Dos lanzamientos recientes hacen que vuelvan con fuerza

¿Vuelve la tarjeta ‘monedero’ para las compras?

¿Vuelve la tarjeta ‘monedero’ para las compras?

¿Acaso alguna vez se fueron? Las tarjetas prepago han sido, son y serán un tipo de tarjeta muy útil pero que quizá no goza de la popularidad que sí tienen las tarjetas de débito y/o las de crédito. Son una respuesta para afrontar el pago de una forma más segura, no pudiendo acceder nada más que al dinero que en la tarjeta se haya cargado previamente. En España hay 67,48 millones de tarjetas en circulación, de las cuales 24,40 millones corresponden a tarjetas de débito, entre las que están incluidas las de prepago, albergando España el 9% del volumen europeo de tarjetas prepago según publica MasterCard.

El mercado de las tarjetas prepago está teniendo últimamente más movimiento y por eso nos preguntamos si este medio de pago puede experimentar una mayor presencia en España. Desde luego el crecimiento del comercio electrónico – experimentó en 2014 un aumento del 24,8% según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia- es un motivo para que los medios de pago online seguros adquieran un mayor protagonismo, como lo puede ser las tarjetas prepago, monedero o virtuales. Control en los pagos, eficiencia y seguridad son rasgos que las definen, y se eliminan las posibilidades de fraude. Tan solo hay que preocuparse de que la tarjeta cuente con el dinero cargado suficiente para afrontar las compras. Una alternativa al efectivo que aporta seguridad para las compras, sobre todo para aquellas que son online.

MasterCard y su fuerte apuesta por las tarjetas prepago

En las últimas semanas MasterCard ha anunciado el lanzamiento de dos tarjetas prepago con distintos “compañeros de viaje”, una con Correos y otra con SPI –Servicios de Prepago Integrales SL-.

Y además sin vinculación a ninguna entidad bancaria. Es posible que el hecho de tener que vincularse con una entidad bancaria en concreto para poder acceder a este medio de pago era lo que a muchos les frenaba.

La tarjeta Correos Prepago MasterCard es según Javier Cuesta Nuin, presidente del Grupo Correos una iniciativa pensada para “aquellos que necesitan acceder a soluciones de pago seguras, sencillas y con plena libertad”. El titular no queda vinculado a ninguna cuenta ni entidad, tiene un coste de 6 euros al emitirla y ni siquiera necesita identificación para adquirirla –se adquiere de forma online y en un futuro en las oficinas de Correos-, es aceptada en todos los comercios tanto físicos como online adheridos a la red MasterCard y permite retirar en efectivo el dinero que contiene en cajeros automáticos y oficinas de Correos. Puede ser recargada de forma online, con cargo a otras tarjetas o a través de una transferencia desde otra tarjeta.

El otro lanzamiento es la tarjeta Spark de SPI que cuenta con ventajas interesantes tal y como apunta Asaf Riess, director general de SPI: “Es una alternativa al efectivo, permite pagar, retirar, enviar y recibir dinero sin estar conectado a una cuenta bancaria”. Esta tarjeta además no tiene restricciones, es decir, cualquier persona puede adquirirla sin importar qué historial bancario y/o crediticio tenga. Al igual que la tarjeta prepago de Correos, no es necesario adjuntar documentación para proceder a la compra de la tarjeta. Al ir de la mano de MasterCard, puede ser utilizada prácticamente en cualquier establecimiento.

Son consideradas dinero electrónico

Se las enmarca dentro de las tarjetas de débito tal y como aparece en el artículo 10.1.c de la Ley 18/2014 de aprobación de medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Pero dicha definición remite a otra norma en la que sitúa a las tarjetas prepago como dinero electrónico, concretamente en la Ley 21/2011 de dinero electrónico, en su artículo 1.2: “Se entiende por dinero electrónico todo valor monetario almacenado por medios electrónicos o magnéticos que represente un crédito sobre el emisor, que se emita al recibo de fondos con el propósito de efectuar operaciones de pago según definen en el artículo 2.5 de la Ley 16/2009, de 13 de noviembre, de servicios de pago, y que sea aceptado por una persona física o jurídica distinta del emisor de dinero electrónico”.

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