Editorial

La ampliación de Madrid, en el aire

El Ayuntamiento de la capital de España, gobernado por Ahora Madrid, está en disposición para llevar adelante la operación Chamartín, pero a su manera y con condiciones. La corporación encabezada por Manuela Carmena avanza una vez más por el camino del intervencionismo y admite el proyecto, pero no en los términos en que está aprobado por no ser estos, dice, “razonables ni sostenibles”. Por ello, pide cambios para reducir el volumen urbanizable. Eso sí, matiza que lo haría sin poner en peligro la rentabilidad de la inversión. Esta cuadratura del círculo le ha hecho al director de la promotora que lidera el proyecto Distrito Castellana Norte, Antonio Béjar, dejar claro que no hay tiempo de hablar de otras edificabilidades antes de que caduque el plan en diciembre de 2016. Tras una parálisis de más de dos décadas, el Ayuntamiento –dirigido entonces por el PP–, inició en febrero la tramitación de la operación para remodelar el norte de la capital mediante un acuerdo entre las tres Administraciones y BBVA: urbanizar 3,1 millones de metros cuadrados, construir 17.000 viviendas y prolongar en tres kilómetros la Castellana. Ahora Madrid quiere poner su impronta y “revisar, analizar y valorar” las grandes operaciones en busca de otro modelo de ciudad. Tiene tanto derecho a ello como los inversores a que se les agote la paciencia.

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