La marca cumple 112 años

Cruzcampo, la cerveza con alma andaluza

Los hermanos Osborne Guezala fundaron en 1904 en Sevilla la compañía

La firma fue adquirida en 2000 por Heineken, uno de los mayores grupos del mundo

Cruzcampo, la cerveza con alma andaluza

Raramente encuentra el visitante a Sevilla un bar en el que no se sirva Cruzcampo. Lo mismo sucede en el resto de Andalucía, el coto privado de la firma, de la misma manera que Cataluña es el de Estrella Damm y Madrid el de Mahou. Más ligera y con menos gas que estas últimas, la fórmula de Cruzcampo está diseñada para su público original: en Andalucía se debe tomar fría, muy fría, para enfrentarse con garantías a las altas temperaturas.

Cronología

1904. Roberto y Tomás Osborne Guezala fundan una de las primeras fábricas de cerveza de España, La Cruz del Campo.

1926. Nace Gambrinus, el personaje que desde entonces decora las botellas de la compañía.

1963. Cruzcampo implanta la pasteurización flash de la cerveza, un proceso pionero para garantizar la calidad de la cerveza. Unos años antes ya habían sido los primeros en utilizar los barriles de aluminio.

1968. Cruzcampo sale por primera vez de Andalucía, iniciando así su expansión por España.

1976. La marca lanza al mercado su primera cerveza sin alcohol.

1986. Llega Shandy Cruzcampo, la primera cerveza española de la categoría de sabores, un tipo de producto con éxito en otros países.

2000. El grupo Cruzcampo y El Águila se fusionan bajo el paraguas de Heineken España.

2008. Cruzcampo se convierte en patrocinador de la Selección Española de Fútbol. Ese año gana la Eurocopa.

2009. Nace Cruzcampo Gran Reserva, la versión premium de la bebida. Es galardonada en los World Beer Awards.

Todo empezó en 1904. Los hermanos Tomás y Roberto Osborne Guezala, de El Puerto de Santa María (Cádiz), pertenecientes a la conocida estirpe de empresarios vinícolas, fundaron la primera fábrica de cerveza La Cruz del Campo en Sevilla. En diciembre de ese mismo año irrumpía en el mercado la marca Cruzcampo.

No fue hasta tres años después cuando aparecieron las primeras botellas con el emblemático templete que recuerda al que había junto a la fábrica original. Una década más tarde, se incorporaría a la iconografía de la marca el emblemático personaje Gambrinus, una seña de identidad que perdura hasta hoy.

La década de los años cincuenta se caracteriza por la expansión y modernización del negocio cervecero en un país en el que siempre había predominado el vino en los bares. En la fábrica de Córdoba, El Águila, firma que se acabaría fusionando en 2000 con Cruzcampo, introduce una batería de mejoras: nueva maquinaria, mejor maltería, sistemas de frío y embotellado inéditos hasta la fecha y construcción de zonas de fermentación y guarda que incluyen la primera bodega con aire acondicionado. Toda esa infraestructura la convierte en la planta más moderna de España. En paralelo, Cruzcampo introduce el avanzado método de la pasteurización flash (rápida) en nuestro país.

El Águila se expande por Levante, Murcia, Extremadura y Madrid, donde abre la fábrica en San Sebastián de los Reyes (Madrid) a finales de los años sesenta. También inicia su actividad la fábrica de Zaragoza, cuyo fin es el abastecimiento del norte de España (País Vasco, Aragón y Cataluña).

Cruzcampo, por su parte, comienza a distribuirse fuera de Andalucía, con la apertura de la planta de Barcelona. La compra de Henninger Española es el primer gran paso para la creación del Grupo Cruzcampo. Le seguirán las adquisiciones de Industrial Cervecera Sevillana (1975), El Alcázar (1985) y Juan y Teodoro Kutz (1986). Se crea así un dinámico conglomerado de empresas que suponen un 19% del mercado español.

Entre los años sesenta y ochenta, tanto El Águila como Cruzcampo siguen incorporando innovaciones en los procesos de producción. El barril de aluminio, la famosa botella de litro, el uso de plástico para el empaquetado de envases o el barril con espadín incorporado son algunos de ellos, a los que hay que sumar productos como la cerveza sin alcohol.

Esta última tiene sus orígenes en el laboratorio central de Cruzcampo, en Sevilla. Se comercializará bajo la marca Buckler.

Cruzcampo, la cerveza con alma andaluza

En 1984, el grupo Heineken, la cuarta mayor empresa cervecera del mundo, compra El Águila. En 1991, el Grupo Cruzcampo pasa a formar parte de Guinness. Dos años más tarde, las empresas participadas por Cruzcampo se fusionan en una única sociedad: Grupo Cruzcampo S. A.

Nacimiento de un gigante

En 2000 se produce un nuevo giro empresarial: Heineken adquiere el Grupo Cruzcampo, dando origen a Heineken España. Uno de los primeros frutos de esta unión es la nueva fábrica de Sevilla, la planta más moderna del grupo en Europa hasta la fecha, capaz de producir 4,5 millones de hectolitros anuales. Su desarrollo supuso una inversión de 320 millones de euros.

El nuevo músculo de la marca le permite conseguir patrocinios codiciados, como el de la Selección Española de Fútbol. La unión de la cervecera con el equipo se inició en 2008, año en el que la escuadra nacional ganó su segunda Eurocopa, y se prolongó durante la conquista del Mundial de 2010 y la tercera Eurocopa en 2012. Cruzcampo siempre podrá tener a gala que formó parte de un equipo de leyenda.

Vuelta a los orígenes en busca de frescura

Cruzcampo atesora más de un siglo de trayectoria sirviendo cerveza en bares, restaurantes y hogares de España. Fruto de su recorrido y de la necesidad de diversificación de productos, ha lanzado durante los últimos años nuevos artículos para conquistar los paladares más diversos.

La firma ya fue pionera al comercializar el primer malteado hecho en España con sabor a limón. En 2001 lanzó Cruzcampo Glacial, un novedoso sistema que permite servir la cerveza de barril bien fría, de 0 a -2 grados de temperatura. Este reconocible tirador, muy integrado ya en los bares, tiene versiones similares en otras marcas.

El año pasado introdujo dos novedades en el mercado. Una de ellas es Cruzcampo Cruzial, una cerveza inspirada en la receta centenaria de los maestros cerveceros de la firma y elaborada con 100% lúpulo seleccionado.

La otra tiene mucho que ver con la pujante presencia de las cervezas artesanales en el mercado. Se trata de Cruzcampo Fresca, un malteado elaborado escasos días antes de su distribución y cuidada en frío hasta llegar a manos del consumidor, protegiéndola del tiempo, la luz y la temperatura para preservar su frescura. Se vende envuelta en papel, para recordar a las barras de pan y que el cliente la identifique como recién salida de la fábrica. La marca sigue evolucionando.