A pesar de la aprobación del fármaco Yondelis en EE UU

PharmaMar genera dudas a los inversores

El valor de la antigua Zeltia se hunde más de un 40% desde octubre

Santander rebajó la recomendación en octubre y Pictet ve poca transparencia en el valor

Luis Mora, director general de PharmaMar.
Luis Mora, director general de PharmaMar.

Tiene a priori todos los motivos para seducir a los inversores, pero sin embargo, la acción de PharmaMar (antigua Zeltia) ha sufrido un duro castigo en las últimas semanas.

El 23 de octubre el fármaco Yondelis consiguió un reto histórico para PharmaMar. Después de casi dos décadas desde que comenzara la investigación de este antitumoral, la FDA (la agencia del medicamento en EE UU) dio la aprobación al fármaco. Además, la empresa presidida por José María Fernández Sousa, se resarcía así de la negativa de este organismo para este medicamento en 2009 y que supuso su mayor crac en Bolsa.

Pero este hito no ha acabado de convencer a los inversores. De hecho, ese día, la acción marcó el máximo en el último semestre del año, con 4,30 euros. Desde esa jornada de octubrre, los títulos se han dejado un 42%, cerrando la sesión de ayer a 2,48 euros. El mínimo lo marcó el pasado lunes, cuando concluyó la jornada a 2,35 euros.

“No veo un motivo especial para que esto suceda. Una cotización a 2,5 euros no tiene sentido”, asegura Álvaro Arístegui, analista de Ahorro Corporación, quien de hecho, mantiene su precio objetivo del valor en 5,87 euros. “Es verdad que la empresa se ha podido ver afectada por la evolución negativa del mercado, porque algunos accionistas hayan recogido beneficios tras la subida de la acción hasta 4,30 euros y porque el sector farmacéutico está castigado en las últimas semanas”, apunta. “No hay ninguna noticia mala que justifique la caída”, añade, y considera que los nuevos ingresos provenientes de Estados Unidos gracias a Yondelis impulsarán el valor.

Sin embargo, el Santander sí que redujo precisamente el 26 de octubre la recomendación al accionista, con el objetivo de infravalorar hasta un precio de 4,25 euros. Pero incluso esa meta es superior al valor actual. El rating de conseso actual es de 3,75 euros, según Bloomberg.

Un analista de un banco español, que prefiere mantener el anonimato, asegura que el valor alcanzó el máximo con la aprobación de Yondelis y los accionistas ya ha descontado la buena noticia. “Una vez aprobada en EE UU esta terapia, los inversores no esperan ninguna noticia en un futuro próximo sobre la investigación de la empresa. Las expectativas son bastante moderadas”, apunta.

De hecho, la biotecnológica española comunicó en diciembre que ha abandonado el desarrollo clínico de dos compuestos antitumorales y ha decidido priorizar sus recursos financieros en el estudio de otras moléculas con mayor actividad antitumoral. Se trata de los fármacos Irvalec y Zalypsis, según destacó la empresa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Retraso en la fase III  en la I+D de un fármaco

Además, como confirma Arístegui, se ha producido un retraso en el anuncio previsto respecto a la investigación de un compuesto en investigación. Hace un año, PharmaMar anunciaba a la CNMV que comenzaría la fase III (la última etapa de ensayos con pacientes antes de que un medicamento se apruebe) del fármaco PM1183 para cáncer de pulmón micrócito. Pero el ensayo todavía no ha comenzado. Aunque un portavoz de la empresa asegura que en las próximas semanas finalmente se iniciará el reclutamiento de pacientes.

Este diario intentó contactar con los responsables de PharmaMar, pero declinaron hacer declaraciones alegando motivos de agenda, ya que sus directivos se encuentran en el encuentro anual de JP Morgan en San Francisco (EE UU), que reúne a inversores y empresas del sector farmacéutico. Precisamente, una de las prioridades de los responsables de la biotecnológica es darse a conocer en Estados Unidos, donde a lo largo de este año prevén dar el salto a cotizar en el Nasdaq.

Desde el fondo suizo Pictet, especializado en biotecnología, se explica que ya no tienen en cuenta ese valor “considerado su cotización muy volátil, con poca claridad o transparencia de datos clínicos, más bien sujetos a interpretación, a lo que se añade que habitualmente ha sido un valor bastante caro”, aclara un portavoz.