Editorial

Calificando a la economía española

La nota con que ha pasado la economía española el examen de la Comisión Europea no debe servir de disculpa para relajar las importantes urgencias. La previsión de otoño dibujada por Bruselas pone a España a la cabeza del crecimiento entre las grandes economías de la zona euro, pero eso no debe ocultar que la tasa de paro seguirá aquí en torno al 20% en 2017, lo que no sucedía desde 2010, un plan que debe estar muy lejos de cualquier elemental objetivo. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, inició su mandato bajo una directriz tan apoyable como exigible: el objetivo es ganarle la batalla al paro. Las previsiones de la Comisión Europea presentan para España un panorama idílico, con crecimiento superior a la media continental durante varios años consecutivos, hasta 2017, y a un ritmo que igualará por fin el previo a 2008. Una estimación que, sin embargo, dibuja un panorama no exento de sombras. El tono edulcorado de las revisiones que se percibe desde diferentes servicios de estudios, sean públicos o privados, sean optimistas o pesimistas, no tienen empaque suficiente como para olvidar las carencias pendientes de resolver. Bruselas calcula que España no cumplirá el objetivo de déficit ni este año ni el que viene. Solo las consistentes reformas podrán evitarlo.

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