El fundador blinda el 'holding' contra disputas entre sus sucesores

Copcisa, familiar por los siglos de los siglos

El primer ejecutivo y nuevo propietario de Copcisa, Eloi Carbonell, con el presidente de la patronal Anci, Jaime Lamo, el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Víctor Calvo Sotelo, y el secretario general de Infraestructuras, Manuel Niño,  en un foro organizado meses atrás por CincoDías en Madrid.  Pablo Monge
El primer ejecutivo y nuevo propietario de Copcisa, Eloi Carbonell, con el presidente de la patronal Anci, Jaime Lamo, el secretario de Estado de Telecomunicaciones, Víctor Calvo Sotelo, y el secretario general de Infraestructuras, Manuel Niño, en un foro organizado meses atrás por CincoDías en Madrid. / Pablo Monge

Benet Carbonell, empresario catalán poco conocido por el gran público pese a haber fundado y desarrollado Copcisa Corp, uno de los mayores holding de construcción del país, sigue haciendo gala de discreción a sus 78 años. Ha entregado la empresa meses atrás a su hijo Eloi, y la cosa no ha trascendido hasta ahora pese a que el proceso no está exento de originalidad e incluso de morbo. El veterano empresario cuenta con cinco hijos, todos ellos por encima de los 40 años, pero ha decidido concentrar la gran herencia familiar en el más pequeño, ingeniero de caminos.

El 100% de Copcisa Corp ha sido donado con la condición de que el nuevo propietario opere exactamente igual con su descendencia. Eloi Carbonell tiene cuatro hijos pequeños y mucho tiempo por delante para tomar la decisión ineludible de cuál de ellos será el próximo y único Carbonell dueño de Copcisa.

Un solo accionista para evitar que posibles desavenencias familiares puedan afectar a la compañía. “Durante muchos años he visto empresas destruidas por discrepancias entre los herederos”, explica el fundador, “y la cosa es más o menos manejable en la primera línea, pero se hace ingobernable más allá”. Benet Carbonell ha afrontado la que quizás sea la determinación más dura de su vida, pero está seguro de haber dado el paso adecuado “por el bien de la empresa” y la continuidad de un proyecto que surgió en 1965, en Tarrasa.

Vega Sicilia, Eulen, El Corte Inglés o Globalia han vivido conflictos por la sucesión, mientras Ferrovial o Acciona son referencia entre los grupos con el capital fraccionado entre distintas ramas familiares. Eso sí, el pacto que liga el apellido Carbonell a Copcisa no ata de manos a su propietario si se viera obligado a abrir la sociedad a nuevos socios si es precisa la captación de capital. Un escenario que hoy no se contempla.

Tres hijos en la dirección

Eloi, de 43 años de edad, es uno de los Carbonell que más se ha involucrado con la empresa. El mayor de los hijos de Benet, José Carbonell, dirigió Copcisa Promo, dedicada a la actividad inmobiliaria y reducida a la mínima expresión tras el estallido de la burbuja; Ramón Carbonell ha sido vicepresidente del grupo durante años y su cabeza visible en materia de finanzas y representación, mientras Eloi dirigía la filial constructora y trataba con clientes. Los otros dos hermanos, Mercedes y Oriol, no han tenido altos cargos.

Copcisa Corp es una de las mayores referencias del mercado de infraestructuras en Cataluña. Su presidente no ha sido de grandes aventuras internacionales, más allá de la seria implantación en Chile, y la crisis en España pasó como un rodillo sobre un grupo que aún espera cuatro años de atonía en el mercado local.

A día de hoy cuenta con 800 empleados, menos de la mitad de los que tuvo antes de la recesión, y su cifra de negocio ha caído del entorno de los 700 millones a 200 millones de euros. “La clave en estos momentos está en aguantar y tener las bases para crecer cuando vuelva a darse la inversión”, afirma Eloi Carbonell, que seguirá teniendo como presidente del consejo a su padre. Su hermano Ramón, ingeniero industrial conocido especialmente en el sector de las renovables por la defensa del mismo desde Copcisa o desde la asociación Eoliccat, tiene proyección pública como presidente de la eólica Bonvent, filial de EDP Renovables, o del lobby Femcat.

“Nuestra primera tarea es mantener los puestos de trabajo después de tomar decisiones de adelgazamiento en la empresa que han garantizado su superviviencia. Nuestro principal valor son los trabajadores”, señala Jordi Puigferrat, director general de Copcisa y quien fue el primer jefe a pie de obra del hoy propietario, “la decisión tomada por el dueño es una clara apuesta por la continuidad”.

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