Tribuna

Retribución de la innovación en el convenio

Uno de los pilares del nuevo modelo productivo y de competitividad que se quiere construir en Cataluña es la innovación. Para producir la dinamización y la incentivación de esta innovación en las empresas y, especialmente, en sus empleados se ha introducido en el acuerdo interprofesional de Cataluña 2015-2017 la iniciativa de promover la incorporación en los convenios colectivos de criterios de retribución variable vinculados a la innovación y la invención. Este Acuerdo que han consensuado las principales patronales y sindicatos en Cataluña supone un cambio de paradigma en la visualización de la innovación en el ámbito empresarial, pues permitirá que las empresas puedan dotarse de un instrumento para incentivar y reconocer de forma efectiva el talento de aquellos que proponen y desarrollan las innovaciones generadoras de beneficios tangibles o intangibles.

Esta iniciativa es uno de los resultados del proyecto Incentivar la Innovación que se inició por parte de la Asociación/Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña en el año 2010 y que tenía como finalidad el establecimiento de un marco legislativo comparable al que ya tenían otros países del mundo para que se retribuyera la contribución a los resultados de las empresas de las personas que forman parte de los equipos de innovación.

Con el objetivo de determinar el interés y viabilidad de una propuesta de esta magnitud se coordinaron diversas reuniones, jornadas y debates con la participación de las diversas partes interesadas. Donde el hecho principal es que todos manifestaron la importancia de esta iniciativa para aumentar la competitividad de nuestro tejido industrial y donde también se expresó la voluntad de impulsar y consensuar una solución común que finalmente se ha materializado en el texto incorporado en el Acuerdo Interprofesional de Cataluña 2015-2017.

En paralelo dentro del proyecto también se consideró que una vía para visualizar la importancia de la innovación en España, y cambiar el paradigma del que inventen ellos que mostraban las preocupantes estadísticas de solicitudes de patentes, era proponer cambios en la ley de patentes que se encontraba en trámite parlamentario. El hecho de que los principales países líderes en patentes como Alemania, Japón, Corea y, incluso, China ya reconocieran la retribución variable vinculada a los resultados que generan en las empresas las innovaciones que incorporan las patentes suponía un hecho diferencial que se consideraba relevante.

Un indicativo de la importancia que en China tuvieron los cambios legislativos en este ámbito es que empresas multinacionales con sede establecida modificaron sus políticas de retribución variable como el caso de la empresa 3M, que formuló un variable para innovación vinculado a las ventas. Esta compensación variable también se puede encontrar en otros países innovadores como Israel o Finlandia, e incluso en otros menos innovadores como Polonia o el Kirguistán.

Finalmente el pasado mes de julio en el Congreso se aprobó la nueva ley de patentes que incorpora como novedad “la compensación por las mejoras técnicas no patentables” y el criterio de que “esta compensación económica pueda consistir en una participación en los beneficios que obtenga el empresa de la explotación o de la cesión de sus derechos”.

Ambas situaciones suponen dar un mensaje de la importancia de la innovación porque se pone en valor la aportación que puede hacer todo el mundo dentro de sus empresas, y será sin duda uno de los factores para influir en el desarrollo de productos y servicios de valor añadido.

Ahora bien soy consciente que su introducción en las empresas no será fácil y por eso en el acuerdo interprofesional ya se expone que “dada la diversidad de situaciones existentes, y de procesos productivos o de servicios” será necesario que las empresas realicen “pactos o acuerdo complementarios al convenio sectorial o convenio de empresa propio” y que “para asesorar a las partes, y para la prevención de conflictos” el mecanismo apropiado será el Tribunal Laboral de Cataluña donde es consensuarán los criterios más adecuados para las diversas casuísticas posibles con el objetivo de que se logre un resultado donde todas las partes y salgan ganando.

Los términos de este acuerdo pueden ser la base para los que se establezcan en otras Comunidades Autónomas que se planteen el cambio a un modelo económico basado en la innovación.

El camino hacia la innovación no será un camino fácil, pero esto es preferible si queremos un futuro para las nuevas generaciones.

Gian-Lluís Ribechini es Ingeniero Industrial y Presidente de la Comisión de Gestión Empresarial - Asociación/Colegio de Ingenieros Industriales de Cataluña.

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