Editorial

Los visados, a cambio de riqueza

Cuando hace ahora dos años entró en vigor la Ley de Emprendedores, su articulado incluía la creación de la figura del visado exprés de residencia. Su objetivo era abrir las puertas a profesionales altamente cualificados o a inversores extracomunitarios si adquirían inmuebles o deuda pública española. El plan fue difícilmente entendido en algunos sectores, que lo interpretaban como una concesión fácil para que rentas altas obtuviesen papeles, una especie de “puesta en venta de la nacionalidad”. Lo cierto es que los resultados de los dos primeros años desde la entrada en vigor resultan esperanzadores. Si en el año de despegue del plan ya anunciaban interés de los inversores, los datos del segundo ejercicio, completado el 31 de agosto de 2015, han superado las expectativas. El número de visados de residencia concedidos desde el inicio del programa supera los 11.400, y lo mejor es que dos de cada tres permisos crearon empleo y actividad. De la cantidad total, más de la mitad (5.856) corresponden a inversores y empresas, pero lo más satisfactorio son los 5.555 concedidos a familiares. Esto significa que se ha despejado la maraña administrativa con la que se encontraban para unificar la unidad familiar muchos empresarios que elegían España como destino. Algo que desincentivaba muchos planes.

Normas