Akio Toyoda

El negocio en la sangre

El directivo de Toyota, nieto del fundador de la empresa, ha sido elegido mejor CEO de 2015 en Japón. Ha sacado a la compañía de la crisis y le ha devuelto el liderazgo mundial en ventas

Una caricatura del Ceo de Toyota, Akio Toyoda.
Una caricatura del Ceo de Toyota, Akio Toyoda.

Akio Toyoda no es extraño a la empresa que dirige. El actual consejero delegado de Toyota lidera una compañía fundada en 1933 por su propio abuelo, Kiichiro Toyoda, y bautizada entonces con el apellido de la familia: Ventas Tokio Toyoda Motor. Tres años después, y sin necesidad de contratar a ningún experto en marketing para llevar a cabo el proceso, la compañía cambió una d por una t y se convirtió en Toyota. La decisión no fue arbitraria. En la cultura japonesa el ocho se considera un número afortunado; el 10, en cambio, no lo es. Se trata de un número compuesto por dos golpes de pincel cruzados entre sí y se asemeja al símbolo de la suma, o incluso a un cruce o a un camino incierto. Lo cual no es un buen augurio para una empresa. Los últimos tres años no han sido precisamente los mejores para la empresa automotriz nipona, casi como si ese detalle hubiera afectado a su curso.

El CEO de Toyota puede dar fe de las calamidades –naturales y artificiales– que ha sufrido la empresa en los últimos ejercicios. Cuando asumió el liderazgo de la compañía en 2009, tuvo que hacer frente a una crisis global que incluyó problemas de funcionamiento en los vehículos, retiradas masivas del mercado, las dificultades de la recesión económica en todo el mundo y la factura del tsunami que sacudió Japón en 2011.

Después de vivir esa noche oscura, Akio Toyoda ha visto finalmente amanecer, y se trata de un día brillante. Ha sido elegido consejero delegado del año por los empresarios nipones, según una votación de la escuela de negocios Sanno publicada el pasado 9 de diciembre. El motivo es que la empresa japonesa ha recuperado en 2015 el liderazgo mundial, al vender solo en los nueve primeros meses del año 7,49 millones de automóviles de sus marcas Toyota, Hino, Daihatsu y Lexus.

Silicon Valley

El reconocimiento a Toyoda llega en un año también convulso para la empresa, que se ha visto obligada a llamar a revisión a millones de vehículos en todo el mundo debido a problemas técnicos. A poco más de cinco años de la crisis, Toyoda ha logrado reconstruir la imagen de la automotriz y mira hacia el futuro. El fabricante japonés de automóviles invertirá 1.000 millones de dólares (934 millones de euros al cambio actual) en los próximos cinco años en la puesta en marcha de una nueva compañía, denominada Toyota Research Institute con sede en Silicon Valley, que se dedicará a la inteligencia artificial y de la robótica. La empresa subraya que esta iniciativa está en línea con su convencimiento de que la inteligencia artificial tiene un “importante potencial” para respaldar las tecnologías industriales del futuro y la creación de una nueva industria.

Akio Toyoda (Nagoya, 1965) estudió Derecho en la Universidad de Keio y un máster en Administración de Empresas en Babson College en EE UU. Su ascenso en la empresa automovilística ha sido progresivo. El abogado nipón se incorporó a Toyota en 1984, donde comenzó una carrera que incluyó su paso por todos los departamentos de fabricación –producción, comercialización y desarrollo de productos– tanto en Japón como en otras plantas fuera del país.

En 1998 fue nombrado vicepresidente ejecutivo y miembro de la junta empresarial de Toyota con General Motors en California. En enero de 2000 regresó a Japón y fue nombrado miembro del consejo de administración de la compañía. En junio de 2009, tras nueve años en los que conoció y se involucró en todas las áreas de la empresa, Toyoda se convirtió en presidente de la compañía que fundó su abuelo.

Sus colegas lo describen como una persona accesible. Consideran este rasgo característico como una de las claves que han hecho posible superar la monumental crisis de Toyota. Los analistas describen la respuesta del CEO como totalmente opuesta a lo que se esperaba. En lugar de utilizar una postura defensiva, negando y justificando lo ocurrido, salió a afrontar el problema públicamente ofreciendo encontrar soluciones concretas a los consumidores. Esto le llevó a pedir disculpas públicas en múltiples ocasiones, incluso al borde de las lágrimas, como ocurrió ante el Congreso de los Estados Unidos, y a reconocer que la compañía había perdido el rumbo en su afán por buscar el crecimiento.

Esta forma de afrontar la crisis le hizo cumplir su promesa de convertirse en el presidente más cercano a las gemba, término japonés que significa “donde el trabajo real está sucediendo”. No teme “ensuciarse las manos” e involucrarse en las tareas más básicas de manufactura, afirman sus empleados, que resaltan su humildad y sencillez, especialmente destacada si se considera que proviene de la dinastía que creó la compañía.

El fabricante automotriz invertirá 1.000 millones de dólares en los próximos cinco años que dedicará al área de robótica

Akio Toyoda es conocido como el CEO que rompió el rígido esquema empresarial japonés de hombres de traje gris que difícilmente salen del anonimato, así como por encarnar un liderazgo idóneo y necesario en una industria ávida de espíritu de liderazgo. Está casado y tiene dos hijos, un niño y una niña. Es un apasionado de los vehículos desde tierna edad. En una entrevista reveló que cuando era pequeño soñaba con ser taxista, aunque su fanatismo con los años lo llevó a conducir coches con más cilindrada. Desde muy joven se convirtió en piloto de pruebas certificado por el prestigioso circuito alemán de Nürburgring, donde recientemente participó en la carrera de resistencia de 24 horas de la Representación del Real Automóvil Club Alemán bajo el seudónimo de Morizo Kinoshita. Gracias a esta experiencia como piloto profesional, evalúa personalmente cada año 200 automóviles Toyota y Lexus, además de probar cada nuevo modelo antes de su salida al mercado.

Pese a hablar un perfecto inglés, prefiere utilizar intérpretes cuando se comunica con la prensa y está muy atento a las reacciones de los periodistas. Cuando era joven mostró su destreza deportiva y llegó a representar a su nación en el equipo de hockey sobre césped. También es un entusiasta del golf, aunque ahora no tiene tanto tiempo para jugar como antes.

El presente parece volver a sonreír a la multinacional japonesa. En 2015 se ha situado nuevamente como la máxima referencia automotriz y la octava marca más valiosa del mundo. Toyoda ha tomado el pincel por el mango. Tiene la intención de escribir nuevamente una historia de fortuna y éxito para la compañía de su familia.

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