3.300 empleados votarán nuevo comité de los ‘TCPs’ el 28 de octubre

La batalla sindical de los asistentes de vuelo de Iberia llega a las urnas

La reposición del ERE voluntario en la compañía está pendiente de estos comicios

Un grupo de azafatas en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas.  Pablo Monge
Un grupo de azafatas en la terminal 4 del aeropuerto de Barajas. / Pablo Monge

El dividido colectivo de 3.300 asistentes de vuelo de Iberia va a las urnas el 28 de octubre en unos comicios de notable importancia para la compañía y, por extensión, para sus empleados. El comité resultante será el encargado de negociar el convenio de 2018 en un contexto de previsible crecimiento y, antes de ese hito, deberá decidir si los TCP se suman al ERE voluntario que la dirección prevé reponer para los años 2016 y 2017. En la anterior edición del ajuste este colectivo se quedó fuera de las bajas voluntarias y prejubilaciones por la oposición de Stavla y UGT, lo que ahondó las heridas entre estos y los otros dos sindicatos de TCP con presencia en el comité del personal de vuelo, Sitcpla y CC OO.

La mayoría sindical en el colectivo de azafatas no se conoce desde los años ochenta, estando dividido el voto prácticamente por tradición en medio de los numerosos conflictos laborales que ha vivido la aerolínea.

Antes de estos comicios, que también afectan al personal de tierra, la suma de Sitcpla y los representantes de CTA Vuelo es de diez representantes de 22; Stavla cuenta con seis; UGT tiene tres miembros en el comité de vuelo de Iberia; CC OO ocupa dos sillones, y hay un independiente antiguo representante de Stavla. Los otros nueve miembros del comité son pilotos. Un número de representantes que varía ligeramente tras el ajuste de empleo en la empresa, bajando a 20 puestos para los TCP y ocho para los pilotos.

Cinco opciones

Los aspirantes a este proceso en Iberia son el Sitcpla, Stavla, UGT, CC OO y una lista independiente, bautizada como la Candi y en la que se une personal “desencantado” del corto radio de Iberia, según fuentes internas de la compañía. Desde distintos sindicatos se da por poco probable la mayoría absoluta de cualquiera de las opciones.

Además de contar con un voto dividido, frente a la cultura de hacer piña de los pilotos, entre los TCP suele votar algo menos de la mitad del censo electoral, con menores índices de participación que entre comandantes y segundos. Los dos grandes aspirantes a reunir más votos de las azafatas, los sindicatos Sitcpla y Stavla, tratan de movilizar al electorado con mensajes diferenciadores. La cúpula de Sitcpla ensalza los logros obtenidos gracias a la unión y el entendimiento entre distintas fuerzas e incluso entre distintos colectivos, entre ellos el recorte en los despidos que Iberia pretendía acometer a finales de 2012 (de 932 bajas entre los TCP a 627 que resultaron tras la mediación impuesta por el Ministerio de Fomento), al tiempo que resaltan su capacidad para entablar alianzas en un contexto de atomización de la representación sindical. Los de Estavla, por su parte, se hacen acreedores de una defensa férrea y con respaldo jurídico frente a la empresa y prometen establecer el referéndum entre toda la plantilla como sistema para dilucidar los asuntos laborales de mayor relevancia.

El hecho es que Sitcpla ha estado y sigue estando a favor de la firma del ERE voluntario, mientras Stavla está en contra del ajuste diseñado por el equipo de Luis Gallego para aligerar la plantilla en 1.427 personas. El ERE afectaba a 154 tripulantes de cabina de 53 y 54 años de edad (hoy son más de 220), que podrían salir de Iberia con las condiciones del ERE marco 72/01, con 35 días por año trabajado entre otras características, y al que de momento no han podido acceder como sí han hecho el personal de tierra y los pilotos.

Fin a las congelaciones de salario y antigüedad

Algunas de las restricciones que la plantilla de Iberia asumió con el plan de ajustes de noviembre de 2012, matizado en 2013 tras la mediación de Gregorio Tudela, llegan a su fecha de caducidad. No así el recorte salarial del 14% para pilotos y TCPs, y del 7% para el personal de tierra, que ha quedado consolidado en los distintos convenios.

El catedrático Tudela dejó contemplado en su mediación que empresa y empleados debían negociar posibles incrementos a partir de esa fecha en función de los resultados económicos de la aerolínea y la evolución de su productividad. Al respecto, no se espera conflicto a la vista de que todo quedó acordado en los pactos laborales que rigen en la compañía desde 2014.

Lo que sí expira el próximo 1 de enero es la suspensión de la paga por beneficios, así como la congelación de las percepciones salariales por antigüedad y las progresiones.

Desde el sindicato de vuelo Sitcpla, en un boletín recién editado y pasado a los trabajadores, se lee como un éxito el haber “conservado los derechos en materia de niveles y antigüedad” en el actual convenio, “nada que ver con el negro panorama al que nos enfrentábamos hace dos años”.

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