La OPEP satura el mercado para expulsar a los productores menos eficientes

Una guerra que lleva al barril de Brent al precio de 2004

Evolución histórica del petróleo Brent pulsa en la foto

Pregunta. ¿Cuál ha sido el principal motivo del desplome del precio del petróleo?
Respuesta. Una guerra de precios. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió, a finales de 2014, abandonar su estrategia basada en la estabilidad de la cotización del barril para luchar por mantener su cuota de mercado. Durante años se mantuvo inmóvil, incluso aún cediendo terreno frente a sus competidores, debido a que el precio del crudo tiene, para los Estados cuyas economías se basan en él, una importancia capital a la hora de elaborar sus presupuestos y limitar la incertidumbre por la posibilidad de estimar los ingresos que se van a obtener. Ahora el objetivo de este nuevo plan es completamente opuesto y pasa por saturar la oferta de petróleo, a través de un aumento extraordinario de la producción, para hacer caer su cotización y provocar que los productores menos eficientes se vean obligados a abandonar su actividad. Las nuevas técnicas de extracción de crudo, principalmente el fracking desarrollado en Estados Unidos, introdujeron nuevos agentes que consiguieron poner en jaque la cuota de mercado del tradicional cártel.

P. ¿Tiene poder la OPEP como para sacar del mercado a la competencia?
R. En 1973 este grupo de países producía más de la mitad de toda la oferta mundial de petróleo disponible. Fueron los años dorados de un cártel que, desde entonces, ha visto cómo su posición sobre el tablero y su capacidad para ejercer presión política a través del suministro de crudo han menguado. En la actualidad, la OPEP suministra 31,7 millones de barriles diarios de petróleo, un nivel muy superior a los 20 millones que reflejaban en su mejor época, pero que ya tan solo representa algo más del 30% del suministro global. “La capacidad de chantaje de la OPEP es ahora mucho más limitada, pero todavía tiene una enorme influencia en el precio”, explica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citigroup en España.

Los pronósticos más extremos sitúanel barrilde Brenten los 20,15 e incluso los 10 dólares

P. ¿Está el fracking estadounidense aguantando el envite?
R. Según el consenso de los analistas consultados, el fracking comienza a sufrir cuando el crudo cae de los 50 dólares. Es decir, lleva ya desde octubre apretando los dientes. Un fiel reflejo de su situación se encuentra en el estado de Dakota del Norte, la región de Estados Unidos con mayor representación de producción de petróleo a través del sistema de fractura hidráulica, que cuenta ya únicamente con 58 plataformas de perforación. Los costes de extracción de crudo a través de esta técnica, al margen de su implicación ambiental, son superiores, lo que, unido a la baja cotización de la materia prima obtenida, ha llevado a una reducción notable del presupuesto dedicado a esta actividad. En total son nada menos que 113 las plataformas de perforación que han dejado de operar en el territorio en tan solo un año, lo que refleja el impacto de los bajos precios del oro negro en la industria.

A pesar del brutal descenso presupuestario, Moody’s apunta a que no ha sido hasta hace dos meses cuando se produjo la primera reducción en la producción. El motivo:los nuevos pozos son cada vez más productivos. En concreto, en 2007, los pozos de fracking más eficientes conseguían extraer un máximo de 40 barriles al día, mientras que en la actualidad se consiguen hasta 427, según las cifras de la IEA.

P. ¿Le está saliendo bien o mal la estrategia a la OPEP?
R. La Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) indica en su último informe que “existe evidencia de que la estrategia comandada por Arabia Saudí está surtiendo efecto”. Según sus previsiones, la producción de petróleo de los países no pertenecientes a la OPEP caerá en 2016 en 0,6 millones de barriles diarios, lo que hará recuperar al cártel una parte de la cuota de mercado perdida.

Existe, sin embargo, una importante división en el seno de la organización. Los países denominados pobres, con unos costes de extracción más altos y que se ubican sobre todo en Latinoamérica, quieren poner fin a la estrategia de crudo barato por los daños tan importantes que están sufriendo en sus cuentas. A este respecto, el ministro de Petróleo de Venezuela comentó que el actual plan del cártel podía llevar a una catástrofe.

Todo lo contrario opinan los países ricos con costes de extracción irrisorios, situados sobre todo en Oriente Medio y cuyo nivel de producción es bastante mayor. Sus representantes consideran que, poco a poco, se van quemando las etapas que terminarán por llevarles a recuperar la cuota de mercado perdida. Con un escueto “está funcionando”, Suhail bin Mohammed al-Mazrouei, ministro del Petróleo de los Emiratos Árabes Unidos, rechazó la posibilidad de una reunión extraordinaria de la OPEP que pusiera fin a la era del oro negro barato.

P. ¿Por qué no se dispara el precio con las tensiones en Oriente Medio?
R. Históricamente, la inestabilidad entre los países productores de petróleo ha impulsado al alza la cotización del crudo, ante la incertidumbre de un menor nivel de suministro. Así ocurrió, por ejemplo, en 2003, durante la guerra de Irak, o en 2011, cuando la primavera árabe llevó al preciado líquido a superar la cota de los 120 dólares por barril.

En esta ocasión, con los inversores más pendientes de un posible cambio de rumbo de la OPEP que ponga fin al crudo barato, la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Irán y Arabia Saudí ha propiciado nuevas caídas. “Esta situación hace más difícil que se llegue a un acuerdo en el seno de la OPEP, ya que es muy probable que cada uno de estos países mire por sus propios intereses”, explican desde Link Securities.

P. ¿Cómo de inundado se encuentra el mercado del petróleo?
R. Existe, según los últimos datos que maneja la IEA, un saldo positivo de 1,5 millones de barriles de crudo diario entre la oferta y la demanda mundial de petróleo. Esta diferencia se ha reducido considerablemente desde el máximo de 2,3 millones registrado en junio de 2015, pero sigue forzando el límite los niveles de stock. En la actualidad, los inventarios de crudo de América, Asia y Europa han alcanzado los 4.400 millones de barriles, una cifra muy superior a los 3.800 millones que se registraron de media en los últimos cinco años.

P. ¿Es negativo que el crudo caiga a niveles tan bajos?
R. Para los países productores, el petróleo barato, a excepción de por la posibilidad de ser utilizado como arma política, resulta terriblemente negativo. Todo lo contrario que para los importadores, como España, que se benefician de un aumento de la renta disponible y de menores costes energéticos para las empresas. El problema, en esta ocasión, es la virulencia de las caídas. El oro negro, que los inversores contemplaban como un valor refugio, se encuentra sumido en una brutal volatilidad que genera unos altísimos niveles de incertidumbre. Así, la renta variable mundial ha sufrido notables caídas como consecuencia de este factor de desestabilización, incluso pese a que el petróleo más barato beneficie individualmente a los valores.

P. ¿Hasta dónde puede llegar esta espiral bajista?
R. Se han escrito ríos de tinta en relación al suelo a partir del cual rebotará el petróleo. Lo cierto es que el consenso de los analistas no lo tiene claro y se van revisando de forma continua las previsiones conforme las malas noticias se acumulan. Hace ya casi un año, Edward Morse, director de análisis de materias primas de Citigroup, hizo pública su previsión de que el precio del oro negro alcanzaría los 20 dólares en un futuro cercano. En aquel entonces, con el precio del petróleo en caída libre, pero cotizando cerca de los 50 dólares, fue tomado por loco y alarmista. Ahora, Goldman Sachs y Morgan Stanley también barajan un barril a ese precio e incluso los hay más atrevidos, como Royal Bank of Scotland, que lo sitúa en los 16 dólares, o Standard Chartered, que contempla la cotización en 10 dólares.

P. ¿Cuánto tiempo durará esta era del petróleo barato?
R. “Hasta que Arabia Saudí recupere la cuota de mercado perdida, que suponía en torno al 42% de toda la OPEP, se mantendrá la presión”, augura Tomás García-Purriños, estratega de MoraBanc Asset Management. La cotización del petróleo a cinco años ha perdido recientemente la barrera de los 50 dólares por barril y el mercado descuenta así un largo periodo de precios del crudo bajos, aunque en un nivel bastante superior al actual. Bank of America-Merrill Lynch prevé que la recuperación se produzca a partir de la segunda mitad de 2016. En la misma línea se pronuncia Martínez Campuzano, quien, pese a vislumbrar mayores caídas del crudo a corto plazo, sitúa su cotización entre los 50 y los 60 dólares para el cierre del año en curso.

Incluso la propia OPEP se muestra cautelosa a la hora de hablar de recuperación del precio. Según los análisis realizados en el seno del cártel, la demanda de los países emergentes tenderá a igualarse a la de los países desarrollados y a conducir la cotización a superar de nuevo los 100 dólares por barril. La fecha, eso sí, da un margen mínimo de casi cinco años.

P. ¿Qué países son más vulnerables?
R. Pese a que el desplome del petróleo ha golpeado con dureza a la renta variable de todos los países, son los productores, por la exposición obvia de sus economías a la materia prima, los que más están sufriendo los efectos de la crisis del crudo. De entre ellos, la posición más precaria la ocupan Venezuela y Rusia. Estos países, que cuentan con una calificación crediticia de CCC y BBB-, respectivamente, encontrarían serias dificultades a la hora de recurrir a la financiación internacional en caso de que los bajos precios se mantuvieran de forma prolongada.

En la cara opuesta de la moneda se encuentran la mayoría de los países de Oriente Medio que forman parte de la OPEP. Así, por ejemplo, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Catar tienen una calificación AA, lo que les proporcionaría un colchón para poder salir del paso durante más tiempo. Según los datos manejados por García-Purriños, Arabia Saudí podría aguantar cinco años con el petróleo a estos niveles; Irán, algo más de cinco, y los Emiratos Árabes podrían soportar más de medio siglo.