Pierde la barrera de los 100 diputados y cosecha sus datos más pobres

El PSOE resiste los peores augurios pero aspira a gobernar

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ayer en la sede socialista de la calle Ferraz. REUTERS
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ayer en la sede socialista de la calle Ferraz. REUTERS REUTERS

La larga noche electoral que se vivió ayer en el cuartel general del PSOE en la madrileña calle de Ferraz no pudo empezar peor. A las encuestas conocidas en la recta final de la campaña, que vaticinaban un serio varapalo de los socialistas en las urnas, se sumaron nada más cerrarse los colegios electorales de la Península los sondeos a pie de urna difundidos por varias televisiones, que ofrecían un panorama demoledor.

El PSOE lograba por poco superar a Podemos en número de escaños, pero no así en porcentaje de votos. Los socialistas no llegaban a 90 escaños, supuesta barrera psicológica que, de haberse confirmado, habría precipitado un nuevo proceso de profunda renovación interna. Sin embargo, cuando comenzó el escrutinio de los votos, las noticias que iban llegando a la sede socialista mejoraron considerablemente.

Con el 99,43% de los votos escrutados, los socialistas obtuvieron 90 escaños y el 22,01% de los votos. Se trata del peor resultado de su historia y, sin embargo, gracias a la irrupción de Podemos y sus marcas blancas, el PSOE podría gobernar con el apoyo de la izquierda y la abstención de los nacionalistas en una situación que nunca antes se había producido en España en democracia.

El secretario de Organización del PSOE, César Luena, interpretó que este resultado demuestra que el PP “se hunde” y el PSOE “resiste”. De hecho, confirmó que los socialistas no renuncian a ver presidente del Gobierno a su candidato, Pedro Sánchez. Así lo señaló el número dos de los socialistas en la sede del partido en Ferraz, a medida que se iban conociendo los datos procedentes del escrutinio de los votos.

Además, destacó que el PSOE ha logrado “marcar distancias” con el tercer partido, Podemos, con quien según algunas encuestas electorales y los primeros sondeos a pie de urna empataban.

Incluso algunos daban al PSOE como tercera fuerza política en porcentaje de votos. Gracias a haber mantenido el segundo lugar, parece alejarse, por ahora, la temida ruptura interna del partido que algunos sectores de la familia socialista daban por segura si el partido liderado por Pedro Sánchez hubiera obtenido menos de 90 diputados.

Así las cosas, desde Ferraz todos los dirigentes del partido coincidieron anoche en que no era el momento de hablar de posibles pactos. De confirmarse este resultado con el 100% escrutado, lo cierto es que la aritmética juega en contra de las cuatro grandes fuerzas con serias aspiraciones a gobernar en la XI legislatura. Ni PP y Ciudadanos suman los 176 diputados que se necesitan para tener mayoría absoluta y solo llegan a 163, mientras que PSOE, Podemos e IU sumarían 161. Así, la decisión de quién gobernará en España durante los próximos cuatro años estaría en manos de los nacionalistas de Esquerra, la antigua Convergència y el PNV.

Por territorios, Andalucía y Extremadura fueron las únicas comunidades en las que ganó las elecciones el PSOE, que marcó sus peores resultados en Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana, donde pasó de segunda a tercera fuerza política. En Andalucía, donde los socialistas son la primera fuerza en todas las provincias excepto en Almería, Málaga y Granada, perdieron dos escaños respecto a 2011 y casi 300.000 votos.

Sin embargo, el PSOE creció en Extremadura, donde consiguieron un diputado más en el Congreso que hace cuatro años y 30.000 votos más. Los peores resultados del PSOE se registraron en la Comunidad de Madrid, donde perdió más de 300.000 votos y se situó como cuarta fuerza, por detrás de Podemos y casi empatado con Ciudadanos. En Valencia, también Podemos-Compromís les dio el sorpasso al dejarse tres diputados y casi 200.000 votos.

En Cataluña, obtuvieron más de 370.000 votos menos y se dejaron seis escaños, por lo que pasa de segunda a tercera fuerza, por detrás de En Comú Podem y ERC.

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