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El puesto menos atractivo para 2016

Quién quiere dirigir un pesado productor de pañales, desodorantes y detergentes de 200.000 millones de dólares (unos 183 millones de euros)? David Taylor es el hombre que está a cargo de Procter & Gamble en el que podría ser el peor trabajo ejecutivo de la América corporativa para 2016.

Tendrá problemas para dejar huella en el fabricante de Pampers, Old Spice y Tide. AG Lafley, que se ha convertido en presidente ejecutivo, ya recortó costes e inició el proceso para deshacerse de unas 100 marcas débiles durante su segundo período como consejero delegado. Eso deja esencialmente a Taylor encaminado para seguir adelante con el plan, mientras intenta encontrar el crecimiento en un mundo que crece poco.

Es duro incrementar de forma significativa los ingresos de una empresa del tamaño de P&G

Es duro incrementar de forma significativa los ingresos brutos en una empresa del tamaño de P&G en un mercado altamente competitivo.

Taylor dirigió el mayor negocio de P&G, la división global de belleza y arreglo personal, bajo la dirección de Lafley y trabajó estrechamente con el anterior jefe descartando marcas. Puede que el nuevo consejero delegado no disfrute comenzando a trabajar con sus dos antiguos responsables mirando por encima del hombro.

Las acciones de P&G han rentado solo un 7%, incluyendo los dividendos reinvertidos, desde mediados de 2013, cuando el activista gestor de fondos Bill Ackman ayudó a diseñar el regreso de Lafley de la jubilación. Eso está muy por debajo de lo que rivales como Clorox han generado durante el mismo período y el 34% del índice S&P 500.

Ackman no se quedó mucho tiempo, pero otros inversores agresivos podrían verse tentados. Los analistas de Bernstein, por ejemplo, consideran que la ruptura de P&G ayudaría por diversas razones. Las acciones alcanzan un precio de poco menos de 20 veces las previsiones de ingresos, un descuento con respecto al múltiplo de 25 en el que cotizan los rivales. Puede que Taylor tenga un largo año ante sí.