Formación y red de contactos

Para qué sirve una asociación de antiguos alumnos

Los graduados se han convertido en los mejores embajadores de estos centros

Las nuevas tecnologías ayudan a mantener estos puntos de encuentro

Alumnos de Esade de celebración.
Alumnos de Esade de celebración.

Un millar de empresarios y directivos participan este fin de semana en la asamblea de antiguos alumnos del IESE, que se celebra en Múnich (Alemania) bajo el lema Expanding Impact: The Power of Excellence in Business. La Global Alumni Reunion es el gran evento anual, que organiza desde 1961 la Agrupación de Miembros del IESE, que sirve de lazo de unión para una parte de los más de 43.000 antiguos alumnos (de los cuales 17.000 son extranjeros), de 129 nacionalidades y que viven en 117 países distintos, que forman parte de la citada asociación de esta escuela de negocios. Su finalidad es principalmente académica y de puesta al día de nuevos conceptos y experiencias empresariales, además de ser el marco para el reencuentro con compañeros de promoción y antiguos alumnos de todo el mundo.

Porque el vínculo con este tipo de instituciones no acaba cuando el alumno finaliza su MBA o curso de posgrado, sino que se intenta prolongar en el tiempo, siguiendo el modelo anglosajón. Por varios motivos, según explica Javier Muñoz Parrondo, director de Alumni & Institucional Development del IESE: “El IESE creó la asociación de antiguos alumnos en 1959, con la primera promoción de graduados en alta dirección. Se trata de contribuir a que cada persona siga formándose en el centro a lo largo de la vida, ese es el reto más importante”.

Cuotas de 160 a 425 euros anuales

La asociación de antiguos alumnos es una de las piezas clave de las escuelas de negocios. Entienden a los graduados como sus embajadores y a ello le dedican tiempo y recursos. “Somos parte del IESE, empleados de la escuela; somos una división más del centro”, explica Javier Mu_ñoz Parrondo, responsable de esta unidad. La financiación procede de la contribución de loa antiguos alumnos, que desean seguir aportando recursos a estas instituciones, en las que han pasado un periodo importante de sus vidas. “El 40%_de loa antiguos alumnos son miembros de la asociación y contribuyen a ella. Tienen una gran voluntad de aportar”, añade el portavoz de esta escuela, perteneciente a la Universidad de Navarra. La cuota que paga el alumno español es de 425 euros y la del extranjero es de 205 euros.

En IE Business School, la aportación, cuenta Julia Sánchez, de Global Alumni Relations, es “simbólica”, de 160 euros anuales, que abonan los más de 10.000 alumnos asociados, “que disfrutan de mayores beneficios”, a pesar de que todos “forman parte de nuestra comunidad”.

Por su parte, Xavier Sánchez, director de Esade Alumni, afirma que los 18.000 socios de los 50.000 antiguos alumnos abonan 198 euros en España y 85 euros los extranjeros.

Otra de las metas es apoyar con asesoramiento en la carrera profesional a los alumnos. El tercer reto es el networking, establecer una red de contactos útil para el graduado. “Fomentamos que la gente se conozca y que cada año, a través de distintas actividades, retomen la relación con alumnos con los que han estudiado”, señala Muñoz Parrondo. El año pasado esta escuela de negocios celebró 250 actividades en 47 ciudades de 30 países.

El último objetivo, explica este directivo de esta escuela de negocios, ligada al Opus Dei y perteneciente a la Universidad de Navarra, es ayudar a la institución en su crecimiento “y ayudar en la formación de los profesores que colaboran con otras entidades, organizaciones no gubernamentales..., contribuir con la sociedad”.

Hace un año que Julia Sánchez dirige en el IE Business School la Global Alumni Relations, asociación que funciona desde 1982, cuando un grupo de antiguos alumnos creó este grupo con el fin de que todos sus miembros velaran por el cumplimiento de una misión que se sustenta sobre los pilares que constituyen los valores de la institución. Sin embargo, recientemente esta agrupación ha recibido una nueva nomenclatura, dado el poder que representa la comunidad global en la escuela, que cuenta con 50.000 antiguos alumnos procedentes de 165 países y que tiene unos 10.000 asociados.

“En la escuela consideramos parte de esta red global a todo aquel graduado, universitario o alumno de máster”, comenta Sánchez, quien tiene como principal cometido hacer que todo aquel que cursa un programa de posgrado siga vinculado al centro. “Queremos acompañarles a lo largo de su vida, en su formación y en su carrera profesional”, añade.

Las nuevas tecnologías ayudan, en estos momentos, a que las escuelas de negocios mantengan estos puntos de encuentro, a través de iniciativas tanto presenciales como virtuales. “Es muy importante que nuestros alumni amplíen su red de contactos, además de enriquecer su experiencia con encuentros presenciales y a través de herramientas innovadoras”. Entre ellas se encuentra una aplicación con un sistema de geolocalización que recomienda con qué personas de la red chatear. “Esto permite ampliar la red de contactos más allá de aquellos con los que se haya contactado durante el curso o durante los diferentes eventos que organizamos”, relata Julia Sánchez, quien cita como gran reunión anual el IE Alumni Forum, que el próximo año se celebrará en el Santiago Bernabéu y donde se prevé que asistan 1.700 alumnos de 120 países y 300 empresas.

Ante tal dispersión geográfica, con graduados en todas las esquinas del mundo (Latinoamérica, Estados Unidos, Oriente Medio, India...), el IE Business School cuenta con una red de 28 oficinas internacionales. Desde estos puntos también se organizan los Alumni Weekend, o lo que es lo mismo, diversas ponencias durante fines de semana en distintas ciudades, como Miami, Hong Kong o Londres (en noviembre se celebrarán en la capital de Reino Unido varias ponencias a las que asistirá, entre otros, la abogada Miriam González, esposa del político demócrata liberal Nick Clegg).

En la misma línea actúa Esade, que cuenta con varias iniciativas para aportar valor al antiguo alumno, a través de servicios de carreras profesionales, seminarios o entrevistas individuales, en caso de que alguien se haya quedado sin trabajo. “Les ayudamos a que dibujen su carrera, de dónde vienen y hacia dónde quieren ir”, afirma Xavier Sánchez, director de Esade Alumni, agrupación que cuenta con 18.000 socios (13.000 nacionales y 5.000 extranjeros) de los 50.000 graduados de la escuela.

Otra área de actividad importante es la actualización continua del conocimiento de cada alumno. En este sentido, cada persona elige en qué área desea ser actualizado. “Cada dos o tres semanas, en los campus de Madrid y de Barcelona, un profesor ofrece una conferencia sobre un determinado tema en el que es experto”, explica Sánchez, quien añade que en Esade el perfil del antiguo alumno es muy heterogéneo.

“Tenemos desde aquel que finaliza Administración de Empresas con 23 años, hasta gente que empieza a trabajar y hace un máster, o a ejecutivos de 40 años; es por ello que tenemos una única asociación para todos, donde se generan muchas sinergias”, comenta el director de la agrupación, que cuenta con 32 clubes repartidos por el mundo, 4 de los cuales se encuentran en Estados Unidos.

La próxima semana, el día 22, Esade celebrará en el palco del Santiago Bernabéu la jornada que cada año realiza en Madrid (en primavera será en Barcelona), donde el tema central a abordar será el big data.

"Aprendí a tomar decisiones"

Para qué sirve una asociación de antiguos alumnos

Estudió un MBA en el IE Business School hace nueve años. Abel Matutes, de 38 años, hijo del político y exministro de Asuntos Exteriores durante el Gobierno de José María Aznar y director general del grupo hotelero Palladium, asegura que su paso por esta escuela de negocios le cambió la vida.

Por varias razones: allí conoció a su esposa y madre de sus cuatro hijos y en este campus aprendió a tomar decisiones. “Me cambió todo, a nivel personal y profesional, porque yo tomaba decisiones por intuición, y a base de hacer muchos casos [el método de estudio que aplican] que se repetían con mucha frecuencia, fui aprendiendo a pensar en soluciones”, explica el empresario.

Previamente había estudiado la carrera de Económicas, por tanto, “solo tenía capacidad numérica”, y con el máster adquirió habilidades de gestión. “Me dio mucha seguridad en mí mismo, me faltaba base científica sobre gestión y ahora la tengo”.

Es tal su agradecimiento al IE Business School que, aunque reconoce que no participa mucho de las actividades que organiza la Global Alumni Relations, toda la cúpula del grupo hotelero que dirige ha salido de este campus. “Tengo contratadas a siete personas que proceden de esta escuela de negocios y que están muy bien formadas”. Y asegura que le gustaría tener una mayor vinculación, pero le falta tiempo para ello.

"Le debo el sentido común"

Para qué sirve una asociación de antiguos alumnos

Lleva 25 años perteneciendo a la asociación de antiguos alumnos del IESE. “Y cada vez que he necesitado algo, tanto a nivel personal como profesional, me han ayudado”, afirma Antonio Tavira, consejero delegado de la empresa Elzaburu, dedicada a la propiedad industrial e intelectual.

No duda en destacar que la gran aportación de esta escuela de negocios, una vez finalizados los estudios, es la cercanía que siente con todos sus miembros. Siente la casa como suya, pero sobre todo señala que, si algo ha aprendido, es a tener “capacidad de análisis y sentido común”.

Pero además le debe conocimiento y una parte importante de la red de contactos que maneja. “Por ejemplo, tengo acceso a un claustro de profesores de primer nivel del que he tirado en numerosas ocasiones, y siempre han estado ahí para tratar todo tipo de temas, desde asuntos financieros hasta gestión de equipos...”, agrega este ejecutivo, que no suele perderse las reuniones de antiguos alumnos que se celebran cada año. Este fin de semana verá a algunos de sus antiguos compañeros, y conocerá a otros, en la reunión de Múnich.

Para Antonio Tavira, lo importante y alentador es que la formación nunca acaba con el máster, sino que se prolonga, y ahora cada vez más con la ayuda de las nuevas tecnologías, a través de sesiones formativas online.

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