La inestabilidad replantea la actividad de hoteleras y navieras

Las cautelas del turismo en el Mediterráneo Oriental

Tres mujeres toman fotografías frente a la Nueva Mezquita, junto al estrecho del Bósforo, en Estambul.
Tres mujeres toman fotografías frente a la Nueva Mezquita, junto al estrecho del Bósforo, en Estambul.

La inestabilidad que viven algunos países del Mediterráneo tras la última oleada de atentados ha hecho que la ansiada recuperación del turismo en Egipto o Túnez se quede ahí y que destinos como Estambul registren notables caídas de ocupación. La edición de Fitur, que cierra sus puertas este fin de semana, ha servido para que los Gobiernos de estos países escenificaran una clara apuesta por la industria turística, con un papel relevante en su economía.

“Egipto está de vuelta en el panorama internacional”, declaró el ministro de Turismo del país, Hisham Zaazou, el viernes, al tiempo que aseguraba que “hemos trabajado para garantizar la seguridad y la protección de nuestros invitados y ciudadanos, y atraer de turistas de vuelta a Egipto de todo el mundo en 2016”. Para ello, el país ha invertido 230 millones en reforzar las medidas de seguridad en sus aeropuertos y zonas turísticas.

Para el país, el ataque de octubre contra un avión de Metrojet, ha supuesto la pérdida de unos 555 millones durante los últimos dos meses del año y que penalizará la recuperación que estaba registrando en cuanto a llegadas de viajeros internacionales. Finalmente, 2015 acabó con una cifra de turistas de 9,3 millones, frente a los 9,9 millones de un año antes, a pesar de la cancelación de los vuelos directos a Egipto desde Rusia y Reino Unido tras el incidente, que alarmó inicialmente al Ejecutivo tunecino.

Meliá, una de las cadenas hoteleras españolas presentes en el país, ha optado por cerrar, temporalmente, dos de sus cuatro establecimientos en Egipto, castigados por el descenso de los visitantes. Barceló, por su parte, mantiene sus dos hoteles, si bien su consejero delegado para Europa, Oriente Medio y África (EMEA), Raúl González, ha reconocido que la situación es complicada.

Más perjudicada está siendo la industria turística de Túnez, aunque su ministro de Turismo, Abdellatif Hamam, confía en la recuperación a lo largo de 2016. Sin embargo, la cadena Riu ha optado por echar el cierre desde principio de año tras mantener desde septiembre seis de sus diez hoteles cerrados. Una salida que ha achacado a la falta de vuelos comerciales, pero que se contrarresta con la llegada de otras cadenas, como Bluebay. Esta ha avanzado para este año una “firme apuesta por Túnez y Marruecos” con la apertura de nuevos establecimientos, según reconoció su director general, Ramón Hernández. Por otra parte, Iberostar destinó parte de los 100 millones dedicados a reformas en 2015 a sus hoteles en el país, que suman un total de cuatro, repartidos en diferentes ciudades.

Las compañías de cruceros también muestran sus recelos en Túnez. Pullmantur, junto a Princess, MSC y Costa Cruceros han cancelado sus escalas en los puertos del país.

MSC también desveló esta semana que abandonaba de forma temporal sus escalas en los puertos de Turquía tras el atentado de Estambul, ciudad con una gran afluencia de turistas que ha registrado en las últimas semanas una importante caída de ocupación hotelera, por parte, especialmente, de los viajeros alemanes. Si bien, algunas cadenas españolas están apostando por la apertura de nuevos establecimientos. Room Mate, que cuenta ya con un hotel en la zona, tiene firmados otros dos que inaugurará a lo largo de este año, mientras que Barceló está negociando la renovación del contrato del hotel que tiene en la capital turca, pues reconoce que se trata de un mercado interesante.

Entre los grupos de turoperación, TUI ha desvelado que el suceso de Estambul tendrá un efecto negativo en sus cuentas, algo que ya le sucedió meses atrás tras los ataques en Túnez, que le provocaron unas pérdidas de 10 millones de euros por los costes de cancelación y repatriación de los viajeros afectados.

Tampoco se salva de la inestabilidad Grecia, en este caso económica y política –impulsada por la crisis de los refugiados–, que está reduciendo la llegada de turistas a sus islas del Egeo, pese a que el país cerró el año con un récord histórico de llegadas.

España, más allá del sol y playa

Durante toda la semana, los empresarios y expertos presentes en Fitur han insistido en la necesidad de desarrollar la oferta turística española, diversificarla y alejarla de los estereotipos de sol y playa. En este sentido, el turismo de compras, que deja importantes ingresos para la economía, es un nuevo reclamo para los visitantes. “El shopping se ha convertido en un motivo para viajar y el crecimiento del turismo en Europa vendrá dado por este”, afirmó el viernes Elena Foguet, directora de Negocio de Value Retail, compañía líder y especializada en el desarrollo y gestión de Villages de lujo, durante la conferencia de la OMT sobre el turismo de compras. Este tipo de turismo está muy relacionado con el urbano, que ha crecido cerca de un 60%en los últimos cinco años. Sin embargo, a pesar del potencial de España en otros ámbitos, se encuentra a la cola en los ingresos que desembolsan sus visitantes en los comercios. Francia recibe el 23% del gasto por compras de viajeros de fuera de la UE, Reino Unido el 18%, Italia el 16% y Alemania el 15%, mientras que España se limita al 3%.

Para cambiar esta tendencia, ciudades como Madrid y Barcelona están tratando de ampliar su oferta comercial. De hecho, la Ciudad Condal acaba de anunciar la apertura de Viladecans The Style Outlet, el primer outlet que se inaugura en la zona metropolitana desde 1997.