Las carteras comunican pérdidas de hasta el 13%

Mire si su fondo es uno de los 40 dañados por los bonos tóxicos de Novo Banco

Las cenizas de Banco Espírito Santo (BES), que tuvo que ser rescatado y descuartizado en el verano de 2014, todavía pasan factura a los dueños de la deuda de la entidad. Entonces, en una operación de cirugía de urgencia al precio de 4.900 millones se creó Novo Banco, que se llevó los activos valiosos y parte del pasivo, mientras que BES asumió el papel de banco malo.

Pues bien, el pasado 29 de diciembre, el Banco de Portugal decidió por su cuenta y riesgo realizar un rescate adicional al banco bueno, Novo Banco, con la misión de elevar su ratio de capital de máxima categoría, el Common Equity Tier 1 (CET1). Así, el supervisor luso decidió traspasar cinco bonos, por un nominal de cerca de 2.000 millones, a BES.

El efecto fue inmediato. Se redujo el pasivo y los activos ponderados por riesgo, de forma que la ratio de capital CET1 de Novo Banco se disparó del 9,4% que tenía a finales de junio hasta el 13%. Esta operación se conoce como bail in (rescate por los propios accionistas o bonistas de una entidad financiera), está recogida en la nueva normativa europea sobre resolución bancaria, pero no fue consensuada con nadie. Ni siquiera con el supuestamente gran regulador y supervisor de todo el sistema financiero de la zona euro: el Banco Central Europeo (BCE). “La decisión fue tomada exclusivamente por el Banco de Portugal [...]”, explica el organismo que preside Mario Draghi.

Los bonos afectados, todos ellos sénior –es decir, deuda de máxima calidad, en los primeros puestos del orden prelación en caso de liquidación, solo por detrás de los depósitos y las cédulas–, tienen vencimientos en julio de 2016, mayo de 2017, enero de 2018, enero de 2019 y junio de 2024. El Banco de Portugal especifica que los bonos fueron vendidos exclusivamente a inversores cualificados y que su inversión mínima era de 100.000 euros.

La cotización de los bonos se desplomó de un día para otro. Los que vencen en mayo del próximo año se pagan en torno al 23% del nominal, desde más del 95%, y llegaron a caer al 11,6% (véase gráfico) tras conocerse la noticia de que irían a parar de nuevo al balance de Espírito Santo, entidad que está condenada a desaparecer a través de una liquidación ordenada. La mala noticia es que los fondos de inversión y las sociedades de inversión de capital variable (sicav) tienen la consideración de inversores cualificados. Y, a su vez, pequeños inversores compran esos fondos. Así, un gran número de carteras se ha visto obligada a comunicar incidencias en su valor liquidativo, debido a que tenían alguno de esos cinco bonos tóxicos.

Las grandes gestoras se han quejado por la falta de criterio a la hora de seleccionar los bonos sacrificados. La nota del supervisor luso no da mayores explicaciones y en el mercado se considera la decisión absolutamente arbitraria. “Esto daña la confianza en el mercado de deuda portugués”, explican desde una de las gestoras con algún producto afectado.

De momento, son 41 carteras las que han comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores incidencias en su valor liquidativo, de las que 16 son fondos de inversión. En total, hay 15 gestoras afectadas, con productos que sufren pérdidas de entre el 0,6% y el 13,4%.

La gestora que más ha sufrido debido a la cuantiosa presencia de alguno de estos cinco bonos es Novo Banco Gestión. Como se ha producido en otras ocasiones, la gestora de la entidad era uno de los mayores inversores en la deuda del banco. Tiene una decena de fondos y sicavs españoles afectados.