Retos del nuevo Gobierno

Aumentar el tamaño de las empresas

Imagen de un taller metalúrgico.
Imagen de un taller metalúrgico.

Uno de los grandes retos de cara al día después de estas elecciones generales es trazar una hoja de ruta para aumentar el tamaño de las empresas españolas. Cuando estalló la burbuja inmobiliaria en 2008, buena parte de los cimientos sobre los que se había sustentado la etapa expansiva más prolongada de la democracia se derrumbaron y empezó a propagarse aquello de que era necesario cambiar el modelo productivo (“menos ladrillo y más ordenadores”).

España se quedaba así sin uno de los sectores que había sido motor de la actividad, la construcción y el inmobiliario y, además, descubría con estupor cómo sus productos no encontraban compradores ni dentro ni fuera de sus fronteras. Eran incapaces de competir con los precios de fabricantes procedentes de China o Brasil y el resto de emergentes, pero también España entonces producía bienes y servicios alejados de los estándares de costes de sus principales competidores europeos.

La clave de lo que había ocurrido la sintetiza el director de Coyuntura y Estadística de la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas), Ángel Laborda. “Desde el inicio del euro hasta 2008, los costes laborales unitarios habían crecido en España un 20% por encima de la media de los países de la zona euro”. Es decir, nuestros productos carecían de valor añadido comparados con los de la competencia y además, como fabricarlos era más caro, sus precios no resultaban competitivos en el mercado internacional. Era urgente actuar y las empresas se pusieron manos a la obra, efectuando ajustes en sus plantillas y llevando a cabo una serie de medidas, como la moderación salarial.

“Las empresas más grandes son más productivas y ganan más dinero”, señalan desde el IEE

Almudena Semur, coordinadora del Servicio de Estudios del Instituto de Estudios Económicos (IEE), remarca que si uno de los principales objetivos de la economía del país es seguir ampliando el peso de las exportaciones sobre el total del Producto Interior Bruto (un 32%), es necesario tener en mente que, para salir al exterior, las empresas han de contar con todas las facilidades posibles. La primera de ellas pasa por poder ganar tamaño: “Las empresas más grandes son más productivas y ganan más dinero”. Para ello, se deberían reducir las cotizaciones a la Seguridad Social para impulsar la contratación y, al mismo tiempo, compensar la pérdida de recursos públicos con una subida de los impuestos indirectos.

La experta aboga por un incremento de la formación de los trabajadores, ya que sin ello no será posible su vuelta al mercado laboral, así como por nuevos incentivos al gasto en I+D+i. “Después del gran ajuste de costes aplicado por las empresas, ahora es el monento de invertir en innovación para continuar con las ganancias de competitividad”, concluye Semur. Y es que cuanto más se exporte y se facture, más capacidad para incorporar personal tendrán las empresas.

Para que las empresas puedan ganar en tamaño, también, se deberían reconsiderar algunos aspectos del sistema educativo y dar una mejor formación a los trabajadores, según los expertos. “Debemos ser capaces de consensuar el núcleo de cómo queremos cambiar el sistema educativo. Es decir, qué deben aprender los jóvenes y cómo fomentar la cultura del esfuerzo”, sentencia Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Por su parte, Laborda reclama dar pasos hacia adelante en el fomento de la formación dual, que combina la enseñanza teórica con la realización de prácticas en las empresas.

De la Fuente, además, describe de manera muy gráfica lo que aún sigue siendo la debilidad de la economía española: “Tenemos muy buena materia prima, pero nos falta el marketing”. Pone como ejemplo el aceite de oliva y cómo los italianos han conseguido vender un producto tan bueno como el español a precios muy elevados porque “lo empaquetan muy bien”. En su opinión, la clave está en la productividad y ahí también existe margen para las mejoras, a pesar de que reconoce que que se ha avanzado mucho durante los años de la crisis. Está claro que cuanto más grandes, más productivas serán las empresas.

Los expertos coinciden en que “no se pueden revertir las reformas emprendidas, porque los efectos de muchas de ellas empezarán a ser visibles durante los próximos cuatro años”, admiten desde el IEE. Y entre las medidas que deberían marcar los primeros compases del Gobierno está una nueva reforma fiscal, con el objetivo de eliminar más deducciones, o avances en la unidad de mercado.

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