Blogs por Alexis Ortega

Aprender a ver y a escuchar (1)

Aprender a ver y a escuchar (1)

MIRAR VER PERCIBIR - Antoni Muntadas

Mirar:: (Del lat. vidēre). Dirigir la vista a un objeto.

Ver: (Del lat. mirāri, admirarse). Percibir por los ojos los objetos mediante la acción de la luz. Reconocer con cuidado y atención algo, leyéndolo o examinándolo.

Percibir: (Del lat. percipĕre). Recibir por uno de los sentidos las imágenes, impresiones o sensaciones externas. Comprender o conocer algo.

Diccionario de la Real Academia de la Lengua

Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) es considerado como uno de los pioneros del media art y del arte conceptual en España. Lleva más de cuatro décadas intentado con su obra poner de manifiesto los mecanismos de control y poder a través de los cuales se construye la mirada colectiva y el papel decisivo que en este proceso juegan los medios de comunicación de masas[1].

En sus obras a menudo se apela directamente a la participación de los espectadores. La que tenemos delante, que no es más que una foto de una "instalación"[2] consistente únicamente en una mampara donde aparecen escritas las palabras "Mirar" "Ver" y "Percibir" mientras son iluminadas por un flexo (sin ocultar sus cables) encima de una repisa.

Con ella quiere llamar la atención del espectador al entrar en sus exposición Entre/Between de la necesidad de participar en la misma y ser críticos con lo que se ve. Es decir no solo basta con mirar, hay que ver o mejor dicho percibir (en su particular definición) para lo que requiere un compromiso con lo que se ve.

Mirar y ver no es lo mismo. La diferencia estriba en el hecho de que “Mirar” es algo fisiológico (que hacemos con nuestro cuerpo es una acción física comparable a las que realizamos con los brazos o los pies) mientras que “Ver” es algo que pasa en nuestra mente. Entre ambos hay una relación “Ver” es lo que ocurre cuando tiene éxito la acción de “Mirar”. Aunque lo miramos todo, lo más importante es qué queremos ver, es decir, qué significado tiene lo que se mira.

Lo mismo pasa con Escuchar y Oír. La diferencia entre oír y escuchar está en la intención. Escuchar es algo que se hace intencionadamente, mientras que oír es algo que sucede independientemente de nuestra voluntad. Es imposible escuchar sin querer porque dentro del concepto de escuchar está la idea de intencionalidad.

Los manipuladores trabajan muy bien estos conceptos y suelen tergiversarlos para que consideremos mirar y ver como lo mismo, es decir que miremos y no veamos. Desean castrar uno de los sentidos vitales del ser humano para dominar así nuestra capacidad de tener un conocimiento exacto de la realidad.

Ciegan nuestros ojos para que, confiados en unos lazarillos interesados, imaginemos una realidad, inventada y completamente distinta a la que tenemos delante. Animando así a nuestro "animal spirit" (como lo llaman algunos) a hacer lo que no deberían hacer, y confundir sus verdaderos intereses con los de los "bienintencionados lazarillos".

Mein Herr Marquis, ein Mann wie Sie sollt' besser das verstehen!

Querido señor marqués, ¡un hombre como vos debería tener más perspicacia!.

Die Fledermaus (El murciélago) de Johann II Strauss

"Mein Herr Marquis" Acto II

Hildegarde Heichele (Adele )

Herman Prey (Eisenstein)

Doris Soffel (Prince Orlofsky)

Covent Garden Orchestra & Chorus

Placido Domingo (director)

Royal Opera House Covent Garden (1984)

Estamos en la fiesta del Príncipe Orlofsky donde toda Viena quiere estar. Eisenstein y Adele han mentido a Rosalinde (la mujer de él y la señora de ella) para poder ir. Se han presentado en la fiesta uno como marques y la otra como Olga, una joven y prometedora artista.

Al verse ambos se reconocen. Irónicamente Eisenstein le pregunta a Adele si siempre ha sido la señorita Olga, pues tiene un parecido con su sirvienta. Adele (Olga) se ofende y le pide más perspicacia al contemplarla, ya que su figura ni sus ademanes jamás los encontraría en una criada. Eisenstein se disculpa y Adele lo perdona sólo con la condición de no volverla a confundir con su sirvienta.

Esta va a ser la menor de las sorpresas de la noche para Eisenstein. Pues Rosalinde, su mujer, ha sido también invitada (disfrazada) a la fiesta y lo verá todo.

La fiesta en el fondo es una trampa creada (por el Príncipe Orlofsky que se aburre y está ávido de nuevas experiencias) para dar un escarmiento al frívolo Eisenstein.

Adele parece querer que todos miren y no la vean, o mejor dicho que vean lo que ella quiere que vean para que no vean la realidad. Ella es una criada por mucho que se escandalice porque Eisenstein la confunda con su criada. Al fin y al cabo el solo está viendo lo que hay que ver. La intervención de Adele no es más que pura manipulación verbal.

Pero Adele tiene una ventaja, sabe que Eisenstein no es Marqués sino el marido de su señora (a la que también ha mentido para venir a la fiesta). Con esta ventaja parece querer hacer un pacto entre mentirosos y decirle a su señor: “Hagamos un acuerdo, si usted es Marques, yo no soy una criada”

Hoy hemos conocido los datos de empleo de octubre y se ha desatado la euforia. La conclusión es que si la tasa de paro está en el 5,0% hay pleno empleo, no importa que la tasa de actividad y la de empleo sobre población se hayan desplomado significativamente desde mayo pasado.

En los últimos 12 meses la tasa de paro ha caído desde el 5,75% al 5,04% pero, en el mismo tiempo, la tasa de actividad lo haya hecho en 0,42 puntos (desde el 62,84% al 62,43% actual) y la tasa de empleo sobre población apenas haya subido 0,06 puntos (desde 59,22 a 59,28). Lo más que nos indica es que la tasa de paro real (no adulterada por una caída de la tasa de actividad) no ha variado en un año. De hecho, si se hubiera mantenido la tasa de actividad en el 66,0%, la existente antes de la crisis, la tasa de paro estaría en el 10,18% y apenas se habría alterado (10,27) en doce meses.

La explicación habitual de que todo ello es debido a factores demográficos no es creíble toda vez que es la tasa de actividad de los más jóvenes la que se está desplomando (y por el contrario sube la de los más mayores). Por último, que los incrementos salariales (por mucho que hayan subido fuertemente en octubre) no reaccionen a una tasa de paro de “pleno empleo” (están dentro del rango del 1,8-2,6% habitual en una recesión) es otra prueba de cargo en contra de considerar la tasa de paro como un indicador fiable de la situación del mercado laboral.

A mi entender el dato de mayo de éste año si fue esperanzador y así lo hice saber en su momento. Curiosamente la tasa de paro subió, pero más positiva fue la evolución de los indicadores de tasa de empleo sobre población y, algo menos, la tasa de actividad, que repuntaban hasta los niveles máximos del año. Pero todo esto pareció truncarse desde el verano.

Los peligros a nivel global no son pocos. Si los PMI manufactureros parecen estar recuperando nuevamente, alegrémonos. No importa la caída de otros indicadores de comercio internacional más fiables como la vuelta a niveles cercanos a los mínimos históricos del Baltic Dry Index y sobretodo la fuerte reestructuración de Maersk Line[3], la mayor naviera del mundo, que cierra 35 rutas y 4 servicios a la vez que planea despedir en los próximos dos años al 17 % de su plantilla. No desesperemos, el comercio internacional esta boyante. Como si creer a ciegas en una cosa (como piensan los niños) equivaliese a que existe.

Mucho me temo que como Adele, Janet Yellen quiere llegar a un acuerdo con

- los mercados diciendo: “Si ustedes están bien valorados (no sois una burbuja) yo no soy una recesión. Una subida de tipos no debería afectaros.- la economía diciendo: “Si aceptamos que ustedes están en pleno empleo, no me afectarán los problemas de China”. El dólar al alza no nos debe perjudicar.

No nos pongamos nerviosos y vivamos la fiesta del Príncipe Orlofsky en paz.

“Alea jacta est” (la suerte está echada) para la presidenta del Reserva Federal. Con sus parámetros, le quedan ya pocas excusas para no solo subir los tipos de interés en diciembre, sino para iniciar también un proceso de subidas gradual de los mismos cuyo fin último será una recesión mayor de la que puede que se esté generando ya.

A ver si Príncipe Orlofsky esta vez no les ha tendido una trampa y ha invitado a su mujer/ama a la fiesta también. El 2016 es año electoral y no se juega con el deseo de alguien que aspira a que uno de su partido llegue a la presidencia.

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