La banca debe ceder parte de sus garantías en Yield

Los bonistas quieren cobrar a Abengoa un 25% por la liquidez de emergencia

Exterior del complejo de Abengoa Water en Dos Hermanas (Sevilla).
Exterior del complejo de Abengoa Water en Dos Hermanas (Sevilla).

El primer tramo de la liquidez que los bonistas están dispuestos a inyectar a Abengoa, por unos 100 millones está condicionado a que los bancos compartan sus garantías en Atlántica Yield. Las entidades financieras están dispuestas a ceder parte de esas acciones pignoradas, pero se oponen a que cobren un interés del 15% anual más otro 10% al vencimientos.

La necesidad de dinero fresco de Abengoa se solapa con las exigencias de sus acreedores de que les presente un plan de futuro creíble. Las líneas maestras ya están listas y ahora queda que el grupo de ingeniería lo eleve al consejo que celebrará el 25 de enero.

Los bonistas liderados por Houlihan Lokey, que han ofrecido 100 millones de euros en un primer desembolso inmediato de liquidez de emergencia, presionan a la banca para que les ceda una parte de las garantías que tienen en la filial que cotiza en Wall Street. Después estudiarán un segundo tramo por hasta 60 millones adicionales. Eso sí, los intereses son muy elevados, del 15% anual más un 10% adicional al vencimiento. Un 25% en total. Los bancos consideran que cobrar esos porcentajes es una barbaridad y más cuando ellos pusieron la liquidez a un tipo de interés del 5%. 

Santander, CaixaBank, Bankia, Popular, Sabadell, HSBC y Crédit Agricole –el denominado G7–, junto al Instituto de Crédito Oficial (ICO),concedieron a Abengoa el pasado 24 de diciembre un préstamo por 106 millones de euros. Pero le exigieron como colateral el 17,3% de Atlantica Yield (hasta el día 7, Abengoa Yield) y además le pidieron el respaldo de otro 8,2% por una línea de crédito por hasta 165 millones que le concedieron en septiembre. Los hasta 271 millones están respaldados, por tanto, por un 25,5% de la filial.

Los bonistas coaligados controlan deuda un nominal en torno a los 1.500 millones de euros – cuando la deuda cotizada suma unos 3.800– y entre ellos están inversores como BlackRock, AIG, Invesco, D.E. Shaw, Varde y Centerbridge. Muchos de estos inversores han comprado la deuda de la compañía a precios de derribo –por hasta el 15% de su valor nominal– y esperan ahora a su conversión en acciones. Incluso ganarían dinero en caso de una hipotética quita del 60%, pues para un bono valorado en 100 euros ellos han puesto en torno a 15 euros, que quedaría valorado en 40.

En todo caso, los bancos del G7, coordinados en torno a KPMG, contemplan un plan que no incluya, al menos de entrada, quitas. Encima de la mesa de todos las partes está una solución intermedia con la creación de un instrumento al que fuera a parar la deuda que no sufra la metamorfosis en acciones, explican fuentes financieras. Se lograría así un alivio de la carga financiera sin que las entidades financieras tengan que asumir un recorte del nominal de sus créditos.

El plan de viabilidad que presentará Abengoa incluirá la reducción de su deuda corporativa desde el entorno de los 9.000 millones comunicados en septiembre hasta los 3.000. Una parte sería a través de la reducción del nominal o de la fórmula alternativa planteada por los bancos; otra se realizaría con la amortización gracias al dinero de las inversiones, con las que el grupo que preside José Domínguez Abascal