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La Renania española apuesta por India y México

La industria de componentes vasca espera que estos mercados tomen el relevo a China y Brasil, respectivamente.

Al igual que la región alemana, Euskadi ha creado un potente clúster en base a la cooperación entre empresas.

Producción de la furgoneta Vito en la planta de Mercedes-Benz en Vitoria.
Producción de la furgoneta Vito en la planta de Mercedes-Benz en Vitoria.

Hace tres años, el diario muniqués Süddeutsche Zeitung equiparó al País Vasco con Renania del Norte-Westfalia por el fuerte desarrollo alcanzado por su industria de automoción. Debido al fraude de Volkswagen, la comparación ha perdido ahora (injustamente) algo de encanto, pero sigue vigente. Ambas regiones se han especializado en la fabricación de componentes.

En el land operan 800 empresas proveedoras que dan trabajo a más de 200.000 personas y representan una tercera parte de la industria auxiliar alemana. Entre ellas destacan Bayer Material Science (policarbonatos), Hella (faros) y ThyssenKrupp (sistemas para chasis).

En la comunidad autónoma hay 300 fabricantes de componentes que facturan 13.000 millones de euros al año, el equivalente al 21,4% del PIB vasco, y emplean a 36.000 personas. Además, suponen casi la mitad de la industria auxiliar española (el 47%). Sus principales exponentes son CIE Automotive, Gestamp y Fagor Ederlan, empresa de la corporación Mondragón.

La principal diferencia estriba en el número de constructores presentes en el territorio que, como eslabón final de la cadena de suministro, son los que dan estabilidad al sector. En Renania del Norte-Westfalia tienen fábricas tres grandes marcas (Mercedes-Benz en Düsseldorf, Opel en Bochum y Ford en Colonia). A estas se suman una decena de empresas más pequeñas que producen vehículos de lujo y comerciales a baja escala.

Irizar
Autobús eléctrico de Irizar en Marsella.

El País Vasco, en cambio, solo cuenta con dos empresas locomotoras: Mercedes-Benz en Vitoria y el fabricante de autobuses Irizar en Guipúzcoa. De ellas, únicamente Irizar es de capital local y tiene su sede principal allí, por lo que no depende de decisiones que se toman fuera del Estado.

Eso no ha impedido que el sector prospere. Las compañías vascas obtienen el 90% de sus ventas en el exterior, tienen 230 fábricas en 29 países –especialmente en Europa del Este, México, Brasil y China– y dedican el 2,7% de su facturación anual a I+D. Al igual que el modelo renano, gran parte de este éxito reside en la colaboración con universidades y centros tecnológicos.

Las ventas del sector no han dejado de crecer desde 2009, cuando se hundieron un 26% a causa de la crisis. En los últimos cinco años han pasado de los 8.324 millones de euros a los 13.747 millones, según el Clúster de Automoción de Euskadi (Acicae).

Estos datos, que no incluyen los ingresos de Mercedes, “anticipan una proyección igualmente ascendente para 2015”, decía Acicae en junio pasado.

Pero en apenas dos meses las condiciones del mercado han cambiado. Las economías de China y Brasil han dado señales de desaceleración y todavía está por ver el impacto que tendrá el escándalo de Volkswagen en el resto de la industria.

Las cifras

21,4% es el aporte de la industria de componentes al PIB vasco. Equivale a unos 13.747 millones de euros.

300 empresas conforman el sector. Estas tienen 558 fábricas, de las que 230 están fuera de España.

76.000 empleos dependen del sector, 36.000 en Euskadi y 40.000 en el exterior.

90% es el peso de la exportación en las ventas de la industria.

Desde Acicae descartan que el caso vaya a tener un golpe demoledor porque las empresas vascas producen para muchas marcas. “Puede que durante un tiempo la gente deje de comprar Volkswagen, pero no dejará de comprar coches”, afirman.

Sobre el desgaste de los emergentes, señalan que si bien China ha bajado la marcha, “sigue creciendo a niveles que ya nos gustaría a nosotros”. Pero incluso si cayera en recesión, India, Tailandia, Indonesia y Malasia están listos para tomarle el relevo. En América Latina esperan lo mismo de México si finalmente Brasil entra en recesión.

La diversificación es la gran fortaleza del sector. Gestamp, por ejemplo, fabrica en Abadiño piezas metálicas para las factorías nacionales de Mercedes, Volkswagen, PSA, General Motors y Ford, y matrices y prensas para plantas en todo el mundo, por lo que “las posibles caídas de unos mercados se compensan con otros”.

CIE Automotive, por su parte, indica en un informe que el desempeño del mercado norteamericano y la “excelente” rentabilidad operativa de las plantas mexicanas “han contribuido a amortiguar la mala situación del mercado brasileño” en el primer semestre del año.

Para las constructoras, el panorama pinta bien. En octubre, Mercedes-Benz comenzará a exportar a EE UU y Canadá la furgoneta Vito, que está fabricando en Vitoria junto con el nuevo Clase V, mientras que Irizar empezó en junio la producción en serie de su primer autobús urbano 100% eléctrico, el i2e.

Cooperación e innovación, los dos pilares

Automotive Intelligence Center
Sede del Automotive Intelligence Center (AIC), en Vizcaya.

El éxito del modelo vasco descansa sobre dos pilares. El primero es el Clúster de Automoción de Euskadi (Acicae). Creado en 1993 a iniciativa del Gobierno vasco, cuenta con 170 socios, entre fabricantes, ingenierías, consultoras, universidades y centros tecnológicos. Mercedes-Benz es miembro de honor (tiene voz, pero no voto). Acicae se financia con subvenciones autonómicas, las cuotas de sus socios y la venta de servicios.

El segundo pilar es el Automotive Intelligence Center (AIC), una fundación privada creada en 2006 por la Diputación Foral de Vizcaya, los municipios de Amorebieta y Ermua, Acicae, CIE Automotive y otras cuatro empresas para fomentar la investigación en temas prioritarios para el sector (el coche eléctrico, por ejemplo), organizar cursos de formación y atraer socios y proyectos. Actualmente tiene acuerdos con Toyota y centros de investigación de las universidades Estatal de Ohio y Clemson, entre otras instituciones.

“Euskadi cuenta con una ventaja en nuestro sector, especialmente en la matricería: el alto grado de conocimiento de las tecnologías y la cualificación de los profesionales”, comentan desde Gestamp. “Pero es fundamental mantener la competitividad porque nuestra industria es realmente global. La verdadera oportunidad es incrementar el valor añadido a través de la innovación”, concluyen.

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