Editorial

Drástico ajuste de Altadis en España

Altadis, la antigua Tabacalera, hoy en manos de la multinacional Imperial Tobacco, intensifica su jibarización en España. Con el cierre anunciado ayer de la única planta de fabricación de cigarrillos que conserva en territorio nacional, en Agoncillo (La Rioja), pone muy cerca del fin a uno de los proyectos industriales que mantenía hasta hace unos años el viejo monopolio del tabaco. Tan solo conservará una moderna fábrica de puritos situada en Santander. Con la decisión de apagar la luz en la factoría riojana, y el subsiguiente despido de 470 empleados directos, habrá dejado atrás la clausura de 12 fábricas en los últimos 16 años, con el despido de un total de 6.000 trabajadores. La compañía explica este drástico ajuste con el imparable e incontenible crecimiento del contrabando en la comercialización de tabaco y con la caída de un 45% en la venta de cigarrillos en España en el último quinquenio, lo que ha dejado la que aún es única planta de manufacturación de cigarrillos en el país en la mitad de su producción tradicional. A esta situación también se ha unido la durísima presión regulatoria. Una mezcla de factores que ha terminado por laminar los atisbos de rentabilidad de un negocio que siempre ha estado en el punto de mira de instituciones y Gobiernos.