Tribuna

Neutralizar la peligrosa aventura independentista

La gestión de los resultados de las elecciones al Parlamento de Cataluña debe combinar una comprensión de realidades económicas, financieras y políticas, así como su proyección hacia el corto y medio plazo.

En primer lugar, la victoria del bloque independentista Junts pel Sí (47%, 62 escaños) es relativa y no absoluta porque depende de una formación anarquista (8%, 10 escaños) que inquieta a la burguesía catalana que ha votado por la lista de Mas y veranea o esquía en Gerona y Lérida, provincias clave para el soberanismo. Aunque la CUP (Candidatura d’Unitat Popular) ha advertido que Mas es prescindible, lo más probable es que facilite su investidura porque supera en carisma a las alternativas. Pero la tarea de gobierno no resultará fácil con aliados como ERC, comunistas y anarquistas. Se producirá una respuesta jurídica de las instituciones del Estado ante cualquier acto ilegal de la Generalitat. Y el crecimiento económico español probablemente arrojará un resultado en las generales que garantizará la gobernabilidad de España mediante apoyos parlamentarios al PP de Cs, PSOE y otros partidos moderados. Aunque dichos argumentos tengan validez, no constituyen una estrategia para asegurar que la expansión económica española y la creación de empleo se afiancen, especialmente porque el próximo Gobierno español no se constituirá hasta enero.

A corto plazo, no debe cundir el pánico. El interés del bono español a diez años continua en el 2%, por debajo del que pagan potencias como EE UU, Australia o Corea. El resultado catalán tampoco ha afectado a la cotización del euro. Los indicadores de la economía española a corto y medio plazo se prevén muy positivos. De enero a julio de 2015, hemos batido nuevamente otro récord en exportaciones de la serie histórica (desde 1971), habiendo crecido un 5,5% en tasa interanual y alcanzado €148.630 millones (otro récord). Además del sector externo, la demanda interna, la inversión y la construcción siguen acelerando nuestro crecimiento. El buen comportamiento del sector turístisco augura un crecimiento y generación de empleo en el tercer trimestre que supere las previsiones de crecimiento de la Comisión Europea (3,1%) y del gobierno (3,3%) para 2015. Cuando acudamos a las urnas en diciembre, se habrán creado más de un millón de empleos desde mediados del año pasado.

El órdago independentista y los casos de corrupción nublan el recuerdo del legado económico del zapaterismo –desempleo del 24%, déficit público del 8,9% y una profunda recesión–. El independentismo parece decidido a amenazar el crecimiento español y catalán porque sabe que los acontecimientos en la decimotercera economía mundial tienen eco mediático internacional. La prensa británica difruta relatando cualquier hecho que pueda debilitar el euro y la construcción europea, a pesar de la irreversibilidad de ambos. No se puede permitir que los independentistas radicales jueguen a pirómanos con la economía española y catalana. Para ello, Rajoy debería lanzar una ambiciosa propuesta de renovación política para la próxima legislatura: mayor poder para el Senado, una ley pionera de financiación de partidos políticos y limitación de los mandatos de los cargos públicos. Además, hay medidas que puede tomar antes de las elecciones. Recortes adicionales de salarios y de coches oficiales, por ejemplo. Rajoy debe estar asimismo dispuesto a negociar con una Generalitat que respete la ley, porque de lo contrario la gobernabilidad en España se complicará en la próxima legislatura. Los ataques a Cataluña sólo conseguirán que partidos nacionalistas moderados en otras regiones simpaticen con el soberanismo.

El presidente del Gobierno puede negociar con Mas porque su Ejecutivo ha redoblado sus esfuerzos de inversión y financiación para Cataluña. Desde 2012, el Gobierno ha inyectado 49.300 millones en las administraciones públicas y sistema financiero catalanes. Cataluña recibirá el 25% del total del aumento de la financiación para las comunidades autónomas en los Presupuestos Generales de 2016. En la actual legislatura, ha recibido más del 20% de la inversión para todas las regiones en infraestructuras de transporte, red eléctrica, I+D+i e investigación médica. La reforma fiscal devolverá al bolsillo de los contribuyentes catalanes un promedio de 400 euros. Estas cifras son la base sobre la cual Cataluña encontrará un mejor encaje en España. Pero para neutralizar a los pirómanos no llegan cubos de agua.

Alexandre Muns es Profesor de EAE Business School.

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