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El problema menor de Toshiba

Una multa récord sería el menor de los problemas de Toshiba. El escándalo del grupo japonés podría enfrentarse a una novedosa pena del regulador bursátil, según informó el diario Nikkei el 18 de noviembre. La multa propuesta de 7.500 millones de yenes (unos 56 millones de euros) sería vergonzosa, pero de limitado impacto financiero. Eso deja a Toshiba libre para enfrentarse a sus desafíos reales.

Su primer quebradero de cabeza es operativo. Los resultados del primer semestre presentados el 7 de noviembre mostraron un grupo que se estrella con una pérdida operativa de 90.500 millones de yenes y beneficios que caen en todas sus divisiones. El segundo problema es la reputación. El goteo de malas noticias no ha cesado.

Así que la repetición del 7 de septiembre, cuando perdió 155.000 millones de yenes de ingresos netos, no fue el punto de inflexión que podría haber sido. Desde entonces la acción ha caído un 18% y el coste de asegurar la deuda de Toshiba contra el impago casi se ha triplicado.

Toshiba no quebrará. Está respaldado por grandes bancos, que en septiembre extendieron un nuevo crédito por valor de 400.000 millones de yenes a la empresa, y por armas del gobierno como el Banco de Japón para la Cooperación Internacional. Moody’s, que rebajó el rating de la empresa tras su presentación de resultados, aún la mantiene en el grado de inversión, sobre todo porque Toshiba ocupa una “posición significativa en la economía y la sociedad”.

Su presidente y consejero delegado Masashi Muromachi ya ha vendido algunas unidades problemáticas y está cerrando otras líneas de trabajo. También ha asegurado que Toshiba podría despedir personal.

Pero la confianza de los inversores sigue tocando fondo y los resultados muestran hasta qué punto los débiles negocios de Toshiba lo sangran financieramente. Muromachi necesita un plan más audaz con más reestructuración tan pronto como le sea posible.

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