Ocio, gastronomía e historia

Una Navidad entre playa, piscina y ríos subterráneos

Con el inicio del invierno, la Riviera Maya recupera su esplendor.

Playa del Carmen
Habitación swim up del Barceló Maya Caribe
Habitación swim up del Barceló Maya Caribe

Mientras las primeras (y tardías) olas de frío empiezan a bajar los termómetros de media Europa, el inicio del invierno llega al Caribe despejando sus cielos y amansando su mar. Un momento que los turistas aprovechan para huir de la nieve y tumbarse al sol, por ejemplo, de las playas de la Riviera Maya.

El final del mes de noviembre lleva consigo el fin de la temporada de lluvias en la costa caribeña de la península mexicana del Yucatán, una superficie cubierta casi en su totalidad por selva. Las características de su suelo, en el que domina la piedra caliza, unida a su abundante vegetación, provoca que la zona sea todo un mapa de accidentes geográficos de gran singularidad, como los ríos subterráneos y los cenotes, pozos de agua dulce surgidos de la erosión de las piedras calizas.

El recorrido subterráneo de Río Secreto
El recorrido subterráneo de Río Secreto

La zona, por tanto, no solo cumple las aspiraciones de quienes quieren disfrutar y relajarse tumbados en la playa tomando el sol, sino que también las de quienes quieren combinarlo con actividades deportivas o visitas culturales.

En cuanto a la primera opción, los hoteles con régimen de todo incluido son los más habituales. La cadena española Barceló tiene levantado, en la zona de Playa del Carmen, el Barceló Maya Beach Resort, con un total de cinco hoteles de lujo y más de 2.700 habitaciones: losMaya Colonial, Maya Tropical, Maya Beach Maya Palace Deluxe y Maya Caribe. Este último ha reformado sus instalaciones, creando las swim up junior suite, que incluyen piscina privada en la terraza de la habitación, que también incorpora jacuzzi. En el recinto se encuentra un centro comercial, el Maya Mall, de uso exclusivo para los clientes, y restaurantes de temática japonesa, con teppanyaki, la característica plancha con los comensales alrededor de ella, incluida, italiana, española y, cómo no mexicana. Los precios por habitación parten de 506 euros la noche, todo incluido.

El Barceló Maya Beach Resort se encuentra a una corta distancia de algunas de las principales zonas de ocio de la zona. A escasos kilómetros se sitúa Río Secreto, casi un museo bajo tierra, un recorrido subterráneo de un kilómetro por un río de agua cristalina. La fragilidad de sus paredes y techos de roca caliza hace que los visitantes no puedan tocar las rocas, ya que el contacto perjudica a su evolución geológica. El silencio y la oscuridad (salvada con la luz que incorporan los cascos que se proporcionan) lo convierten en un lugar irrepetible. Casi al lado, al otro lado de la carretera, se sitúa el parque temático XCaret, un repaso en vivo de la historia de los pueblos mexicanos, en especial de los mayas que habitaron durante siglos esas tierras.

Al sur, a 50 kilómetros, el turista puede explorar los orígenes de estos pueblos en el Parque Nacional de Tulum, una antigua ciudad amurallada con salida al mar Caribe, y que es uno de las principales actividades turísticas de la zona. Otra de ellas es la ciudad maya de Cobá, 50 kilómetros al interior desde Tulum, con la pirámide de Nohoch Mul, la más alta de la península del Yucatán. En el recorrido por la zona es obligado probar la sopa de lima, el plato más típico, y por supuesto, los tacos de tinga de pollo.

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