Una alternativa que requiere de un gran análisis previo

¿Me interesa una tarifa plana de luz? 5 cosas que deberías saber

¿Me interesa una tarifa plana de luz? 5 cosas que deberías saber

La situación del mercado energético da mucho que hablar y rara es la vez en los últimos tiempos que ha sido para bien. Ni un nuevo método para calcular el precio de la luz ha conseguido (de momento) reducir la factura media de la electricidad, que según los datos de Facua, de octubre a noviembre el usuario medio ha visto cómo ha aumentado de 73,97 euros a 76,59 euros en el mes de noviembre.

Ante un escenario en el que el recibo de la luz es para muchos un problema, las comercializadoras propusieron una nueva tarifa, la fija anual. El mayor reclamo de estas tarifas es que es posible establecer un mayor control del gasto, ya que se paga lo mismo cada mes gracias a cerrar un precio anual, lo que supone no estar sujetos a las variaciones del precio de la luz –recordemos que con la tarifa Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) hay 24 precios para la luz al día-, claro que en caso de que estas variaciones sean favorables, el consumidor tampoco se podrá beneficiar de ellas.

Las llevamos a análisis dando 5 claves que conviene saber

  1. Ojo, aquí tarifa plana no significa consumo libre. Es esencial saber cuál es el funcionamiento exacto de las tarifas planas ya que si no es así, puede llevar a engaños. Se conocen como “tarifas planas” pero realmente son una tarifa fija anual, lo que puede suponer alguna confusión, asociando su funcionamiento al de las tarifas planas de telecomunicaciones, donde se paga una cuota y se consume lo que se desee. En las tarifas fijas anuales de electricidad y gas, tenemos un precio anual que se divide en los 12 meses, por lo que se paga lo mismo cada mes, pero con un máximo de kilowatios que serán los que se han contratado al año. Si a final de año se han superado dichos kilowatios contratados, se produce la regularización de la factura y el consumidor deberá abonar la diferencia a final de año.
  2. Cuando se alcanzan los 12 meses, el consumidor debe elegir. Los contratos que se establecen son por una duración de doce meses, por lo que al término de ellos será el consumidor el que deba elegir qué hacer. Y tendrá dos opciones, optar por el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor o bien renovar la oferta con los precios anuales que en el momento estén vigentes en la fecha de la factura anterior al momento de finalización del contrato.
  3. Puede haber penalizaciones, eso sí, no superiores al 5% del precio del contrato. La “tarifa plana” se trata de un contrato de 12 meses, por lo que rescindirlo de forma anticipada puede suponer una penalización para el consumidor, siendo la compañía de luz la que la imponga. Aunque lo conviene saber es que esta penalización tiene un límite máximo, y es que no podrá ser mayor que el 5% “del precio del contrato por la energía estimada pendiente de suministro” tal y como apunta la CNMC.
  4. En 2014, apenas 700 consumidores asociados a esta opción. Aunque es una opción más por la que poder decantarse, las tarifas planas parecen no haber tenido mucho éxito entre los consumidores. Según el Informe de Supervisión de las ofertas del mercado minorista de gas y electricidad recogidas en el comparador de ofertas de la CNMC, prácticamente a finales de 2014 había únicamente 700 consumidores que habían elegido tarifa plana, lo que representa un 0,005% del total de consumidores a los que le suministra electricidad un comercializador de referencia.
  5. Indicadas para altas potencias de luz. Al menos es lo que desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) recomiendan, que en caso de contratar una tarifa plana para la energía, que sea para la luz y no para el gas. Además lo que desde la OCU apuntan es que la circunstancias en las que puede ser interesante la tarifa plana de luz es para las altas potencias contratadas, es decir con potencias de 6,9kW o superior.

Como consumidores, es bueno que tengamos cuantas más opciones mejor, porque será más fácil encontrar aquella que se adapte a nuestro patrón de gasto energético. Pero las “tarifas planas” de luz son altamente cuestionadas ya que son muchos los que dicen que desincentivan el ahorro –se podría decir que penaliza el consumo de energía responsable-, mientras que otros apuestan porque se adquiere un mayor control del gasto, además de la confusión que puede provocar su terminología y su “compromiso de permanencia” necesario de 12 meses. Pros y contras que como en todo, hay que valorar y decidir si efectivamente es lo que más nos conviene.

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