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El imperio de Wanda

El hombre más rico de China está construyendo un imperio con el que Hollywood solo puede soñar. Dalian Wanda Group, de Wang Jianlin, compra Legendary, el estudio de cine estadounidense que está detrás de Jurassic World, para sumarlo a su lista de salas de cine y casas de producción. Dicha integración vertical está prohibida en Estados Unidos. En China, muestra el encanto de uno de sus sectores de más rápido crecimiento.

El cine chino está en auge: su recaudación se disparó un 40% el año pasado hasta los 6.100 millones de dólares (unos 5.600 millones de euros). También lo están las operaciones en la industria. Allí se han cerrado acuerdos por valor de 14.600 millones de dólares desde 2014 –más de cinco veces el total de la década anterior, según datos de Thomson Reuters–.

Wanda, con sede en Pekín, ya posee Wanda Cine Line Corp, la mayor cadena de cines de China. En los últimos años ha comprado AMC Entertainment, la segunda mayor cadena de Norteamérica y la australiana Hoyts. Otros activos de Wang incluyen una unidad de producción de películas, que se fusionará con Legendary, y una participación minoritaria en una compañía de venta de entradas online.

Combinar la realización de películas, venta de entradas de cine y cadenas de exhibikdores es impensable en Estados Unidos después de que los encargados de velar por el cumplimiento de las leyes de competencia dividieran la industria en los años cuarenta. Pero en China, Wanda encarna la tendencia hacia la integración vertical.

La teoría de ser dueño tanto del contenido como de la distribución da a los cines más poder de negociación en los acuerdos de taquilla con los estudios. También pueden promocionar mejor sus propias películas. Pese al explosivo crecimiento de la taquilla, los analistas de HSBC calculan que un 60% de los cines de China están sufriendo pérdidas. Los jugadores de gran tamaño y más diversificados como Wanda deberían estar en una buena posición para consolidar las cadenas más débiles.