal de forma física, haciendo que los precios sean más volátiles.

Puede que el oro siga siendo el refugio de último recurso. Si hubiera una verdadera crisis financiera –o un cambio brusco en la suerte del dólar– podría recuperar su brillo. Harán falta noticias más sombrías a las que los mercados aún no se han tenido que enfrentar.