Editorial

El nacimiento de un nuevo gigante eólico

El acuerdo cerrado la noche del domingo entre Acciona y la alemana Nordex supone el nacimiento de un nuevo gigante eólico mundial y proporciona a la compañía española un importante impulso en el área de renovables. La operación implica la integración de Acciona Windpower, filial de Acciona, en Nordex, fabricante germano de aerogeneradores, a cambio del 29,9% del capital de la empresa resultante. Para ello, Nordex ampliará capital y entregará 16,1 millones de acciones a un precio unitario de 26 euros al grupo que controla la familia Entrecanales. Este paquete, equivalente al 16,6% del fabricante alemán y tasado en 419 millones de euros, se complementará con el pago de otros 366 millones, incluidos los 42 millones de deuda de Windpower, un capital que se revertirá ipso facto para aumentar la participación de Acciona en otro 13,3%, al mismo precio de 26 euros por acción. Con esta operación, que convierte a Acciona en el primer accionista de Nordex y generará plusvalías por valor de 675 millones para la española, nace el cuarto productor mundial de turbinas, tras Vestas, Siemens y GE Energy. Un potente movimiento de concentración empresarial que ha sido recibido en los mercados con una subida del 9,57% en los títulos de Acciona y de 7,95% en los de Nordex.

Como recordaba ayer José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, la integración de Windpower en Nordex es neutra a corto plazo en términos de beneficio, pero coloca a la española en el selecto grupo de los grandes fabricantes del sector –dado que será esta quien controle los mimbres del flamante gigante– y le permite competir en un tablero en el que el músculo y la dimensión de los jugadores son elementos fundamentales. A ello hay que sumar también otras ventajas, como una mayor facturación y una reducción de los costes de aprovisionamiento.

La apuesta estratégica del grupo español apunta a una larga permanencia como accionista mayoritario en la nueva firma e incluye la intención de respetar tanto el empleo como las fábricas de Windpower en España. Todo ello constituye una apuesta sólida por el futuro mediante una operación cuyos términos se han cerrado en diez meses, pero que ha ido precedida de más de cuatro años de búsqueda de opciones por parte de Acciona para crecer. Más allá de los beneficios para el grupo, el paso adelante dado por la compañía refuerza el mapa empresarial español y consolida la primacía europea en un sector especializado y altamente competitivo. En una economía cada vez más globalizada, los movimientos de concentración empresarial son un ejemplo a seguir no solo con el fin de ganar terreno a los rivales, sino cada vez más como requisito para mantenerse en el mercado.

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