Protagonista de la semana: Abdallah Salem Al Badri

El mediador del oro negro

Una carrera dedicada por completo al mundo del petróleo es la carta de presentación de Abdallah El Badri, actual secretario general de la OPEP

Caricatura de Abdallah Al-Badri, secretario general de la OPEP.
Caricatura de Abdallah Al-Badri, secretario general de la OPEP.

Como cada año cuando se acerca el 31 de diciembre, llega el momento de hacer repaso de lo acontecido durante los 12 meses anteriores. En lo económico, puede que la palabra más repetida a lo largo de 2015 haya sido petróleo. La caída del precio del crudo que ya comenzó el año anterior ha sido protagonista y ha tenido en vilo a inversores, empresarios y dirigentes políticos. El barril de Brent –el de referencia en Europa– llegó a costar 115 dólares en junio de 2014 cifra que parece cada vez más lejana, ya que en la actualidad apenas alcanza el nivel de los 40 dólares. Sin embargo, además de hacer balance, el final de año también es momento de pensar en el inicio del siguiente y de comentar las perspectivas. Para el secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Abdallah Al-Badri (Libia, 1940), “la expectativa es que el mercado vuelva a un mayor equilibrio en el 2016”.

Situado desde 2007 al frente del organismo en el que los principales productores de crudo coordinan sus políticas sobre la cantidad de combustible que se extrae y comercializa, su carrera se ha dedicado por completo al mundo del petróleo. Formado en contabilidad, gestión y dirección de empresas y finanzas por universidades tanto libias como estadounidenses, el secretario general de la OPEP comenzó su carrera en Esso Standard (actualmente ExxonMobil) y a los 37 años entró de lleno en el mundo directivo al acceder al consejo de administración de la petrolera Umm Al-Jawabi Oil.

Presidente posteriormente de Waha Oil Company, AlBadri se dedicó durante casi toda la década de los ochenta a dirigir la National Oil Corporation (NOC) de su país natal, organización cuyos pasos volvió a capitanear entre 2004 y 2006. Entre tanto, ocupó cargos oficiales de gran importancia en el estado norteafricano –uno de los principales productores de crudo del mundo– como el de ministro del petróleo y el de viceprimer ministro.

Su dilatada experiencia en el mundo del crudo fue el principal motivo de su nombramiento como secretario general de la OPEP, cargo que ha ocupado más tiempo que ninguno de sus predecesores y que debería haber abandonado si no se hubiera acordado su continuidad (por el momento, hasta julio de 2016).

Aseguran algunos medios internacionales que el principal motivo de esta situación es que la organización no ha encontrado un candidato de consenso entre todos sus miembros para sustituir a este libio, considerado uno de los mayores expertos del mundo en petróleo y energía, que a sus 75 años todavía tiene (como mínimo) algunos meses de trabajo como representante de uno de los grupos más relevantes del mundo.

Aunque Al Badri ha estado al frente del cártel petrolero con el crudo marcando tanto niveles alarmantemente elevados como preocupantemente bajos, su filosofía ha sido siempre la misma: perseguir la estabilidad de los precios.

La filosofía de este experto al frente de la organización ha sido siempre la misma: perseguir la estabilidad de precios

En una entrevista a la publicación alemana Der Spiegel en 2008, cuando el precio del barril de petróleo comenzaba a acercarse a los 100 dólares, aseguraba que el objetivo de la OPEP era conseguir unos precios razonables y que se mantuvieran en el tiempo. En la misma línea se pronunciaba en unas declaraciones que realizó en octubre este año tras una conferencia en Kuwait, ya con los precios mucho más bajos. Volvía a defender su teoría y apelaba a la estabilidad como la principal herramienta para afrontar lo que calificó como “unos tiempos con muchos retos por delante”.

Poco tiempo después de esas palabras, a principios del pasado diciembre, Al Badri se enfrentaba a uno de esos múltiples de desafíos a los que se refería. Volvió a concentrar todas las miradas con motivo de la reunión ordinaria número 168 de la OPEP, tras la cual se veía obligado a anunciar la falta de acuerdo entre los miembros sobre su oferta conjunta de crudo para el próximo año. Y es que, aunque su retirada de la primera línea parece estar cada vez un poco más cerca, todo apunta a que la cara visible del cártel del petróleo no se enfrenta a tiempos precisamente fáciles en la recta final de su carrera.

Presente en 2010 en la lista de la revista Forbes sobre las personalidades más poderosas del mundo, el de Al Badri es sobre todo un nombre habitual en las listas de los árabes de mayor relevancia global. Consciente de la importancia que tienen cada una de sus palabras, que pueden provocar movimientos inmediatos en los mercados, mide mucho sus intervenciones públicas y procura limitarse en ellas a defender los intereses de la OPEP desde un papel institucional.

Casado y con cinco hijos, Abdallah Al Badri vive actualmente en la capital de Austria, Viena, donde se encuentra la sede de la organización a la que representa, es también ponente habitual en conferencias y seminarios en los que expone esa experiencia que ha adquirido tras toda una carrera en el mundo del crudo.

En este año en el que el oro negro ha sido protagonista, el papel de Abdallah Al Badri como mediador entre los principales productores de petróleo y los estados de todo el mundo ávidos de combustible para crecer ha sido más visible todavía de lo que ya era. “Vivimos en un mundo cada vez más interdependiente en el que el diálogo entre productores y consumidores se convierte en algo crítico”, aseguraba el secretario general de la OPEP que continúa abogando por la cooperación y la conversación entre todas esas partes que se pasarán también el 2016 atentas a los movimientos en los precios del petróleo.