Crecimiento del 25,8% en el número de hipotecas

¿Qué gastos de tu hipoteca puedes ahorrarte?

¿Qué gastos de tu hipoteca puedes ahorrarte?

La situación es la siguiente, un mercado hipotecario e inmobiliario mermado por la crisis que busca salir a flote y recuperarse. Y parece que lo está haciendo. Los datos así lo muestran y es que la última publicación del Instituto Nacional de Estadística refleja que se ha experimentado un crecimiento en el número de viviendas hipotecadas del 25,8% en relación al año anterior y en el importe medio de las mismas del 0,6%.

Estos datos son consecuencia de unos indicadores de accesibilidad al préstamo hipotecario favorables, ya que según la Estadística Registral Inmobiliaria del Colegio de Registradores de la Propiedad, Bienes Muebles y Mercantiles de España correspondiente al segundo trimestre de 2015, la cuota hipotecaria mensual media fue de 531,96 euros (un 4,34% menos que en el primer trimestre) y el nivel de esfuerzo salarial, es decir el porcentaje del coste salarial respecto a dicha cuota también se ha reducido, situándose en un 28,17% (un 1,38% menor que en el trimestre anterior).

La contratación de una hipoteca conlleva una serie de gastos previos a la constitución de la misma, otros al constituirla y otros para cuando queremos cancelarla. Algunos son ineludibles, pero hay otros en los que es posible ahorrar unos euros.

Comisiones

Y ya son casi la mayoría de ellas las que nos podemos ahorrar. Muchas entidades apuestan por la gratuidad en determinados puntos, resulta habitual ver entidades que ofrecen hipotecas sin comisión de estudio, de apertura, sin comisión por amortización total o parcial, sin comisión por subrogación o novación.

En cualquier caso hay que saber que existen límites a las comisiones. Por ejemplo, según recoge el Banco de España en los Criterios de Buenas Prácticas la comisión máxima para una novación es del 0,1% del capital pendiente, la comisión de compensación por desistimiento máxima para los préstamos concertados a partir de 2007 es del 0,5% del capital amortizado anticipadamente si se da en los cinco primeros años de vida del préstamo y del 0,25% si es después de esos 5 primeros años –se recomienda consultar dichos Criterios de Buenas Prácticas para ver otras comisiones máximas-. Es importante recordar que –aunque parezca obvio- solo podrán ser cobradas aquellas comisiones que aparezcan de forma expresa en la escritura del préstamo hipotecario.

“Papeleo”

Existen algunos trámites burocráticos en los que es posible ahorrar si son llevados a cabo por uno mismo. Si al comprar una vivienda no se necesita un préstamo hipotecario, es posible ahorrarse los gastos de gestoría haciendo uno mismo todo lo necesario para tramitar la escritura –Presentación en el Registro de la Propiedad, el pago de impuestos como el IVA o el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y/o el cambio de titularidad en el Catastro-. Todo ello puede suponer un ahorro de entre 300 y 800 euros, –recordemos que las tarifas de las gestorías son libres-.

Otro ejemplo es en el caso de querer cancelar la hipoteca, donde el ahorro podría estar en torno a los 200 euros al no pasar por la gestoría, teniendo que abonar la comisión por cancelación (si la hubiese) a la entidad bancaria, abonar el importe de la deuda, solicitar al banco un certificado de deuda cero, acudir a un notario (puede ser elegido por nosotros y no impuesto por el banco) para que firme la cancelación, abonar a Hacienda el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y acudir al Registro de la Propiedad para que reconozca que esa vivienda ya no tiene aparejada una hipoteca.

Productos vinculados

Los seguros son los productos asociados a hipotecas por excelencia, pero no son los únicos, tarjetas y planes de pensiones se suman a la vinculación que buscan las entidades de sus clientes. Tal y como enuncia la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones “cuando se suscribe un préstamo con garantía hipotecaria no existe obligación legal para el prestatario de contratar un seguro”. La ley solo obliga a que exista un seguro de daños en aquellas hipotecas que sean titulizadas por el banco. Por ello, podemos optar por no contratar ningún seguro –siempre y cuando no los consideremos necesarios- o por comparar qué ofrece el mercado y optar por aquella aseguradora que nos ofrezca un seguro mejor que el que nos “impone” la entidad.

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