La II Guerra Mundial provocó su crecimiento

El mechero que enciende hasta el no fumador

Zippo es el encendedor más famoso de la historia y un objeto de deseo para los coleccionistas

El mechero que enciende hasta el no fumador

Dicen que la necesidad agudiza el ingenio. La década de los treinta en EEUU, la época de la Gran Depresión, fue un periodo en el que hubo de todo menos abundancia. Sobre todo, gente que buscó cualquier idea que le pudiese garantizar una forma de ganarse la vida. Algo así sucedió en una noche de verano de 1932, en una cena que organizaba el club de country de Bradford, en Pensilvania.

Uno de sus asistentes, George G. Blaisdell, cansado de charlas y bailes, salió a la terraza a fumar un cigarrillo. Allí observó a un amigo con problemas para encender su pitillo. Utilizaba un encendedor que, a ojos de Blaisdell, no correspondía a un caballero de cierto nivel, ya que parecía frágil y requería del uso de ambas manos. “¿Por qué no te compras un mechero decente?”, le dijo Blaisdell. Y entonces, algo empezó a surgir en su cabeza. Pensó que, en aquellos años, la gente quería productos baratos, pero también resistentes y duraderos. Esa idea, llevada a los encendedores, podría tener éxito. Más de 80 años después, los 500 millones de unidades que Zippo ha vendido en ese tiempo lo corroboran.

El mechero que enciende hasta el no fumador

Blaisdell dio forma a uno de los inventos más populares del siglo XX a partir del mechero de su amigo. Era de fabricación austriaca y, pese a su forma incómoda y frágil, se caracterizaba por la construcción de su chimenea, que permitía mantener la llama incluso en condiciones de viento. El empresario se apresuró a comprar los derechos de aquel modelo para EEUU y se afanó en desarrollar una forma más consistente. Ahí surgió su característica caja rectangular de latón, que se unía a la tapa con una bisagra, y fue adaptando su tamaño hasta que fuese lo más cómodo para tenerlo en la palma de la mano. Salvo cambios menores, sus elementos se han mantenido invariables desde entonces.

Esas evoluciones hicieron que lo que era la adaptación del mechero austriaco fuese un producto con alma propia. En aquel 1932 se registraba la Zippo Manufacturing Company. ¿Y por qué Zippo? Según cuenta la compañía, a Blaisdell le hacía especial gracia la palabra zipper, cuya traducción al castellano es cremallera. Sobre ese término formuló varias alternativas y llegó a la conclusión de que Zippo era la que sonaba más moderna.

Cronología

5 de junio de 1895. Nace George Grant Blaisdell, el inventor del Zippo, en Bradford, Pensilvania (EEUU).

Verano de 1932. Blaisdell acude a una cena en Bradford y en ella observa a un amigo intentando encender, no sin dificultades, un cigarrillo. En ese momento piensa en crear un encendedor resistente, fácil de usar y barato, adaptado a los tiempos de la Gran Depresión.

1939. Zippo deja de producir mecheros para el público y concentra sus esfuerzos en surtir al Ejército estadounidense en la IIGuerra Mundial.

1962. La empresa lanza al mercado una cinta métrica metálica, su primer producto alternativo.

3 de octubre de 1978. Fallece George Grant Blaisdell, que deja el negocio en manos de sus hijas, Harriet B. Wick y Sara B. Dorn, que implican en la propiedad a sus hijos.

2000. La compañía queda en manos de George Duke, único propietario y presidente del consejo de administración. Nieto de Blaisdell, aunque desde el fallecimiento de este, ningún miembro de la familia ha ocupado el puesto de presidente de la compañía o de consejero delegado.

Para ponerlo a la venta eligió un local en Bradford y en 1933 comenzó a comercializar su primer modelo, a un precio de 1,95 dólares. Ya entonces, con otro elemento que ha definido su historia, además de sus materiales, su llama perenne y el olor a bencina: su garantía para toda la vida, con el lema It works or we fix it free (funciona o se lo arreglamos gratis). Tanto en 1933 como ahora, Zippo repara sin coste el mecanismo interno y la carcasa exterior cuando se estropean, sin incluir, eso sí, el estampado.

Precisamente, el diseño exterior es otra de sus singularidades. Hay un Zippo para cada gusto o evento que se presente. La primera empresa que los utilizó como soporte publicitario fue la Kendall Refining Company, con un pedido de 500 encendedores en 1936. Pero el gran salto de la compañía se produjo con la II Guerra Mundial. Se convirtió en un accesorio muy popular entre las tropas estadounidenses, que lo pedían expresamente porque funcionaba en todas las condiciones. Tal fue el éxito que Zippo dejó de fabricar encendedores para el público y se centró en abastecer al Ejército, aunque la escasez de materiales hizo que se fabricaran con un acero de menor calidad en lugar del latón original.

Los años de la guerra lo convirtieron en todo un icono en EE UU y propiciaron su salto al mercado internacional. Durante los años cincuenta, introdujo su primer gran cambio, el código de fecha de fabricación en su lado inferior. En esa década, en 1954, apareció por primera vez en la mano del vaquero de Marlboro en los anuncios de la tabacalera.

Los sesenta y setenta lo convirtieron en un icono cultural, apareciendo con frecuencia en películas y discos de música, y volvió a la primera línea del Ejército estadounidense en la guerra de Vietnam: se utilizaron 200.000. George Blaisdell falleció en 1978, pero su legado se mantuvo en las décadas posteriores. Zippo vende en 160 países y se calcula que solo en EEUU hay cuatro millones de coleccionistas. La llama de Zippo sigue viva.

La décima marca más patriótica de EE UU

El mechero que enciende hasta el no fumador

Pensar en Zippo es pensar en el cowboy de Marlboro encendiéndose su pitillo o en los soldados estadounidenses haciendo lo propio en las trincheras de la II Guerra Mundial y Vietnam. Imágenes que le han forjado una popularidad muy arraigada en EEUU, donde es mucho más que un mechero. Y así se lo reconocen.

Cada año, la consultora especializada en marketing Brand Keys, realiza una encuesta entre más de 5.000 personas para elaborar el ranking de las 250 marcas más patrióticas de EE UU, aquellas que mejor representan la cultura y la forma de vida yanqui. En la encuesta de 2015, Zippo ha ocupado el décimo lugar, empatado en ese puesto con Gatorade. Por delante se sitúan compañías del tamaño de Apple, Google, Coca-Cola o Jeep, la número uno, pese a pertenecer a la italiana Fiat.

En Zippo no solo presumen de patriotismo, sino también de que la mayoría de empresas, incluida Jeep, han utilizado sus encendedores en las campañas publicitarias.

Récord de ventas

El número de fumadores en EEUU ha caído un 50% desde los años cincuenta, lo que no ha impedido que 2014 fuese récord de ventas de Zippo. Sus cifras no son públicas, pero Forbes estima ingresos de más de 200 millones de dólares. El 60%, fuera de EEUU.

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