Exige blindar la City y limitar los derechos de los inmigrantes europeos

Cameron fija las condiciones para que Reino Unido siga en la UE

PAP01 LONDRES (REINO UNIDO) 10112015.- El primer ministro británico, David Cameron, ofrece un discurso sobre la renegociación sobre la reforma de la Unión Europea en Londres (Reino Unido) hoy, 10 de noviembre de 2015. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, confirmó hoy haber recibido la carta enviada por el primer ministro británico, David Cameron, a Bruselas con sus propuestas de reforma de la Unión Europea (UE), y anunció el inicio de las negociaciones entre ambas partes. EFEKirsty Wigglesworth SÓLO USO EDITORIALPROHIBIDO SU USO EN REINO UNIDO E IRLANDA
PAP01 LONDRES (REINO UNIDO) 10/11/2015.- El primer ministro británico, David Cameron, ofrece un discurso sobre la renegociación sobre la reforma de la Unión Europea en Londres (Reino Unido) hoy, 10 de noviembre de 2015. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, confirmó hoy haber recibido la carta enviada por el primer ministro británico, David Cameron, a Bruselas con sus propuestas de reforma de la Unión Europea (UE), y anunció el inicio de las negociaciones entre ambas partes. EFE/Kirsty Wigglesworth SÓLO USO EDITORIAL/PROHIBIDO SU USO EN REINO UNIDO E IRLANDA EFE

Cameron dio esta mañana por abierta la negociación con Bruselas con una carta remitida al presidente de Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, y con un discurso en la Chatham House de Londres donde desgranó las reivindicaciones incluidas en la misiva.

Bruselas acusó inmediatamente recibo de la carta y clasificó las peticiones entre fácilmente aceptables, como la de conceder un derecho de veto a los parlamentos nacionales que se pongan de acuerdo en rechazar una directiva, a “gravemente problemáticas”, en relación con la propuesta de supeditar el acceso de los trabajadores europeos en la isla a ciertos beneficios sociales a una cotización de al menos cuatro años.

Ambas partes se declararon dispuestas a negociar, con el objetivo de que Cameron pueda defender el Sí a la UE en el referéndum que se ha comprometido a celebrar antes de final de 2017. Pero la Comisión Europea presidida por Jean-Claude Juncker advirtió que el “resultado de la negociación debe ser justo tanto para los británicos, como para los europeos”. Y Cameron aseguró que tras el referéndum no habrá una segunda oportunidad: “Si votamos irnos, nos iremos. No habrá renegociación ni otra consulta”, enfatizó Cameron en su discurso en Londres.

Arranca así una negociación que se prevé complicada y en la que Cameron tendrá más difícil convencer a su propio partido de la conveniencia de seguir en la UE que arrancar concesiones menores a Bruselas.

Cameron enmarcó hoy su discurso en evocaciones bélicas, al tiempo que lucía una amapola roja en la solapa con motivo del aniversario del final de la I Guerra Mundial. Pero tras la retórica de confrontación se ocultaba una intención pragmática de buscar el acuerdo con Bruselas que tal vez desilusione al ala más euroescéptica de su partido.

El primer ministro británico, reelegido con mayoría absoluta a principios de año, mezcla en su listado de peticiones desde la palabrería habitual en la jerga bruselense sobre competitividad y subsidiariedad, hasta exigencias nacionales muy concretas como la garantía de que la zona euro no discriminará a Gran Bretaña por mantener su propia moneda, lo que en la práctica supone permitir que la City londinense continúe siendo de manera indefinida el principal centro financiero de la Unión Monetaria.

El líder conservador también reclama otras concesiones menores como que no se aplique a Gran Bretaña el compromiso recogido en el Tratado de la UE de avanzar hacia una Unión más estrecha o la necesidad de fijar un objetivo concreto en el recorte de la legislación surgida desde Bruselas (la Comisión actual ya ha reducido un 80% el número de iniciativas). Y amaga con imitar al Tribunal Constitucional alemán y arrogarse el mismo derecho de veto y revisión de las normas europeas, aunque reconoce que no sabe todavía cómo llevar a cabo la amenaza.

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