Editorial

La CE hace pagar a las multinacionales

La Comisión Europea prevé poner fin hoy a los dos primeros expedientes sobre las ventajas fiscales que algunos Estados de la UE han pactado en secreto durante años con grandes multinacionales. Bruselas fallará en contra de Holanda y de Luxemburgo, que concedieron, respectivamente, un trato de favor a la cadena cafetera estadounidense Starbucks y al brazo financiero de Fiat, la automovilística italiana. En una decisión sin precedentes, la Comisión exigirá a las autoridades fiscales de esos dos países que revisen al alza la declaración de sendas empresas para que abonen la multimillonaria diferencia. La Comisión Europea pretende erradicar así los acuerdos fiscales o tax rulings, una práctica legal que permite a las empresas conocer de antemano la factura fiscal que les puede corresponder, pero que en la Unión ha degenerado en competencia tributaria desleal entre los Estados miembros. Luxemburgo, Holanda o la misma Irlanda se han convertido en verdaderos paraísos para la residencia fiscal de unas empresas que operan en todo el mercado europeo, pero que presentan sus declaraciones a la carta en esos países. La Comisión no tendrá fácil demostrar que esa rebaja fiscal constituye una ayuda de Estado ilegal. Pero hace muy bien en intentarlo en aras de la muy aconsejable armonización.

 

 

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